Rusia prefiere que Ucrania no esté fragmentada

Los separatistas pro rusos tenían centrado su interés en Crimea, una península que se adentra en el Mar Negro, cuyo control está en manos de los rusos y lo que les ha permitido ser la potencia dominante

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31/05/2014 07:09 Israel López
Ilustración: Fernando Fraga
Ilustración: Fernando Fraga

CIUDAD DE MÉXICO, 31 de mayo.- La ola separatista en Ucrania está tomando dimensiones graves, pero parece que a Rusia eso no le conviene, pues su interés estratégico estaba centrado en Crimea y ya la tiene.

El profesor en Geopolítica de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Anáhuac, Juan Arellanes, dijo en entrevista con Excélsior “que en términos de estrategia los territorios pueden ser valiosos en dos aspectos: por su presencia de recursos naturales o por su posición, en este sentido, si dividimos a Ucrania en regiones, no hay ninguna tan importante para los intereses rusos como Crimea”.

Crimea es una península que se adentra en el Mar Negro, por eso su valor, el control de ese mar es lo que le ha permitido a Rusia ser la potencia dominante, pues es la única porción del Mar Mediterráneo que controla Rusia por encima de la OTAN y Turquía. Esta es una situación que tiene más de 200 años, aseguró el profesor Arrellanes.

“Desde el punto de vista de que el ejército ruso tenga una salida a un mar cálido, me refiero al Mar Negro, que se conecta con el resto del Mediterráneo a través del estrecho del Bósforo, es la posibilidad que le da Crimea a Rusia y es lo verdaderamente decisivo. Este deseo viene de tiempos de Pedro el Grande, estamos hablando del siglo XVIII”, resaltó el profesor .

Ucrania ya perdió su mejor puerto (Sebastopol) y la península que domina los mares Negro y Azov, y está apunto de perder Jarkov, la segunda ciudad más importante; Donetsk, la urbe más industrial, y la región minera que sostiene su industria siderúrgica.

Odessa había sido pacífica hasta el pasado 2 de mayo, cuando al menos 46 personas murieron luego de fuertes enfrentamientos entre grupos pro rusos y pro ucranianos, un episodio que agravó la situación separatista por la que atraviesa Ucrania.

En este sentido, el profesor Arellanes señaló que Odessa es un centro industrial, es la segunda o tercera ciudad más grande de Ucrania y tiene también salida al Mar Negro, pero no es tan decisiva, ni tan importante como Crimea. Y si se trata de intereses culturales, por ejemplo, Kiev es todavía más importante para los rusos en un sentido cultural, esa ciudad es la cuna de Rusia.

“Pero en un plano estratégico sería una locura que Moscú intentará apoderarse de Kiev, eso se convertiría en una guerra, pero no es algo que Rusia pretenda hacer; ni con Kiev ni con Odessa. El tener el control de Crimea –desde marzo– le da la suficiente tranquilidad para seguir ejerciendo su hegemonía en el Mar Negro.”

Una crisis que no se detiene

El domingo pasado el pro occidental Petro Poroshenko, fue elegido como nuevo presidente de Ucrania y de inmediato prometió entablar una negociación con el gobierno ruso de Vladimir Putin y al mismo tiempo dejó claro que no negociará con los pro rusos separatistas.

Antes, el 28 de enero, el gobierno de Ucrania no pudo más con la presión de las protestas que exigían el acercamiento a Europa. El entonces presidente Víktor Yanukóvich aceptó la renuncia del primer ministro y todos los miembros del gabinete.

Debido a la presión social, sólo 26 días después Yanukóvich se vio obligado a renunciar, y un día más tarde el Parlamento ucraniano, controlado por los antiguos opositores, aceleró los cambios institucionales posrevolucionarios y nombró jefe de Estado interino a Olexandre Turchinov.

Inmediatamente después aparecieron los grupos separatistas y el pasado 18 de marzo, 96.7 por ciento de la población de la región ucraniana de Crimea votó a favor de la adhesión de la provincia a Rusia.

Le siguieron Donetsk y Lugansk que sometieron su separatismo a referéndum donde los pro rusos salieron victoriosos, según sus propias encuestas que oscilaban entre 89.7 por ciento y 96 por ciento respectivamente, un días después ambas ciudades iniciaron negociaciones para lograr unificación, el paso que antecede para solicitar su anexión a la Federación Rusa.

En Odessa, otra ciudad con aires separatistas, se libró la célebre batalla de 1941 en la que el Ejército Rojo enfrentó a los invasores rumanos que, con apoyo de Hitler, intentaban recuperar Besarabia y Bucovina.

