Ultraderecha, la gran ganadora en Europa

El Frente Nacional de Francia podrá tener 25 asientos en el Parlamento Europeo

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26/05/2014 01:48  Enrique Müller/Especial

BERLÍN, 26 de mayo.– Francia, el país que acuñó la divisa “libertad, igualdad y fraternidad” durante los violentos sucesos que caracterizaron la famosa “Revolución francesa” en el siglo XVIII, renunció ayer a esos postulados casi sagrados, al convertir a un partido xenófobo, antieuropeo y de ultraderecha, en la primera fuerza política del país, según las primeras proyecciones que revelaron el sentimiento popular de la Grande Nation en las elecciones europeas.

Hace cinco años, las listas del Frente Nacional (FN), que ahora dirige Marine Le Pen, lograron un millón de votos, 6.7 % del total y tres eurodiputados.

Ayer, el FN se convirtió en la primera fuerza política de Francia al obtener, según las proyecciones, 25% de los votos, que hará posible que el partido de Le Pen  pueda tener entre 25 y 23 diputados en el Parlamento.

La magnitud del triunfo del FN alcanza una dimensión de catástrofe nacional si se le compara con los resultados obtenidos por los dos partidos tradicionales de la política francesa, la conservadora UMP y el Partido Socialista que ocuparon un vergonzoso segundo y tercer lugar, respectivamente.

El espectacular triunfo del FN, que convierte a su líder en la figura sobre la que gire toda la corriente antieuropea y radical de derechas, provocó un terremoto político en Francia con consecuencias que nadie puede prever. En una primera reacción, Marine Le Pen pidió el presidente François Hollande que tomara las medidas pertinentes para que la Asamblea Nacional representara al pueblo, una llamada abierta a disolver el Parlamento y convocar a nuevas elecciones legislativas.

En una breve alocución, Le Pen elogió el inmenso deseo de libertad del pueblo francés y exigió al gobierno que llevara a cabo una política para los franceses y que no estuviera dirigida desde fuera por “comisarios que no se han sometido al sufragio universal y que defienda los intereses y la identidad de Francia. Nuestra victoria anticipa una ola soberanista en Europa”, sentenció la mujer más poderosa de Francia.

El éxito obtenido por el FN en Francia dejó al desnudo una peligrosa tendencia que comienza a extenderse en el seno de la Unión Europea (UE), tanto del sector de la ultraderecha como en las filas de la izquierda radical.

 Grecia, el país más afectado por la crisis que ha vivido Europa en los últimos cinco años, optó por castigar a los dos partidos tradicionales que han compartido el poder, conservadores y socialdemócratas, y votó a favor de Syriza, una formación que dirige el líder de la izquierda, Alexis Tsipras, quien confrontó a los griegos durante la campaña electoral con una opción nacionalista y anti alemana. “Merkel o Grecia; Berlin o dignidad” anunciaban sus carteles. Los griegos votaron a favor de Grecia y de su propia dignidad.

La onda antieuropea que explotó el domingo tuvo un segundo epicentro en Reino Unido, donde el Partido por la Independencia de Reino Unido (UKIP), que dirige Nigel Farage, un antieuropeo de toda la vida, se convirtió en la fuerza más votada, por encima de los conservadores y laboristas.

El triunfo del UKIP hará posible que se adelante el referéndum sobre la salida de Reino Unido de la UE, en 2016 y posiblemente obligue al primer ministro David Cameron a cambiar su estrategia con respecto a Bruselas. “Hemos tenido éxito en provocar un terremoto político en el mapa político de Reino Unido. Nunca antes un partido considerado insurgente había logrado liderar unas elecciones nacionales”, dijo Farage, al resumir con pocas palabras el éxito obtenido por su partido.

Pero Europa se inclinó finalmente por la tradición y otorgó una amplia mayoría a las fuerzas proeuropeas. El triunfador se llama Jean Claude Juncker y, aunque el Partido Popular Europeo perdió decenas de escaños, logró defender su imagen como primera fuerza política en el Parlamento Europeo, una realidad que convierte al ex primer ministro luxemburgués en el más serio aspirante a convertirse en el próximo presidente de la Comisión Europea, siempre y cuando logre obtener el apoyo de los socialdemócratas.

De acuerdo a los primeros sondeos, los socialistas mejoraron sus resultados, los liberales bajaron, los Verdes mantuvieron su representación, mientras que la izquierda radical ganó terreno.

 En Alemania, el país más poderoso de la UE, la CDU y su partido hermano, la CSU de Baviera, lograron obtener un triunfo casi pírrico y tuvieron que soportar la irrupción del partido antieuro, Alianza  por Alemania, que obtuvo casi 7% de los votos.

Peor aún, gracias a una decisión del Tribunal Constitucional, dada a conocer en el mes de febrero que eliminó el porcentaje mínimo para obtener un escaño en el Parlamento Europeo, el partido neo-nazi, NPD, podrá contar con un eurodiputado.

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