Campaña de Colosio y Chiapas son analizados por el NYT

Tanto en el exterior —The New York Times— como en el país, los medios reflejaban que el conflicto en Chiapas y el comisionado Manuel Camacho Solís habían arrebatado las primeras planas de los diarios al candidato del PRI a la Presidencia

COMPARTIR 
27/02/2014 05:00 Andrés Becerril
Campaña de Colosio y Chiapas son analizados por el NYT
Campaña de Colosio y Chiapas son analizados por el NYT

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de febrero.- Luis Donaldo Colosio les dejó la cancha libre a Manuel Camacho Solís, comisionado para la paz en Chiapas, y a sus otros adversarios por la Presidencia de México, el panista Diego Fernández de Cevallos y el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. El domingo 27 de febrero, de plano, el aspirante priista desapareció de los medios porque la víspera descansó.

Lo que sucedía dentro de las añosas y gruesas paredes de la catedral de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, seguía estando por encima de cualquier otro acontecimiento noticioso.

Ocho días después de haber arrancado las conversaciones de paz, Camacho, el EZLN y Samuel Ruiz García, obispo de Chiapas, daban a conocer un comunicado conjunto en el que todo se resumía a que la negociación “estaba en un punto crítico”.

Tan crítico era el punto que los zapatistas dieron a conocer un comunicado de forma unilateral con tres demandas: elecciones verdaderamente libres y democráticas, con igualdad de derechos y obligaciones para las organizaciones políticas que luchan por el poder; para tal efecto, que renuncie el titular del Ejecutivo federal; y la participación ciudadana en la vigilancia electoral.

Salvo Camacho, el subcomandante Marcos y el obispo Ruiz sabían bien a bien en qué situación se vivía la negociación. La catedral era la casa del obispo, Marcos era su huésped, sin poder salir de ella, pero Camacho llevaba casi dos días encerrado a piedra y lodo en aquella iglesia en la que alguna vez ofició el fraile dominico Bartolomé de Las Casas.

El comisionado para la paz no se había cambiado de ropa en 48 horas. La comida que consumía se la dejaban en un salón contiguo a donde trabajaba, la bandeja era recogida por personal del clero. Solamente Marcelo Ebrard, el hombre de todas las confianzas del excanciller, era quien podía entrar y hablar con Camacho. Nadie más.

En Durango, Fernández de Cevallos anunciaba que pronto sería el debate entre los candidatos a la Presidencia, y sobre Chiapas, el tema que sabía le aseguraba un lugar en la prensa y por ende lectores, el panista fijaba una posición en torno a la demanda zapatista de la autonomía.

“El PAN siempre ha dicho que ellos (los indígenas) tienen una cultura propia, una tradición, una historia y derechos inalienables. Todos debemos respetar a los indígenas porque también son parte de la nación, pero se tienen que encontrar caminos y formas de equilibrio y razón para preservar esa cultura, sin privar a esas comunidades de posibilidades de superación”, decía entonces El Jefe Diego.

Ese domingo, 27 de febrero de hace 20 años, The New York Times publicó un editorial titulado “La oportunidad de México para elecciones limpias”, donde planteaba que la reforma electoral en México había sido descartada de la agenda política hasta la aparición del EZLN, y vaticinaba que el lunes siguiente podría concretarse un adelanto, cuando los partidos políticos volvieran a reunirse en la Ciudad de México.

“Pero eso sólo pasará si el candidato presidencial del partido gobernante, Luis Donaldo Colosio Murrieta, activamente se alinea con la causa de reforma electoral”,  decía el diario neoyorquino.

Camacho, abundaba el texto de NYT, le robó el primer plano al nominado oficial, pero Colosio puede recapturar la atención y establecer cierta credibilidad independiente identificándose fuerte y públicamente con la causa de la reforma democrática radical.

The New York Times publicaba que la mesa de negociación en Chiapas y la de los partidos en la Ciudad de México están relacionadas. Señalaba el diario que “los reportes provenientes de Chiapas son alentadores, ya que el gobierno y los zapatistas al parecer han llegado a un acuerdo con relación a los asuntos locales. Y apuntaba que había otras pláticas aún más importantes para el resto de México que se están cumpliendo sin tanta publicidad entre los principales partidos políticos del país.

El editorial puntualizaba que “El tema es cómo hacer las elecciones presidenciales de este año (21 de agosto) más limpias y más creíbles que los fraudulentos ejercicios del pasado reciente”.

El texto del Times señalaba que sin el beneficio de elecciones primarias ni de ningún otro instrumento democrático, Salinas personalmente decretó a Colosio como su elegido para sucederlo.

En opinión del rotativo, los principales protagonistas en este drama son los mexicanos mismos, y que varios de ellos, incluidos Salinas y su negociador en Chiapas se han elevado admirablemente ante el desafío.

Justo Sierra, articulista de Excélsior, publicó hoy hace 20 años una colaboración en la primera plana titulada “Toman importancia las campañas; LDC, un hombre sencillo”.

En ese texto, Sierra  pondera al candidato priista. Hacía referencia a la comida, que 13 días atrás, el 14 de febrero, Colosio había ofrecido a 120 exgobernadores priistas, como parte de la unidad partidista y sin mencionar a Camacho Solís y sus intenciones de convertirse en candidato presidencial, Sierra escribió:

“Acto que ningún candidato había hecho para acreditar y dar prestigio al proceso electoral de 1994 y cerrar el paso a la intransigencia, a la denostación y a los escenarios perversos al margen de la ley.”

Comentarios

Lo que pasa en la red