Las favelas, una opción alterna de hospedaje

Esta tendencia no es nueva ya que los registros del Ministerio de Turismo de ese país muestran que en 2012 cerca de 44 por ciento de los turistas internacionales se alojaron en esos sitios

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13/04/2014 03:52 María Fernanda Navarro

CIUDAD DE MÉXICO, 13 de abril.-  Desde el balcón de la casa de Wilson y Leticia se observan dos de las playas más famosas de Río de Janeiro, Ipanema y Leblon. La privilegiada panorámica resulta muy atractiva para los turistas extranjeros y la pareja brasileña no dejó pasar la oportunidad de alquilar un cuarto de su pequeña casa por 45 dólares la noche.

La morada, sin embargo, está ubicada en la favela Vidigal, que se caracteriza por su dificultoso acceso a través de empinadas escaleras, una arquitectura irregular debido a las construcciones que se amontonan sin patrón, unas sobre otras, y calles que hasta hace pocos años se describían como violentas.

Es difícil calificar a Vidigal como una zona turística ideal para los que arriban de diversas partes del mundo a Brasil, aunque la demanda constante de alojamiento por parte de turistas extranjeros en esta y otras favelas de Río de Janeiro durante los últimos meses, demuestra lo contrario.

El hospedaje en favelas como Babilonia, Santa Marta, Complexo do Alemao, Vidigal, y la Rocinha forma parte de diversos programas privados o gubernamentales que capacitan a los habitantes de estas zonas, que ya han sido pacificadas, para ofrecer alojamiento a turistas extranjeros.

Sara Junger, líder del programa Albergue da Comunidade que capacita a habitantes de Complexo do Alemao y Vidigal, considera que el servicio es una especie de intercambio “en el que el turista conoce la cultura carioca en las favelas, al tiempo que ayudamos a los habitantes a obtener ingresos adicionales”.

Este tipo de hospedaje incluye la estadía en una habitación de una vivienda ubicada en alguna de las favelas y alimentos, por precios que varían desde los 50 a los 150 reales (22 a 67 dólares) por día y persona, un costo mucho más accesible que los cuartos de hotel en zonas turísticas.

En entrevista, vía correo electrónico, Junger afirma sentirse entusiasmada respecto a los programas de “Hospedaje Alterno” —como los ha denominado el gobierno del país sudamericano—, sobre todo porque los locales se benefician del alto índice turístico que en buena medida han provocado la Copa del Mundo y otros eventos deportivos de carácter internacional.

“Es una forma de que el residente permanezca en su lugar de origen y disfrute la transformación del medio ambiente en el que viven”, explica Junger.

Junto con un equipo amplio, Junger capacita, hasta el momento, a ocho familias que cuentan con residencias propias en algunas de las favelas. Durante su entrenamiento les explica cómo hacer un contrato de estadía con el turista, los servicios que tienen que ofrecer para que la “experiencia sea increíble”, además de medidas de seguridad respecto a los espacios destinados a turistas y el trato que se les otorga.

De acuerdo con datos del Ministerio de Turismo de Brasil otorgados a este rotativo, tan sólo en Río de Janeiro funcionan 22 mil 119 viviendas como hospedajes temporales o permanentes. En tanto que otras diez ciudades, como Brasilia, Cuiabá, Porto Alegre, Sao Paulo, también cuentan con servicios similares que suman más de 59 mil “hospedajes alternos”.

La proliferación de estos espacios no es accidental, los registros del Ministerio de Turismo muestran que en 2012 aproximadamente 44 por ciento, de los cinco millones 67 mil visitantes internacionales a Brasil, se alojaron en hospedajes alternos.

Entre las razones de los turistas para alojarse con familias brasileñas y no en hoteles convencionales se encuentran el deseo de acercarse a la cultura local y, por supuesto, los precios accesibles.

Alojamiento para aventureros

La mayoría de las favelas de Río de Janeiro pueden presumir de tener las panorámicas más privilegiadas de esta ciudad debido a las elevadas colinas en las que se encuentran asentadas. Desde la favela Babilonia se pueden avistar las playas de Copacabana y la ensenada de Botofogo. Por otra parte, la favela Santa Marta no presume tanto de sus panorámicas como de sus coloridas casas, y por supuesto la estatua del astro pop, Michael Jackson, que en 1996 grabó en las calles empinadas y con residentes de esa zona el video They Don’t Care About Us.

Si bien es fácil encontrar atractiva cada una de estas zonas, la mayoría de ellas carece de diversos servicios públicos y la falta de estructura en sus avenidas y calles es evidente, por lo que se recomienda que los turistas con dificultad para caminar grandes distancias y subir escaleras se abstengan de alquilar un cuarto.

La seguridad en las favelas, tampoco está garantizada. La mayoría de ellas fue sometida a un proceso de pacificación durante los últimos años, para eliminar a los grupos de narcotraficantes que dominaban la región. Sin embargo, en semanas anteriores el gobierno de Río de Janeiro reportó diversos ataques a las Unidades de Policía Pacificadora (UPP) apostadas en las favelas a menos de dos meses de que se celebre la Copa del Mundo, por lo que la presidenta Dilma Rousseff autorizó el envío del ejército a 15 favelas.

El ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, aseguró que tenían planes firmes para hacer frente a situaciones de emergencia para proteger a la población y los turistas que los visitarán durante las semanas de la Copa del Mundo.

Pese a lo anterior, Sara Junger afirma que los visitantes internacionales se encuentran seguros en las favelas para las que ella trabaja, aunque coincide en que se necesita ser aventurero para emprender el camino de escaleras cuesta arriba para llegar a los descansos provisionales que se ofrecen en Complexo do Alemao y Vidigal.

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