Muestran noción de placer prehispánico

El Museo del Templo Mayor reúne 180 piezas procedentes de Michoacán, Colima, Jalisco, Nayarit y el centro-sur de Sinaloa

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09/07/2014 00:22 Luis Carlos Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO, 9 de julio.- Si bien entre las culturas mesoamericanas se concebía la sexualidad como la unión de los opuestos, del hombre y la mujer como elementos indispensables para la concepción del Universo, el placer también debió jugar un papel muy importante, considera el arqueólogo Daniel Ruiz Cancino, curador de la exposición Semillas de la vida: sexualidad en occidente que desde hoy se exhibe en el Museo del Templo Mayor.

Para el especialista “es difícil” pensar que el goce quedaba fuera. “Para mí ellos en cierta manera estaban inmiscuidos en un mundo ideológico muy fuerte y profundo pero definitivamente eso no quitaba la carga humana, el placer para mí definitivamente representa algo no evidente, pero que no podría negarse”, explica a propósito de la muestra que reúne 180 piezas procedentes de los actuales estados de Michoacán, Colima, Jalisco, Nayarit y el centro-sur de Sinaloa.

La exposición, compuesta por piezas de cerámica, concha y piedra, agrupadas en diferentes núcleos temáticos, aborda la forma en la que las culturas prehispánicas del occidente mesoamericano concibieron el cuerpo y la sexualidad. Como en toda la región, explica, “el concepto que prevalece (en occidente) es la unión de los opuestos o de los complementarios, que es el lado masculino del Universo y su lado femenino, opuestos pero que necesitan complementarse para darle vida al Universo y al ser humano, que viene siendo la creación divina”.

Pero a pesar de la coincidencia regional, explica, el concepto tuvo sus particularidades de acuerdo a cada región y época. En la región maya por ejemplo se han descubierto espacios dedicados al culto fálico y vasijas con actos sexuales, así como evidencias de autosacrificio en partes genitales.

“Una zona que se ha concebido como muy sexual es la huasteca y en el Occidente lo que vemos es que esta visión está presente a lo largo de los diferentes periodos, el cuerpo siempre está representado ya sea de manera esquemática o muy real pero siempre existe esta representación corpórea tal cual”.

Las diferencias también son claras con respecto al centro de Mesoamérica, “en el centro es muy abstracto y la sexualidad tenía otras connotaciones, en el Occidente tenemos una cuestión en la que la sociedad está muy inmersa en sus cuestiones naturales, no simplistas, pero con su cosmovisión muy precisa, sin llegar a abstracciones muy profundas”, dice.

El estudio de la sexualidad en las culturas prehispánicas, asegura quien ha trabajado el tema desde hace cuatro años desde el Museo Regional de Guadalajara, sigue siendo poco profundizada. “Siempre ha estado presente el cuerpo como parte de la cosmovisión, como sexualidad se ha abordado en diferentes etapas de la historia de la arqueología, se menciona pero nunca se profundizó”. La razón, abunda: “es un tema bastante delicado en cuanto a interpretación, que debe ser abordado de manera bastante cauta para no caer en aseveraciones que no van, aseveraciones poco científicas”.

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