Retrato hablado: Bob Woodward, el hombre que reveló los secretos de Nixon

El joven marino encargado de llevar documentos a la Casa Blanca decidió dejar las fuerzas armadas para convertirse en periodista y más tarde revelar el escándalo del Watergate que derivó en la dimisión del presidente de EU, Richard Nixon

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10/08/2014 01:20 Carmen Álvarez
Ilustración: Julio Grimaldo

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de agosto.- Un día como hoy pero de hace 40 años, el joven Bob Woodward asimilaba la caída del presidente estadunidense Richard Nixon, quien salió de la Casa Blanca el 9 de agosto de 1974, convirtiéndose así en el primer mandatario de esa nación que dejaba el cargo. El insólito gesto lo libró de un proceso judicial que lo habría convertido en el segundo mandatario impugnado de toda historia de su país desde que Andrew Johnson fue imputado en 1868 por intentar liberar a unos esclavos.

La salida de Nixon fue un acontecimiento que iba a transformar radicalmente la vida de Woodward dado que él había contribuido de manera decisiva con la  investigación que puso al sexagenario político republicano en un callejón sin salida.

El cambio fue tan vertiginoso que Robert Upshur Bob Woodward (su nombre completo) vio salir a la venta All the president’s men, el libro que su colega Carl Bernstein (Simon & Schuster)  y él habían escrito en la redacción del Washington Post, meses antes de que Nixon renunciara a la Presidencia.

Pero, quién habría creído que poco tiempo atrás, en agosto de 1970, Woodward era un teniente de 27 años que acababa de dejar su ascendente carrera militar como especialista de telecomunicaciones. Trabajaba en una embarcación que durante la invasión a Vietnam se desplazaba por los mares de Asia y daba servicio al personal ligado al Estado Mayor Conjunto de la Marina de Estados Unidos.

Watergate (el escándalo por el que Nixon vio truncada su carrera política) fue el resultado de Vietnam porque el Presidente estaba obsesionado con el desorden y las manifestaciones que arrojó la administración Johnson. Y uno de los incidentes centrales de los desórdenes de los 60 fue la decisión de Daniel Ellsberg de publicar una colección de los documentos de la serie de Johnson sobre la guerra”, refiere el documento Top Secret Umbra 523696, de Cryptology Quarterly, que desclasificó The National Security Archive de Washington.

El relato cotidiano del escándalo fue alimentando la curiosidad de los lectores gracias a los desesperados intentos de Nixon por obstruir la acción de la justicia que investigaba el allanamiento de las oficinas del Comité Nacional del rival Partido Demócrata, el 17 de junio de 1972, en el complejo de edificios Watergate de Washington, se convirtió en el bestseller número uno de la editorial Simon & Schuster.

Haber sido parte de la Marina de EU era una labor “horriblemente aburrida”, decía el mismo Woodward, pero una actividad que se iluminaba con la llegada de vez en cuando de alguna información valiosa que había que reportar al alto mando, según relatan con fotos y documentos los editores de Watergate.com. Correcting the Historic Record o autores de las más diversas tendencias como Peter Dale Scott (The Road to 9/11: Wealth, Empire and the Future of America. University of California Press, 2007).

Lo sorprendente fue que en ese tiempo Woodward había probado suerte, sin éxito, al tratar de conseguir algún buen empleo de reportero en uno de los mejores periódicos de su país, The Washington Post.

Harry M. Rosenfeld, que editaba la sección metropolitana del Washington Post, le concedió dos semanas de prueba pero a final de cuentas no lo contrató por falta de experiencia periodística”, señala la biografía oficial en la web bobwoodward.com.

A Woodward no le quedó más remedio que aprender el oficio de reportero en el diario Montgomery Sentinel que se vende en las tiendas Seven Eleven del condado de Maryland, hasta que un día de septiembre de 1971 fue finalmente contratado por el Post para dar comienzo a una nueva vida que quedó plasmada en el cine a partir de la epopeya detectivesca a la que fue introducido parte cuando se le asignó apoyar a Bernstein en la cobertura de “un allanamiento” en los edificios Watergate.

