Excélsior en la Salud: Sedentarismo también cambia al cerebro

Los investigadores encontraron que la inactividad también cambia la forma de ciertas neuronas, afectando significativamente no sólo al cerebro, sino también al corazón

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23/01/2014 15:06 Redacción
El sedentarismo también afecta en el funcionamiento cerebral y el cambio de su estructura. Foto: Especial
El sedentarismo también afecta en el funcionamiento cerebral y el cambio de su estructura. Foto: Especial
CIUDAD DE MÉXICO, 23 de enero.- La inactividad y el sedentarismo también puede generar ciertos cambios en la forma del cerebro y las neuronas.
 
Una serie de estudios han mostrado que el ejercicio físico puede cambiar la forma del cerebro, al ayudar en la creación de nuevas celular cerebrales e induciendo otro tipo de modificaciones. Ahora otra investigación revela que la inactividad también tendría este mismo efecto.
Con este estudio se pudo entender a nivel celular, cómo la inactividad puede aumentar el riesgo de contraer enfermedades cardiacas.
 
Los investigadores encontraron que ser sedentario cambia la forma de ciertas neuronas, de manera que afecta significativamente no sólo al cerebro, sino incluso al corazón.
 
El estudio dado a conocer por The Journal of Comparative Neurology, consistió en analizar a una docena de ratas, de las cuales, la mitad fueron encerradas en jaulas con ruedas para que los animales se ejercitaran, mientras que la otra mitad permaneció en jaulas donde pudieran mantenerse sedentarias.
 
Cuando los científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad estatal de Wayne, examinaron el interior de los cerebros de estas ratas, después de que los animales habían sido activos o sedentarios durante 12 semanas aproximadamente, se observaron diferencias notables entre los dos grupos, en la forma de algunas de las neuronas en la región del cerebro que controla la respiración y otras actividades vitales inconscientes.
 
El uso de un programa de digitalización computarizada para recrear el interior del cerebro de los animales, los científicos establecieron que las neuronas en los cerebros de las ratas que se podían ejercitar, todavía tenían la forma registrada al inicio del estudio y estaban funcionando normalmente.
 
En cambio, muchas de las neuronas en los cerebros de los ratones sedentarios habían brotado  nuevos 'tentáculos' conocidos como ramas, las cuales conectan las neuronas sanas en el sistema nervioso. 
 
Sin embargo, estas neuronas tenían ahora más ramas que las neuronas normales, haciéndolas más sensibles a los estímulos y aptas para dispersar mensajes en el sistema nervioso.
 
En efecto, estas células habían cambiado de una manera que hacía posible estimular en exceso el sistema nervioso simpático, con lo que podría aumentar la presión arterial y contribuir al desarrollo de enfermedades del corazón.
 
El avance de los estudios neurológicos en los últimos 20 años ayudaron a cambiar la creencia científica de que la estructura del cerebro era fija en la edad adulta y que ya no podrían generarse más células o alterar la figura de éste después de la adolescencia. Actualmente ya se asevera que el cerebro retiene parte de su plasticidad durante las diversas etapas de la vida adulta.
 
La importancia de este estudio radicó también en la posibilidad de entender a nivel celular, cómo la inactividad puede aumentar el riesgo de contraer enfermedades cardiacas. Y en el sentido neurológico conocer cómo el sedentarismo también afecta en el funcionamiento cerebral y el cambio de su estructura.
 
kgb

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