Soy un médium de la realidad: Rodrigo Moya, fotógrafo

El colombiano naturalizado mexicano afirma que es un fotógrafo de infantería, que no le gusta la palabra homenaje y que ésta le queda grande

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26/08/2014 04:10 Juan Carlos Talavera
Rodrigo Moya, ayer en su casa de Cuernavaca. Foto: Notimex

CIUDAD DE MÉXICO, 26 de agosto.- “La palabra homenaje es para héroes, próceres y grandes poetas, no es para tanto. Yo soy un fotógrafo de infantería que hizo un trabajo destacado y nada más… ¿homenaje? Me queda grande el huarache”, comentó el fotógrafo mexicano Rodrigo Moya durante una charla en su casa de Cuernavaca, donde habló sobre los detalles de Tiempos tangibles, la exposición retrospectiva que expondrá en el 42 Festival Internacional Cervantino (FIC).

Con el semblante relajado, Moya se autodefinió como un médium de la realidad, un hombre que observa y puede transmitir una emoción. “El fotógrafo normalmente no se da cuenta de lo que hace, porque hay una forma inconsciente en la forma de fotografiar, producida por muchos factores culturales, de medio ambiente, educación y personalidad”, dijo.

Además, adelantó que en los próximos meses el Centro de la Imagen publicará el libro Rodrigo Moya. El telescopio interior, que incluye parte de sus crónicas, ensayos y memorias sobre fotografía, y explicó que su siguiente exposición será en la Universidad de Texas.

“Yo escribo sobre fotografía cosas que se me ocurren: tengo en formación un estudio que se titula El juguete universal y las imágenes sin destino,  donde aborda los problemas de la imagen digital. Por ejemplo, el hecho de que el año pasado se tomaron cerca de 392 billones de fotografías, de las cuales sólo el siete por ciento se imprimieron, y de ese porcentaje sólo una fracción muy pequeña fue publicada.”

Moya fue formado con la Escuela Norteamericana de Fotografía y eso se debió a que en México no encontró una referencia cercana. “Entendí que en México no tenía a quién aprenderle porque difiero de don Manuel Álvarez Bravo. Lo conocí y lo admiro mucho, pero mi escuela es otra: la acción y el movimiento, meterme entre la gente; es algo distinto… Mi foto es brusca y muy bronca porque me metí mucho a la pobreza de este país”, expresó.

Sobre la palabra exposición, Rodrigo Moya (1934) reconoció que no es de su agrado. “Debo decirles que a mí no me emociona la exposición como hecho fotográfico. Por eso, mientras fui fotógrafo de prensa nunca expuse, sólo lo hice una vez con don Manuel Álvarez Bravo, Nacho López y Bernice Kolko, en 1958, “pero siento que la exposición, en sí, es un acto muy etéreo que se esfuma, donde entra la gente, ve la fotografía y quizá pronto se olvida de ella para siempre”.

Durante la charla, el fotógrafo nacido en Colombia reconoció que en los últimos cuatro años ha logrado comprender mejor su fotografía y su intención ideológica.

“Nunca me consideré artista, es más, siempre estuvimos en contra de los fotógrafos artistas, pues aunque la fotografía puede ser eventualmente artística yo me considero un fotógrafo documental”, agregó.

Reconoció que una de las virtudes en su trabajo fotográfico era pasar desapercibido entre la multitud. “¿Cómo era eso posible? No lo sé, pero tenía algo que no podría definir para meterme entre la gente, en un grupo como ustedes”.

Por último, el fotógrafo dijo que para esta exposición retrospectiva no quiso exponer demasiadas imágenes sobre el tema de la guerrilla porque, aclaró, se trata de un tema muy socorrido.

“Así que me ocupé de darle más chance a la fotografía que me gusta, a esas fotos que antes no les ponía mucha atención, pero que ahora me parecen interesantes porque me parecen de otro México; y tampoco quise insistir mucho en la pobreza extrema”, concluyó.

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