Madre Coraje y sus hijos, contra la guerra

Adaptan al contexto de la Revolución mexicana el alegato antibélico de Bertolt Brecht, obra que critica duramente la codicia humana

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17/08/2014 05:11 Sonia Ávila
Alejandra Ley y Rodrigo Murray, en escena.

CIUDAD DE MÉXICO, 17 de agosto.- A diferencia del resto de las mujeres, Ana Fierling, mejor conocida como Madre Coraje, a lo que más teme es a la paz del país, al fin de la gesta revolucionaria que bien aprovecha para comercializar a costos exuberantes cigarros, alcohol y algún otro producto que durante una guerra escasea entre los soldados.

En una carreta cargada de mercancía transita entre los campos bombardeados, de batallones incluso de ideales contrarios, con la única intención de sacar ventaja de la desgracia humana. Sin embargo, el precio que paga es aún más alto: la muerte de sus tres hijos.

Se trata de la historia Madre Coraje y sus hijos, escrita por Bertolt Brecht (Augsburgo, 1898-Berlín Este, 1956) en 1939 durante su exilio en Suecia; es un relato ambientado en la guerra de los 30 años en la Alemania del siglo XVII, y que por primera vez se presentará en el Teatro Juan Ruiz Alarcón, del Centro Cultural Universitario, adaptada a la historia revolucionaria de México.

El texto original refiere a la guerra entre católicos y protestantes a mediados de los años 1600, pero para el montaje a cargo de la directora escénica Iona Weissberg se sitúa en 1910 en un país que lucha por sus tierras, y que ve morir a millón y medio de mexicanos civiles. De esta manera, en el escenario se tiene la presencia de soldaderas, coroneles, fusilamientos y música de corridos.

Traducida por Stefanie Weiss y Juan Alberto Alejos, el relato respeta la esencia de la dramaturgia, sus personajes y secuencia de escenas, e incluso la música de Paul
Dessau que escribió ex profeso para la obra, pero adaptada a una producción actual con corridos, rancheras y otros géneros musicales utilizados en el teatro de revista.

“Es un acierto poder hacer Brecht en México, y hacerlo en una forma mucho más digerida para el público mexicano a través de una adaptación al contexto de la Revolución, porque entonces Brecht está dialogando con notros. Nos invita justamente a la reflexión sobre que las tragedias pasan igual aquí que en China, Corea o Alemania; que la guerra no distingue fronteras ni tiempo”, refiere Rodrigo Murray, quien interpreta al periodista que investiga a Madre Coraje.

A decir de Murray, es tan universal el planteamiento del autor alemán sobre la guerra y el ser humano que la adaptación al contexto local resultó natural, y si bien los personajes mantienen la esencia de la historia se hace un juego con los arquetipos de la época revolucionaria y, en particular, con los elementos del teatro popular para ofrecer una fusión de la dramaturgia clásica y de revista.

Entonces participa lo mismo una prostituta, que un militar y las tradicionales Adelitas, y Madre Coraje pasea entre los campos de maderistas, villistas, zapatistas o huertistas. Como herramienta escénica se utilizan ejercicios de clown o canto en vivo para hacer una escenificación cercana al teatro de carpa con lo que se busca establecer empatía con el espectador.

Para la escenografía y el vestuario se ocupan materiales reciclados, como los objetos con los que comerciaría Madre Coraje, para evocar imágenes de ropavejeros contemporáneos. Con ello se busca, dice Murray, hacer guiños también con la guerra actual del país, contra la violencia.

“La reflexión sería pensar en los tiempos actuales y en la modernidad, qué ecos de esta obra adaptada a la Revolución tocan el día de hoy, y entonces podemos ver los malos gobiernos, el imperio del narco, la avaricia de muchas personas que tratan de aprovecharse de los pobres y jodidos”, plantea quien también participó en la obra El señor Púntila y su chofer, del propio Brecht.

Murray representa a un hombre de poca ética cuya “bandera” ondea según el viento, pero a la vez es un personaje clave al ser quien escribe lo que ocurre a Madre Coraje y quien permite entender la historia en generaciones siguientes: “Aunque nosotros en este país pecamos de no echar ojo a la historia, de no estudiarla y no analizarla, él muestra que quien niega su historia está condenado a repetirla”.

El periodista lo mismo se mantiene cerca de la mujer en un sentido protector, como que abusa de ella y de su condición vulnerable; con ello el personaje plantea la doble moral del ser humano, afirma el actor mexicano.

Con un lenguaje siempre profundo, ácido, divertido y quisquilloso, la que es la novena obra de teatro de Brecht convierte el escenario en una “verbena” al provocar la participación directa del espectador con la genuina intención de activar su pensamiento. Así, detalla Murray, se rompe la “cuarta pared” del teatro, y los actores dialogan con el público.

Esta es una de las características del teatro de Brecht quien, a decir del actor, creó una dramaturgia inteligente al hablar directo sobre los temas, no regodear ni velar su pensamiento. En esta obra, el texto en sí mismo contiene la lección moral; hace evidente el tema de la tragedia humana, sin caer en lo rebuscado.

“Lo que hace la directora es aprovechar esta facilidad de lenguaje para referiré a nuestros campesinos, y nuestros soldados, y coroneles, y generales mexicanos, y nuestra historia nacional”, concluye.

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