China hace a un lado a EU en Latinoamérica

Pekín se presenta como alternativa económica para países a los que Washington no presta tanta atención

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17/08/2014 00:14 José Carreño Figueras/Enviado

WASHINGTON, 17 de agosto.— Correcta o no, la noción de que la Doctrina Monroe está en retroceso y que Estados Unidos deja un vacío político y económico en América Latina parece cada vez más presente entre especialistas y críticos del presidente Barack Obama.

China “se presenta como una alternativa en términos económicos”, indicó Margaret Myers, especialista del grupo Diálogo Interamericano y autora de un reporte sobre la relación económica entre China y Latinoamérica.

De acuerdo con R. Evan Ellis, del Centro William Perry para Estudios Hemisféricos de Defensa, el hueco dejado por Obama en América Latina abre la oportunidad para que la República Popular China actúe.

Para otros, sin embargo, la formulación del gobierno de Obama ha sido de perfil bajo y hasta efectiva. “Está de moda criticar al presidente Obama por prestar poca atención a Latinoamérica. No ofrece una gran estrategia, ni rayas en la arena o alentadores discursos. Pocas visitas de alto perfil y ningún ‘gran garrote’”, indicó Gregory Weeks, de la Universidad de Carolina del Norte.

Weeks recordó que “cuando Estados Unidos presta atención a Latinoamérica, los resultados son con frecuencia negativos”.

Pero el optimismo del catedrático universitario, que aseguró que el gobierno de Obama tiene un considerable acercamiento con los países más afines a Estados Unidos en la región, no es general.

Y mientras Obama se reúne en una cumbre con los jefes de gobierno de 50 países africanos, los vínculos con América Latina parecen en descenso.

Cierto que en noviembre pasado el secretario de Estado John Kerry declaró que “la era de la Doctrina Monroe ha terminado”, durante un discurso en la sede de la Organización de los Estados Americanos en Washington D.C.

En ese momento, Kerry dijo que la relación entre naciones americanas debía ser “compartir responsabilidades” y “tomar decisiones como compañeros”.

“La relación que buscamos no es una declaración de EU de cuándo y cómo intervendrá en los asuntos de Estados americanos, es sobre todo los Estados viéndonos como iguales, compartiendo responsabilidad y cooperando en asuntos de seguridad”, señaló.

Lo que algunos no esperaban es lo rápido que el retroceso estadunidense fue aceptado por países con gobiernos que se ostentan de izquierda. Tanto que algunos analistas, como Ellis, consideran ahora que la hegemonía estadunidense en la región enfrenta ya la competencia sobre todo de la República Popular China.

Algunos señalan que el propio Kerry sólo ha hecho dos visitas a la región durante todo su desempeño pero otros anotan que los viajes de mayor perfil —o compromiso— le han correspondido al vicepresidente Joe Biden.

Pero a pesar de la alarma de algunos, la preocupación del aparato de seguridad y defensa no es compartida por el establecimiento económico ni el político, dijo Myers.

Sin embargo, recientemente el columnista Andes Oppenheimer destacó en el diario Miami Herald que el gobierno del presidente Obama había hecho una “cumbre” con la participación de 50 países africanos y anunciado una inversión de 33 mil millones de dólares.

“La sabiduría convencional era que la administración de Obama organizó el evento en un desesperado esfuerzo para alcanzar a China, que en años recientes se ha convertido en el principal socio comercial de África”, escribió Oppenheimer.

“Bien —agregó—, tengo noticias para los hacedores de política: si Washington sigue dando poca atención a Latinoamérica, lo mismo pasará ahí; ya ocurre en varios países de la región.”

Vínculos comerciales

Según cifras presentadas por el periodista, la participación estadunidense en el comercio con Latinoamérica bajó de 53 por ciento en 2000 a 35 por ciento en 2013, mientras que China pasó de 1.9 a 12 por ciento. Para 2025, de seguir las tendencias, ambos estarán igualados en 17 por ciento.

Las cifras incluyen el comercio entre Estados Unidos y México. “Si se excluye a México, la presencia de China minimizará la de Estados Unidos hacia 2025”, según proyecciones del Banco Interamericano de Desarrollo.

De hecho, desde poco antes del discurso de Kerry, el presidente chino, Xi Jinping, había iniciado una ofensiva de encanto y cartera abierta que lo llevó ya a visitar América Latina dos veces en un año mientras el presidente ruso, Vladimir Putin, enviaba barcos al Caribe para recordar viejos tiempos de la Guerra Fría.

Los presidentes Xi y Putin participaron en una cumbre del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) y de hecho crearon un banco de desarrollo que provocó entusiasmo como posible competidor o reemplazante del Banco Mundial —hasta que se precisó que sería para proyectos de los propios BRICS—.

A cambio, China concedió generosos créditos a países en problemas con la banca internacional, especialmente a Argentina y Venezuela.

Recientemente, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, visitó también América Latina en lo que se interpretó como un intento de reacercamiento de su país a la región —y de tratar de asegurar acceso a las materias primas y los mercados latinoamericanos—, a pesar de una ya larga vinculación económica y comercial.

Cierto que la asociación económica entre Estados Unidos y Latinoamérica lleva muchos años y por tanto la inversión estadunidense es considerable, tanto que una fuente del Departamento de Estado puntualizó que sus competidores deben recorrer mucho camino todavía.

Pero la idea de que Estados Unidos se retira de la región es criticada por muchos. Ellis, por ejemplo, afirmó que “tanto como Washington desearía que América Latina permaneciera fuera de su pantalla de radar, lo que sucede en la región tiene un impacto directo en su seguridad y prosperidad”.

Pero Ellis, que hasta hace unas semanas trabajaba para el Centro William Perry de Estudios de Defensa Hemisférica representa en alguna medida la siempre alarmista visión del aparato de seguridad nacional.

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