Cupido deja huella en los mandatarios

Gobernantes y políticos de diferentes países llegaron a este Día del Amor y la Amistad reforzando su relación o inmersos en el escándalo de amoríos o crisis matrimoniales

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14/02/2014 01:51 José Carreño Figueras

CIUDAD DE MÉXICO, 14 de febrero.- Cuando esta semana el presidente francés, François Hollande, llegó solo a Washington para una visita de Estado, la ausencia de pareja puso de relieve sus problemas personales expuestos semanas antes a su aparición pública.

Hollande, como a estas alturas es más que público, rompió con su pareja Valérie Trierweiler luego de revelarse que tenía una nueva relación con la actriz francesa Julie Gayet. Su relación con Trierweiler fue el factor para que Hollande rompiera hace años con Ségolène Royal, la madre de sus hijos.

Todo muy francés, claro. Pero al celebrarse el “Día del Amor y la Amistad” la vida privada y
las relaciones de los jefes de Estado y de gobierno están más expuestas que nunca. Y hay de todo, como en todo grupo humano.

No todos ciertamente son tan optimistas como el primer ministro belga, Elio diRupo, que repartirá miles de chocolates en forma de corazón para celebrar la fecha.

Otros festejarán de manera más “privadamente pública”, porque lo que hagan estará de cualquier manera en los medios.

Dígalo si no Barack Obama. El Presidente de Estados Unidos tiene lo que a toda vista parece un sólido matrimonio con su esposa Michelle, pero eso no obsta para que no traten de adjudicarle algún escándalo: el diario Washington Examiner afirmó recientemente que hay una recompensa de un millón de dólares para quien pruebe que Obama ha tenido “aventurillas”.

El que está del todo expuesto es el rey Juan Carlos, de España. Se afirma que su matrimonio de casi 50 años con Sofía de Grecia, ya es más bien nominal y
su viaje de cacería de hace dos años al continente africano puso sobre la mesa su relación con la empresaria alemana, de origen danés, Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

El presidente ruso, Vladimir Putin, está en una categoría propia. Por un lado, parece determinado a mostrarse como la imagen de la virilidad rusa y ha permitido que se le atribuyan romances con dos bellísimas mujeres, la exespía y ahora modelo Anna Chapman y la exgimnasta Alina Kabayeva. Su esposa Lyudmila aparece todavía de vez en cuando.

En un recuento de este tipo es imposible dejar de citar al ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi, aunque no necesariamente por sus romances, sino por sus escándalos —sus fiestas “Bunga bunga”—.

Tampoco es posible dejar de citar a la presidenta Cristina Fernández, de Argentina, quien enviudó y, según se dice, encontró un posible nuevo romance  con el exjuez español Baltasar Garzón.

Con todo, la mayoría de los jefes de Estado y de gobierno parecen estar en relaciones estables, al menos mientras estén en el poder.

Aun así, la vida pública de los gobernantes, incluso la de aquellos que como el príncipe Carlos de Inglaterra son todavía colaterales, son seguidas con atención: en el caso de Carlos su romance con Diana de Gales, su alejamiento y divorcio, el trágico fin de la “Princesa del pueblo” y el matrimonio del príncipe con Camila Bowles fueron todos momentos que fascinaron a los británicos y al mundo.

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