Las demandas siguen pendientes: Manuel Camacho Solís

El senador, quien logró la firma de un tratado preliminar de cese al fuego con el EZLN, sostiene que el Estado no ha resuelto las causas del alzamiento

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31/12/2013 07:00 Leticia Robles de la Rosa
El subcomandante Marcos, la comandante Ramona, Manuel Camacho Solís y el obispo Samuel Ruiz, en la Catedral de San Cristóbal de las Casas.
El subcomandante Marcos, la comandante Ramona, Manuel Camacho Solís y el obispo Samuel Ruiz, en la Catedral de San Cristóbal de las Casas.

CIUDAD DE MÉXICO, 31 de diciembre.- Comisionado para la Paz y la Reconciliación en Chiapas que logró detener la ofensiva armada del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), Manuel Camacho Solís asegura que a 20 años de la rebelión indígena el Estado mexicano no ha resuelto las causas que dieron origen al alzamiento.

Camacho Solís explica que la inequidad, la injusticia, la falta de oportunidades y el hambre se mantienen como los pendientes que el gobierno federal no ha podido solucionar y son las comunidades indígenas las más afectadas.

El 10 de enero de 1994, el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari nombró a Manuel Camacho Solís primer comisionado para la Paz y la Reconciliación en Chiapas, nueve días después de que el subcomandante Marcos y el EZLN hicieran su aparición pública con la declaración de guerra al Estado mexicano por los años de abandono y abuso a las comunidades indígenas.

Manuel Camacho Solís fue uno de los colaboradores más cercanos de Carlos Salinas de Gortari, a quien conoció en la Facultad de Economía de la UNAM. Cuando Salinas era presidente de la República, Manuel Camacho era jefe del Departamento del Distrito Federal.

Renunció a esa posición a finales de 1993, cuando el PRI eligió a Luis Donaldo Colosio como candidato presidencial, pues Camacho Solís esperaba que fuera él. Fue famosa su negativa a felicitar al candidato presidencial y el presidente Salinas lo nombró titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Justo desempeñaba esa misión, cuando Salinas de Gortari tomó las primeras decisiones para enfrentar el conflicto armado.

“En virtud de la necesidad de crear un marco, una agenda y procedimientos para la reconciliación en el conflicto en Chiapas, al recibir en acuerdo al licenciado Manuel Camacho Solís, conversé sobre su disposición para llevar a cabo esta tarea.

“Comentó que por tratarse de una causa tan trascendente para la nación, su desempeño requeriría de una flexibilidad muy amplia de acción en la sociedad y del acceso permanente al más alto nivel en el gobierno. Como, en efecto, se trata de un tema totalmente nuevo, él será comisionado para la Paz y la Reconciliación en Chiapas.

“Tendrá el apoyo y el acceso permanente al Presidente de la República. Él, por su parte, buscará abrir espacios en la sociedad que contribuyan a la reconciliación en Chiapas a partir del contexto general. El licenciado Manuel Camacho me pidió desempeñar esa función sin sueldo y sin crear ninguna estructura gubernamental nueva”, anunció Carlos Salinas de Gortari.

Camacho Solís recuerda con Excélsior que fue un momento difícil. Los primeros intentos de acercamiento con el Comité Clandestino Revolucionario Indígena, Comandancia General del EZLN, fueron difíciles; la intermediación del obispo Samuel Ruiz fue decisiva.

“Nosotros teníamos que demostrar al EZLN que el gobierno federal tenía voluntad de llegar a acuerdos; teníamos que asegurar que empeñábamos la palabra, que la cumpliríamos, y de esa forma fuimos construyendo los primeros acuerdos, a partir de forjar el camino de la salida política y dejar en claro que el camino de la guerra desalienta la participación de la sociedad”, recuerda.

A 20 años de distancia de esa experiencia, que lo coloca en la historia como un negociador que logró la tregua de la fuerza armada, que consiguió sentarse a un diálogo público con el EZLN y su líder más visible, el subcomandante Marcos, y que tejió los acuerdos para la aprobación unánime de la Ley de Amnistía y para la liberación del general Absalón Castellanos Domínguez, que fue retenido por los zapatistas, Camacho Solís recuerda que la estrategia de mantener una comunicación confidencial y otra pública ayudó a los entendimientos.

“Había cosas que no debían ser del dominio público, por estrategia misma en la construcción de una salida pacífica. Ambas partes fuimos serias y respetamos los acuerdos asumidos en las comunicaciones privadas y varios de ellos pudieron hacerse públicos. Creo que pudimos avanzar de manera importante, y lo hubiéramos hecho todavía mejor si no es porque se registra un cambio considerable en la posición del gobierno federal”, relata.

Recuerda que a pesar de las presiones de diversos sectores sociales y del propio gobierno federal, de tomar una decisión radical, represiva sobre los zapatistas para terminar con el alzamiento, la opción del diálogo permitió la realización de las Jornadas de Paz y se observó a él junto con el subcomandante Marcos y el obispo Samuel Ruiz en declaratorias que allanaron la firma de un acuerdo de paz digna para todos, pero la desconfianza indígena y las posiciones radicales oficiales lo no permitieron.

“Nosotros tratábamos de avanzar; íbamos por el camino de los acuerdos, de las soluciones, cuando se me involucró en una serie de infamias que sólo buscaron echarme la opinión pública encima, después del asesinato de Luis Donaldo Colosio; esos afanes de debilitamiento fueron decisivos para que renunciara a mi tarea como comisionado; no podía trabajar con un gobierno que actuaba de esa manera, que enredaba en versiones falsas a quien se supone debía tener todo el respaldo para concretar el acuerdo de paz.

“Fueron diversos integrantes del gobierno federal —en la última etapa del sexenio de Carlos Salinas de Gortari— los que operaron en contra de que se lograra el acuerdo de paz; se me echó la opinión pública encima y el entonces candidato presidencial Ernesto Zedillo dio señales diferentes de lo que iban a ser sus decisiones frente a los zapatistas”, añade.

Después, él, ya lejos de su papel de comisionado, el gobierno de Ernesto Zedillo decidió detener al subcomandante Marcos, y “me parece que fue una muy mala decisión, porque echó por tierra muchos de los avances logrados; hoy vemos que las principales demandas de justicia y equidad se mantienen sin solución”.

En retrospectiva, Manuel Camacho Solís asegura que el movimiento del EZLN fue impulsor de muchos cambios que ha vivido el país, como el fortalecimiento del IFE, donde se tuvo la presencia, por primera vez, de los consejeros ciudadanos, y eso fue importante para el avance democrático; puso en primer lugar de la mira nacional a los grupos vulnerables como los indígenas y contribuyó a la construcción de la cultura de protección de derechos humanos, entre otros puntos.

Desafortunadamente, a 20 años de ese movimiento zapatista, los motivos sociales que le dieron origen siguen como pendientes del Estado mexicano.

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