Lo que jamás sospechó fue que esta etapa de su vida real habría de ser interpretada por el actor Robert Redford que representó a Bob Woodward en All the President’s Men, un clásico de la cinematografía estadunidense que ganó cuatro Óscares de la Academia. El papel de Carl Bernstein quedó inmortalizado por el actor Dustin Huffman.

A cuatro décadas de aquel suceso, Woodward, de 71 años, es director editorial asistente del Washington Post y es cotidianamente cortejado por organizadores de conferencias, productores de programas de radio y televisión, por colegas, amigos y enemigos.

Uno de sus los libros más recientes de Woodward es Obama’s Wars (Simon & Schuster, 2010), donde parece confirmar que la gran prioridad de la Casa Blanca sigue siendo no tener que cargar con la culpa de otra guerra perdida, que en este caso sería Afganistán.

“Entre los chismes y barbaridades que revela… lo primero es que el Presidente odia realmente ser comandante en jefe en tiempos de guerra. Lo segundo, y que tal vez va ligado a esto, es que la batalla primordial que la Casa Blanca quiere ganar es la que tiene que ver con quien va a cargar con la culpa de una derrota en Afganistán”, comentó Tom Donnelly, analista del American Enterprise Institute en una dramática reseña que escribió sobre el nuevo libro de Woodward.

Una de las cosas que más sorprendió al Washington Post es que Woodward contara con una fuente de alto nivel en el gobierno que parecía saberlo todo sobre los trapos sucios de la Casa Blanca. Su relación personal con Garganta Profunda fue uno de los enigmas del caso que ahora ha quedado resuelto.

Garganta Profunda es el seudónimo de William Mark Felt, número dos de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) en la época en que se destapó el caso Watergate y quien informó a Bob Woodward sobre la participación de Nixon en el espionaje a congresistas demócratas.

Woodward que saltó a la fama tras revelar el espionaje de Nixon, nació en Illinois, está casado con Elsa Walsh y tiene dos hijas.

Luego de ganar el Pulitzer, en 1973, Woodward continuó destacando como periodista estrella de The Washington Post, donde en 1982 llegó a ser director editorial adjunto de noticias de investigación.

El dramatismo de aquellos días cuando se reveló el escándalo del Watergate quedó registrado en el memorando secreto que el secretario de Estado Henry Kissinger envió al presidente Nixon bajo el título Our Present Course on Vietnam (File Number : 139-4089) donde aquel dice que el problema se resolvería 1. en Estados Unidos, 2. en Vietnam o 3. a través de la diplomacia, lo cual exige una solución de los dos primeros puntos.

“No creo que podamos lograr suficientes y evidentes progresos en Vietnam como para mantener el diálogo al interior de EU (y del gobierno de EU) mientras que Hanoi ha adoptado una estrategia que debe mantenerse por algún tiempo —a menos de que haya una línea de ruptura en las hostilidades soviéticas. De ahí viene mi creciente preocupación”.

Evidentemente, analistas como el canadiense Peter Dale Scott, los reporteros de investigación Woodward y Berstein entraron en acción orquestando el Watergate cuando los sectores más conservadores del establecimiento político de Estados Unidos se horrorizaron al enterarse de los acercamientos secretos y no secretos de Nixon con los máximos líderes del bloque comunista en plena Guerra Fría.

Y la bomba política terminó de estallar cuando vieron llegar a EU a Leonid Brezhnev, el líder máximo del bloque soviético en persona, para estrechar la mano del presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, y a su esposa Pat antes de introducirse como invitado distinguido a la Casa Blanca.

En este contexto, el libro de Dale Scott enmarca la carrera de Woodward, como la de un periodista de investigación que ayudó a destapar la tensión y los “trucos sucios” al interior de las instituciones de poder de Estados Unidos.

Una investigación periodística detectivesca que ayudó a desvelar el papel que jugó México el 28 de junio de 1972 —durante el sexenio de Luis Echeverría— cuando personal conectado con la Casa Blanca hizo contacto con un señor de nombre Manuel Ogarrio para hablar de unos giros bancarios por 89 mil dólares enviados al “BI” (Banco Internacional) desde una cuenta de Miami, revela el informe desclasificado del FBI FILE NUMBER: 139-4089.

Una investigación cuyos resultados emitió el FBI el 23 de julio de 1974, dos semanas antes de la renuncia involuntaria de Nixon.

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