Realiza Manuel Velasco inversión histórica en Tuxtla Gutiérrez

Durante más de treinta años, las calles de la capital chiapaneca se vieron abandonadas a su suerte

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10/02/2014 19:44 Redacción

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. 10 de febrero.- Durante más de treinta años, las calles de la capital chiapaneca, Tuxtla Gutiérrez, se vieron abandonadas a su suerte. Gobernadores iban y venían, pero las calles, banquetas y demás mobiliario urbano se sumergían en el descuido, solo con obras menores, de remodelaciones superficiales.

Y es justo ahora, cuando el gobernador actual, Manuel Velasco Coello, se propone la enorme tarea de regresarle el brillo perdido a la capital del estado, cuando se hace más notorio el descuido del que sufrió Tuxtla antes de su mandato.

Las obras que el gobierno de Velasco Coello ha emprendido en la capital chiapaneca resultan históricas, no sólo por la natural premura con que eran solicitadas, sino, además, por el colosal tamaño del ambicioso proyecto de remodelación sanación e imagen urbana.

Se han destinado más de mil millones de pesos para esta obra que cambiará el rostro de más de la mitad de la ciudad. El estado de las calles, antes de que hace veinte días se diera inicio a las obras, era tal, que se determinó realizar un esfuerzo inusitado y realizar, de manera paralela, los trabajos en la mayoría de las calles. Una decisión inteligente, por parte del gobernador Velasco y su equipo, pues, de no haberse realizado de esta manera, la ciudad se habría visto sumergida en una obra perpetua, calle por calle, que le hubiera, fácilmente, triplicado el tiempo en el que se debían de completar las obras.

Las obras que el gobierno de Velasco Coello ha emprendido en la capital chiapaneca resultan históricas, no sólo por la natural premura con que eran solicitadas, sino, además, por el colosal tamaño del ambicioso proyecto de remodelación sanación e imagen urbana

Para cualquiera que haya recorrido las calles de Tuxtla Gutiérrez, era evidente que una transformación de este tamaño era urgente. Sin querer sonar alarmistas, dadas las condiciones en las que se encontraba la ciudad, no se le auguraba un próspero futuro, ni en lo comercial ni para la calidad de vida de los ciudadanos, en un plazo tan cercano como los cinco años. Para dimensionar el proyecto, simplemente se tiene que dar un ejemplo: la calle 5° norte. En ella, el proceso de remodelación incluye más de 3 kilómetros de concreto hidráulico, así como nueva infraestructura para agua potable, drenaje y alcantarillado.

El gobierno de Chiapas se ha propuesto transformar la cara de la ciudad en tan solo tres años. Un reto nada despreciable, pero, a juzgar por el ritmo de trabajo y la constante supervisión personal del gobernador, todo indica que será un logro de la administración.

Sin embargo, el gobernador ha dejado claro que se acabaron los tiempos del centralismo y que su compromiso se extiende mucho más allá de los límites de la capital. Obras similares a las que se realizan en Tuxtla, se planean ya para otras ciudades chiapanecas, como Comitán, Tapachula, San Cristóbal, Palenque y Cintalapa.

Como era de esperarse, dadas las enormes dimensiones del ambicioso proyecto, las voces han empezado a hablar sobre el desempeño de Manuel Velasco. Sin embargo, este es el punto más importante: Que se hable del trabajo, de lo que su administración realiza día a día, en vez de complicar el panorama con dimes y diretes que, en realidad, no tienen ninguna repercusión en la vida de la gente de Chiapas.

La actual administración tiene, todavía, cinco años para demostrar con su trabajo, que realmente encabeza un gobierno diferente, comprometido con la gente y con Chiapas, como lo aseguró durante su campaña.

Las personas cercanas al gobernador lo siguen describiendo como lo hacían hace doce años, a su llegada al estado. Lo retratan como una persona sencilla, de carácter apacible y siempre abierto a la crítica, a escuchar opiniones provenientes de todos los sectores. Un hombre comprometido con su trabajo y con la preservación del legado que lleva a cuestas, el de su abuelo, gobernador de Chiapas de 1970 a 1976, cinco veces Doctor Honoris Causa y Premio Nobel de la Paz.

Por estas razones, lo que Velasco Coello realice en los cinco años que le quedan de gestión, cobra mayor importancia. No solo se trata de preservar el legado, sino, algo mayor: Crear el propio legado y escribir su nombre en el corazón de los y las chiapanecas, a base de resultados.

De esta forma, la primer gran prueba, testigo del trabajo que realice durante su administración, será la nueva cara de Tuxtla. Solo basta con que siga el camino que él mismo ha marcado, basado en el compromiso, trabajo y transparencia, para que estos objetivos, que a fin de cuentas son en beneficio de todo Chiapas, se logren cumplir a cabalidad.

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