Policía turca disuelve manifestación en Estambul

El premier Recep Tayyip Erdogan ordenó impedir movilizaciones con motivo del aniversario de la revuelta en la Plaza Taksim

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01/06/2014 08:03 DPA, AFP y EFE / Fotos: Reuters

ESTAMBUL, 1 de junio.- La policía turca reprimió ayer con violencia a manifestantes que trataban de reunirse en Estambul con motivo del primer aniversario del inicio de las protestas nacionales contra el gobierno del premier Recep Tayyip Erdogan, que había advertido que no permitiría movilizaciones.Hubo 103 detenidos.

Las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos y utilizaron carros lanzaagua contra los manifestantes en la calle comercial de Istiklal Caddesi, que lleva hacia la Plaza Taksim.

Los manifestantes marchaban hasta entonces de manera pacífica. Las autoridades habían bloqueado el acceso a la simbólica plaza y al adyacente parque Gezi, centro de las protestas del año pasado.

La Plaza Taksim estaba totalmente rodeada, las autoridades habían desplegado más de 25 mil policías y 50 carros lanzaagua para evitar que los manifestantes se acercaran. Pese a ello, algunos pocos cientos se reunieron en Istiklal Caddesi y exigieron la dimisión del gobierno a través de altavoces.

La emisora CNN-Türk informó de la detención de más de 30 personas antes del lanzamiento del gas lacrimógeno y luego se veía cómo la policía vestida de civil arrestaba a más.

En la capital, Ankara, también se reprimió a los manifestantes con gases lacrimógenos y carros lanzaagua.

El primer ministro Erdogan había advertido por la mañana que no se permitirían manifestaciones y amenazó con una dura intervención, advirtiendo que las fuerzas de seguridad tenían “instrucciones precisas” para impedirlas.

El servicio de ferrys del Bósforo, que une la parte asiática con la europea de Estambul, dejó de funcionar por la tarde. Taksim se encuentra en la parte europea. La estación de Metro de la plaza también fue cerrada y más tarde se vio un helicóptero sobrevolando la zona.

Erdogan condenó el llamado a la manifestación. Un año después de las protestas en el parque Gezi, los manifestantes quieren causar “nuevos muertos y nuevo dolor”, aseguró el primer ministro.

El violento desmantelamiento de un campamento de protesta en el parque Gezi el 31 de mayo del año pasado dio inicio a una ola de manifestaciones en todo el país contra el gobierno conservador islámico de Erdogan. Al menos ocho personas murieron durante los enfrentamientos. Tras unos meses el movimiento se fue reduciendo aunque cada tanto se producen rebrotes que la policía reprime con carros lanzaagua y gas lacrimógeno.

Por otra parte, un equipo de periodistas de la emisora CNN fue detenido temporalmente mientras transmitía en vivo desde Taksim. La policía confirmó la detención y dijo que el periodista fue interrogado en relación con sus documentos.

"La policía turca liberó al equipo de CNN después de media hora. Un oficial se disculpó por otro que me dio un rodillazo cuando era detenido”, escribió el corresponsal Ivan Watson en Twitter.

En las imágenes de CNN se ve a Watson emitiendo y cómo policías de civil se acercan para impedir la grabación. Uno de ellos se pone de espaldas frente a la cámara.

El estilo autoritario de gobierno de Erdogan y su modelo de sociedad religiosa-conservadora sentaron las bases para que la chispa del parque Gezi encendiera una intensa e inesperada resistencia.

Sin embargo, hasta ahora no emergió un movimiento político que pueda presentarle un programa diferente a los votantes, y Erdogan incluso consolidó nuevamente su poder en las elecciones comunales a fines de marzo.

 

Las heridas permanecen abiertas

La madrugada del 31 de mayo de 2013 la policía desalojó violentamente el parque Gezi, de la Plaza Taksim, donde cientos de militantes ecologistas se oponían a su destrucción en el marco de un proyecto urbanístico.

Estas protestas, alimentadas por la represión, se convirtieron en una oleada de contestación política contra el primer ministro Recep Tayyip Erdogan, que gobierna el país desde 2003, y en la que participaron 3.5 millones de turcos, según cifras oficiales de la policía.

La represión de estas manifestaciones causó al menos ocho muertos, más de ocho mil heridos y miles de detenidos.

La tensión política generada en las revueltas de Gezi continúa viva un año después, estimulada por un escándalo de corrupción que salpica al gobierno islamista conservador del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) desde el pasado invierno.

El primer ministro avivó la tensión el viernes al volver a expresar su teoría del complot. “Las organizaciones terroristas manipularon una juventud moral y financieramente débil (...) para atacar nuestra unidad y nuestra economía”, afirmó en referencia a los jóvenes de Gezi.

Frente a las crispación gubernamental, las ONG, sindicatos y actores de la sociedad civil, a la cabeza de la revuelta de junio de 2013, buscan reavivar el “espíritu de Gezi”.

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