El rey Felipe VI ofrece renovar la monarquía

En su primer mensaje, el rey Felipe VI dijo que buscará ganarse el aprecio, el respeto y la confianza de los ciudadanos españoles

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20/06/2014 05:42 Patricia Godoy/ Corresponsal

MADRID, 20 de junio.– “¡Viva el rey, Viva España!”. Con esta frase, el presidente del Congreso de los Diputados, Jesús Posada, finalizaba el discurso con el que proclamó a Felipe de Borbón y Grecia como nuevo rey de España. Iniciaba así el reinado de Felipe VI.  Eran las 10:48 horas de la mañana. El salón de plenos del Congreso de los Diputados, sede de la ceremonia oficial, estaba repleto. Más de 600 políticos, entre parlamentarios, integrantes del gobierno, presidentes regionales y expresidentes del gobierno respondieron a la arenga de Posada con un ¡viva!

Conteniendo la emoción, el nuevo monarca juró el cargo con su mano derecha sobre la Constitución española. En 1975, su padre, el rey Juan Carlos, lo hizo con la Biblia y un crucifijo por delante. Puede que ésta sea una de las muchas diferencias que hay y que habrá entre los reinados de padre e hijo.

En su primer discurso como rey, Felipe VI aseguró que es el representante de “una monarquía renovada para un tiempo nuevo” y trazó algunas de las líneas maestras que conformarán su reinado.

En este primer mensaje, que duró 26 minutos y en el que pronunció 3 mil palabras, destacó que la ejemplaridad y la cercanía serán dos de los ejes principales de su reinado.

La corona debe buscar la cercanía con los ciudadanos, saber ganarse continuamente su aprecio, su respeto y su confianza (...) Hoy, más que nunca, los ciudadanos demandan, con toda razón, que los principios morales y éticos inspiren, y la ejemplaridad presida  nuestra vida pública”, destacó.

No es extraño que en su primer discurso Felipe VI pronunciara palabras como confianza o ejemplaridad, en un momento en el que la monarquía española y la clase política española ha perdido confianza y apoyo del pueblo español por muy diversos escándalos y casos de corrupción.

El nuevo monarca también dedicó palabras para los españoles que están sufriendo las consecuencias de la crisis económica: “Quiero también transmitir mi cercanía y solidaridad a todos aquellos ciudadanos a los que el rigor de la crisis económica ha golpeado duramente hasta verse heridos en su dignidad como personas”.

Resaltó que el Estado tiene “el deber moral de trabajar para revertir esta situación y el deber ciudadano de ofrecer protección a las personas y a las familias más vulnerables”.

La crisis. Esa es quizá la razón por la que la proclamación del nuevo rey de España se enmarcó en una ceremonia austera, muy alejada de la pompa habitual que envuelve este tipo de acontecimientos. Incluso, el vestido de la reina Letizia –blanco, corto y sin joyas– era sobrio. Algo que ha sido interpretado como un mensaje de sencillez, que se adapta mejor a los tiempos de austeridad que se viven en el país.

Tras su proclamación, Felipe VI presidió su primer desfile militar a las puertas del Congreso. Después, a bordo de un Rolls Royce descapotable, el mismo que compró el dictador Franco y que utilizó su padre en varias ocasiones, los nuevos reyes recorrieron algunas de las calles del centro de Madrid. Felipe VI de pie, y Letizia a su lado, sentada “para no restar protagonismo al nuevo monarca”, según interpretaron los cronistas reales.

Durante este recorrido de 20 kilómetros, Felipe y Letizia saludaron a las miles de personas que se congregaron a lo largo de la ruta trazada por el centro de Madrid, pese al calor preverianiego de la capital española. No hubo ningún tipo de contratiempos. La comitiva transitó custodiada en todo momento por varios coches blindados y casi 20 guardias reales montados a caballo.

El recorrido terminó en el Palacio Real de Madrid, donde los nuevos reyes de España salieron al balcón principal a saludar a los ciudadanos que les esperaban en la Plaza de Oriente. Acompañando a sus padres, estaban la ahora princesa Leonor y la infanta Sofía; después se unieron los reyes Juan Carlos y Sofía, aunque ya en un segundo plano.

¡Fe-li-pe, Fe-li-pe!” se escuchó gritar desde el centro de la plaza a muchas de las personas ahí congregadas.