Si Odessa siguiera el camino de Crimea, Lugansk y Donetsk, Ucrania perdería otra salida al Mar Negro. Por lo menos el gobierno ruso tiene algunas razones históricas para que eso suceda: Odessa fue parte de Novorrosiya (Nueva Rusia), un vasto territorio que conquistó Catalina II en las guerras del siglo XVIII.

Lo que es claro es que Donetsk y Luhanks continúan desprendiéndose de Kiev y la única opción del gobierno, tal como lo dijo el presidente interino, Olexandre Turchinov, es evitar que la agitación continúe extendiéndose.

Las zonas de Ucrania, donde los separatistas y los pro ucranianos sostienen enfrentamientos cada vez más violentos es también el hogar de los activos más valiosos de la industria de la defensa de esa nación.

Más de 50 fábricas forman un conglomerado de armas que abastecen a Rusia sobre la base de un acuerdo comercial que data desde hace más de dos décadas, produciendo los aviones de carga, motores de helicópteros y otros equipos.

“Tomando las regiones del este y del sur de Ucrania sería enormemente beneficioso para Rusia desde el punto de vista militar y económico”, dijo Mijail Barabanov, editor en jefe de la revista Moscow Defense Brief. “Rusia tendría el control de esas empresas de un alto valor”.

De acuerdo con el sitio de información financiera Bloomberg, el gobierno ruso firmó desde diciembre pasado un acuerdo de 15 mil millones de dólares con el gobierno del derrocado Víktor Yanukóvich, el cual contemplaba un pacto comercial que se dispuso a entrelazar aún más las industrias de defensa de ambos países.

Ucrania cuenta con 45 millones de habitantes, fuertes tensiones sociales y económicas entre un oeste más cercano a Europa y un Sur y Este que se cobija ante la sombra rusa, el segundo ejército más grande de Europa y según datos de la Organización Internacional para las Migraciones, tiene 15% de su población en condición de emigrante.

El profesor Arellanes consideró que “Una posible desintegración de Ucrania es lo que menos le conviene a Rusia, quizá mucho del discurso que hemos escuchado en los últimos dos o tres meses es sobre un imperialismo ruso que quiere comerse a Ucrania a bocados, entonces va bocado por bocado y su platillo de entrada fue Crimea, su segundo tiempo va a ser Odessa y su tercer tiempo va hacer Donetsk, pero es una interpretación errónea de lo que está ocurriendo.

“Rusia tiene dos objetivos estratégicos en Ucrania:el primero es lograr su federalización, es decir, que Ucrania se mantenga lo más íntegra posible, después de que ya se anexó a Crimea y ahora busca que Ucrania ya no pierda más ciudades.

“Una Ucrania relativamente unida, que en realidad estaría fragmentada políticamente en su interior, ese es el plan ruso de una federalización, pero ya no permitiendo más separatismo, para tener una influencia política decisiva en el Sur y Este de ese país, es decir en Odessa en Lugansk, Donetsk y Jarkov, que son ciudades muy importantes en términos económicos. Esto le sirve más a Rusia que el hecho de que se fragmente y que estos territorios se le anexen.”

El especialista señaló que el mismo Putin ya ha manifestado la postura de que Ucrania ya no se fraccione más, pues unos días antes del referéndum en Lugansk y Donetsk pidió que no se llevara a cabo dicho ejercicio aclarando que Rusia no estaba interesada en incorporar a esos territorios.

Si Lugansk, Donetsk, Odessa y Jarkov se separaran de Ucrania lo que quede de ese país, la porción occidental, es decir la parte culturalmente influenciada por Polonia y políticamente por Estados Unidos y la Unión Europea se convertiría en un Estado completamente hostil contra Rusia, aseguró el profesor Arellanes.

El profesor Arellanes consideró que Rusia prefiere una Ucrania federalizada en la que pueda influir políticamente en las regiones del Sur y del Este a un país fragmentado, dividido, resentido que se incorpore por ejemplo a la OTAN.

Moscú más bien apuesta porque Ucrania entre en un proceso de finlandización, proceso a través del cual Finlandia en el marco de la Guerra Fría nunca se incorporó a la OTAN, firmó en 1947 un acuerdo de amistad, entre comillas, con la entonces Unión Soviética garantizando que ese país nunca se iba a ser parte de uno de los dos bloque de la Guerra Fría, es decir, ni de la OTAN, ni del Pacto de Varsovia, dijo el especialista.

Pero falta saber si Estados Unidos se quedaría conforme con la idea de que Ucrania no sea parte de la OTAN, ese es el punto más preocupante. Tampoco hay que perder de vista la posibilidad de que los pro rusos ucranianos insistan en llevar adelante la separación respecto a Ucrania y que después se queden en el limbo, porque ahí sí no se sabría cómo reaccionaría Rusia, destacó Arellanes.

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