Alcohol, amenaza para los jóvenes

Mario Luis Fuentes

11/02/2013 00:18

Alcohol, amenaza  para los jóvenes

La discusión en torno a la legalización de las drogas, en particular de la mariguana, ha generado un efecto negativo, pues ha “invisibilizado” la gravedad de las consecuencias que están asociadas al uso y abuso de las sustancias adictivas ya legales y, entre ellas, particularmente el alcohol.

Los datos de la Encuesta Nacional de Adicciones muestran que, en efecto, el consumo de alcohol se incrementó en 10% a nivel nacional, con respecto a la encuesta de 2008 al haber pasado de una incidencia de 61.3% a 71.3% de la población, para 2011. En los adolescentes, el estudio encontró que “el consumo de alcohol aumentó significativamente”.

Desagregando la información por sexo, las cifras arrojan que de 2002 a 2011, la dependencia al alcohol, aumentó en los hombres de 8.3% a 10.8% y en las mujeres se triplicó al pasar de 0.6% a 1.8 por ciento.

Frente a lo anterior, la pregunta obligada es, ¿por qué, si hay una enorme evidencia sobre los efectos negativos que acarrea este consumo explosivo (accidentes, muertes, discapacidades, etcétera), así como múltiples campañas de prevención, el consumo de alcohol sigue siendo un riesgo creciente, sobre todo para las y los jóvenes?

Debe considerarse que si bien son las y los jóvenes, quienes en la mayoría de los casos buscan y adquieren por sí mismos el alcohol, en todo el país hay una abierta y tolerada violación a las disposiciones legales por las que se prohíbe su venta a menores de 18 años.

Por un lado, las autoridades municipales, ya bien por incapacidad, ya por corrupción, no han sido capaces de diseñar estrategias adecuadas para garantizar la adecuada fiscalización y supervisión de los establecimientos mercantiles, a fin de evitar que haya menores de edad en aquellos en los que hay venta de alcohol.

En prácticamente ningún municipio hay tampoco regulaciones y mecanismos para su estricto cumplimiento, a fin de evitar las llamadas “barras libres” o para el cierre en horarios que permitan disminuir riesgos.

A lo anterior se agrega, por otra parte, la inmensa voracidad de miles de empresarios de bares, restaurantes y los llamados “antros”, quienes no tienen empacho en permitir la entrada y la venta de alcohol a menores de 18 años, bajo el único argumento de la ganancia que pueden obtener.

De que las cosas pueden plantearse de otro modo no hay duda. En los próximos días, en el municipio de Metepec, Estado de México, se pondrá en marcha el Pacto por Una Convivencia Responsable, en el cual se establecen compromisos concertados entre la autoridad municipal, autoridades educativas, medios de comunicación y, sobre todo, los empresarios.

Es interesante que una de las principales acciones se centra en la invitación a los padres y madres de familia, a fin de no fomentar ni permitir el consumo de alcohol entre sus hijas e hijos.

Otro de los temas relevantes del citado pacto se encuentra en el compromiso asumido por las y los empresarios de llevar a cabo un proceso de autoregulación y autocontención para poner pon encima del lucro, una noción de responsabilidad frente a su sociedad.

No hay duda de que, de resultar exitoso este modelo de acuerdo, sería deseable que la iniciativa pudiera replicarse en todos los municipios del país, pues lo que está en juego es la vida y salud de millones de jóvenes.

                *Director del CEIDAS, A. C

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