La ceremonia de proclamación oficial de Felipe VI como rey siguió perfectamente el guión marcado sin ninguna incidencia. Ofreció un espectáculo sobrio y sin demasiada ostentación que fue ampliamente seguido por los medios de comunicación españoles y extranjeros acreditados (más de mil).

Ahora el nuevo rey de España empieza su nuevo “oficio”, como definió su padre el trabajo de rey, de “arbitro y moderador” de la sociedad española. Hace 39 años, el rey Juan Carlos trabajó para dejar atrás un terrible pasado; Felipe VI tendrá que demostrar que es capaz de construir un futuro para la monarquía del siglo XXI en España.

 

Letizia atrae las miradas

La ceremonia real se caracterizó por una tranquila calidez. Hubo abundantes gestos de cariño y cordialidad entre la nueva familia real en la que destacó el papel, tan discreto como elegante, de la nueva reina Letizia que acaparó una buena parte de las miradas y los flashes de las cámaras con su aspecto sobrio y natural.

Los cronistas reales españoles destacaron el papel, sonriente y más cercano que nunca de una reina Letizia, que se había ganado la fama de ser fría y distante.

Su primera imagen como reina dejó algunos mensajes. El primero fue su apuesta por un atuendo sobrio que fue interpretado como un guiño a la sencillez y a la normalidad. Un vestido blanco y corto, que le hizo brillar por su elegancia, y que fue confeccionado para la ocasión por su diseñador de cabecera Felipe Varela.

Los gestos de complicidad y de emoción contenida entre la nueva pareja real fueron muy evidentes. Intercambio de miradas, algunas sonrisas cariñosas y muestras de ternura entre los dos nuevos monarcas. También con sus dos hijas, la nueva princesa Leonor y la infanta Elena, a las que una atenta Letizia no quitó el ojo de encima durante el desarrollo de los actos oficiales.

Tampoco su padre, Felipe VI, olvidó mencionarlas en el discurso oficial. “...En esos mismos valores de libertad, de responsabilidad, de solidaridad y de tolerancia, la reina y yo educamos a nuestras hijas, la princesa de Asturias y la infanta Sofía”, pronunció el rey.

Durante estos diez años como princesa, Letizia se ha preparado a conciencia y quienes la conocen dicen que es una mujer que no deja nada al azar y a la que se le atribuye la responsabilidad de modernizar la monarquía.

La otra protagonista de la jornada fue la nueva heredera de la corona española. Leonor, la hija mayor de los ahora reyes, y quien  con apenas 8 años se estrenó ayer como princesa. Hoy es la heredera más joven de Europa.

Ya como princesa, Leonor comenzará a tener mayor protagonismo en los actos públicos, discretamente al principio pero en aumento constante. La proclamación de su padre fue su prueba de fuego. Y según los analistas de la Casa Real, ha pasado la prueba.

 

Prohíben todo lo republicano

El centro de la capital española estuvo resguardado durante los actos de proclamación de Felipe VI. Pero la excesiva vigilancia no sólo era para procurar la seguridad de los nuevos monarcas, sino para evitar que proclamas y banderas republicanas se exhibieran. 

La policía advirtió hace unos días que no permitiría que durante los actos de proclamación del nuevo rey se lucieran símbolos republicanos. También se habían prohibido todas las manifestaciones antimonárquicas en el centro de Madrid. Y la amenaza se
cumplió.

La policía arrestó a tres personas que participaban en una manifestación no autorizada en defensa de la república en la calle de Montera y otras calles aledañas de la Puerta del Sol, en la que participaron más de 300 personas. Aunque tres horas más tarde fueron liberadas con una acusación de “resistencia a la autoridad”.

Los altercados entre la policía y las personas que portaban banderas republicanas fueron constantes en el perímetro donde se celebraron los actos oficiales. A lo largo del trayecto de la comitiva real, varias personas fueron retenidas por la policía por expresarse a favor de la república con banderas o gritos.

La policía estaba autorizada a pedir a los ciudadanos “que guarden los símbolos republicanos” para garantizar “el mantenimiento del orden público” al “evitar actitudes que persigan la confrontación”, explicó hace unos días un portavoz de la Dirección General de la Policía Nacional.

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