20 años EZLN: Hubo cambios, pero para seguir igual

A las ocho de la mañana del primero de enero de 94 el teléfono de la casa de Juan Carlos Gómez Aranda suena

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30/12/2013 05:29 Andrés Becerril
Juan Carlos Gómez Aranda (junto con el comandante David y el subcomandante Marcos) firmó el único acuerdo de paz alcanzado con el EZLN en 1996.
Juan Carlos Gómez Aranda (junto con el comandante David y el subcomandante Marcos) firmó el único acuerdo de paz alcanzado con el EZLN en 1996.

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de diciembre.- A las ocho de la mañana del primero de enero de 94 el teléfono de la casa de Juan Carlos Gómez Aranda suena. Un amigo de su infancia que vive en Comitán, Chiapas, le dice del otro lado de la línea que había un grupo levantado en armas del que nada se sabía y que estaba por tomar por asalto Comitán, igual que ya lo había hecho con Las Margaritas, municipio vecino.

Gómez Aranda es actualmente secretario de Planeación, Gestión Pública y Programas de Gobierno del Estado de Chiapas y representante de éste en la Cocopa. Veinte años después de aquel suceso, que era el inicio del levantamiento armado del EZLN, y que en ese momento pensó que era una broma, cuenta. “Le dije a mi amigo que el Día de los Inocentes ya había pasado. Me insistió dando detalles del estado de temor y acopio de comida que hacían las familias”.

Inmediatamente, Gómez Aranda, que en 1994 era secretario particular del profesor Carlos Hank González, entonces secretario de Agricultura y Recursos Hidráulicos del gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari, llamó a familiares y amigos en Comitán, Ocosingo y San Cristóbal de las Casas y le confirmaron lo que le dijo su amigo.

“Con esta información llamé al profesor Hank, quien me pidió volver a verificar la situación. Cuando le llamé de nuevo me respondió de camino a Los Pinos, preguntando por algunos pormenores”, recordó Gómez Aranda.

El funcionario del gobierno de Manuel Velasco fue miembro fundador de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa), en 1995 era oficial mayor del gobierno de Julio César Ruiz Ferro, sucesor de Eduardo Robledo.

En 1996, Gómez Aranda firmó el único acuerdo de paz alcanzado con el EZLN, y sobre el hecho señaló: “Han pasado 18 años desde entonces y México y Chiapas mucho han cambiado de manera positiva, pero en algunos sentidos ha sido para seguir igual”.

El integrante de la Cocopa en tres ocasiones, recordó que una tarde fría y nublada de noviembre de 1966, en la escuelita de la comunidad La Realidad, sentada la Cocopa frente a la Comandancia del EZLN, se discutió la posibilidad de firmar un tratado de paz anticipado.

“Para entonces la Cocopa mantenía un clima de confianza con los zapatistas, tanto que pedí una reunión para tratar el tema de un camino y de electrificación, y la comandancia me recibió en privado y de buen talante resolvieron favorablemente a mi petición. Dos reuniones de este tipo mantuve con ellos, que mucho agradecí porque sirvieron para resolver problemas específicos de algunos pueblos de la selva”, refiere Gómez Aranda.

También recordó la noche cuando con don Luis H. Álvarez, el ingeniero Heberto Castillo, Juan N. Guerra, José Narro Céspedes y él pasaron gran parte de la noche platicando con el subcomandante Marcos sobre los caminos que él mismo podría tomar, firmada la paz. “Fue una larga noche de espera de nuevas noticias sobre el rumbo del diálogo”.

Gómez Aranda, uno de los organizadores para que la sede del diálogo con el EZLN fuera en la cabecera municipal de San Andrés Larráinzar, recuerda como memorable el primer encuentro para los diálogos, el 20 de abril de1995, principalmente por la gran movilización que lograron los simpatizantes zapatistas y la propia del Ejército que colocó cinturones de seguridad para garantizar la realización de los encuentros. “Por su parte, simpatizantes de los insurgentes hicieron sus propios cinturones, lo que provocó tensión ante la posibilidad de que el diálogo se rompiera”, dijo.

Entre las anécdotas que recuerda Gómez Aranda fue la que alguna vez les contó el obispo Samuel Ruiz García, a quien en las comunidades indígenas lo llamaban Tatic.

“Un día en el aeropuerto se acercaron a él una señora y su hijo y ella le dijo al niño: saluda al obispo ¿Cómo te he dicho que puedes decirle? Y el niño sin dudar le respondió ¡Ah, sí! Señor Tic-Tac”.

Gómez Aranda, después de contar algunos de los pasajes que se le vinieron a la memoria por el vigésimo aniversario del levantamiento armado del EZLN, señaló que “todos en la Cocopa coincidimos en que los programas asistenciales no resuelven los problemas de marginación y pobreza. Éstos deben estar encaminados al desarrollo y deben ser instrumentados por las propias comunidades”, y señaló que la lucha de los zapatistas, entre otras cosas, fue por ser respetados. “Lo que debemos hacer es respetarlos”, aseveró.

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