Felguérez ensambla crisálida automotriz

El artista zacatecano de 85 años desarmó y cortó en pequeños objetos un vochito para luego reunirlos en un conjunto, “como si fuera una coctelera”

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01/06/2014 01:06 Sonia Ávila

CIUDAD DE MÉXICO, 1 de junio.- “Me considero un artista objetual porque construyo objetos; no soy conceptual, yo soy material, porque trabajo con la materia”, dijo Manuel Felguérez (Zacatecas, 1928) de sí mismo para explicar el proceso de destrucción y reconstrucción que dio origen a la escultura Crisálida, que ayer presentó en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo.

La obra es resultado del ensamblaje de todas las piezas mecánicas y de carrocería que componen un automóvil
Volkswagen sedán (vochito), el cual Felguérez desarmó y cortó en pequeños objetos para luego reunirlos en un conjunto, como si fuera una “coctelera”.

Aun cuando en la escultura monumental se pueden encontrar referentes a la estructura del automóvil, en realidad su figura pierde el sentido utilitario para convertirse en una pieza de arte abstracto con la que el artista de la llamada generación de la  Ruptura busca conmover al espectador, sin un discurso preestablecido.

El nombre de la pieza, explicó el artista, remite precisamente al proceso de transformación: “La crisálida es un gusano que se envuelve en sí mismo, que medita muy fuerte y se vuelve mariposa después de un tiempo. Aquí estamos viendo la mitad del proceso, la crisálida; como es una cosa mecánica, espero que algún día acabe como una nave espacial”.

Manuel Felguérez adquirió el automóvil en Ciudad Nezahualcóyotl, y en un taller lo destazó pieza por pieza desde el motor hasta el armazón. Sin seguir una línea conceptual, lo ensambló de nuevo con el único requisito de que no se omitiera ningún objeto original.

No se eliminaron piezas, no se añadieron piezas; es lo mismo que tiene el Volkswagen, pero ahora es una escultura rara, y esta escultura con estas características tiene que ver con muchas cosas del pasado. Por un lado, mi admiración al diseño del Volkswagen, el coche del pueblo que se creó en tiempos de la guerra en los años 30 que duró y duró hasta los 90, y vendió en México 21 millones de coches”, detalla quien presentó la pieza acompañado de Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; Alberto Guzmán, coleccionista, y Lorenza Zedillo, promotora de la obra.

Además de admirar su diseño industrial, el escultor resaltó de este coche su inserción en la sociedad hasta convertirse en un objeto popular, “en el auto del pueblo”, y en cierta medida a ello responde también su interés por reinterpretarlo más allá de su sentido mecánico, y llevarlo a un estado meramente estético.

Si bien la escultura la realizó entre el año pasado y el presente, quien recién fue homenajeado con el Reconocimiento Universitario afirma que es parte del proceso de creación que utiliza desde la década de los 60 cuando produjo el Mural de Hierro para el Cine Diana, también resultado de un ensamble de la chatarra de un camión.

Como en esa ocasión, las piezas pierden su sentido funcional y Felguérez las retoma como fragmentos de un rompecabezas estético que en el sentido más genuino del arte abstracto carece de un mensaje, y más bien apela a la sensibilidad de quien lo mire.

Es un ejercicio de reflexión. Cuando hice los murales tuve una manera de trabajar, un proceso porque el arte es todo un proceso. Ahí me regalaron un camión de chatarra que tiramos en la sala del Cine Diana que estaba en obra y fuimos montando en la pared”, recuerda del mural de 30 metros de largo por cuatro de ancho que actualmente se exhibe en el Museo Universitario Arte Contemporáneo, y la UNAM pretende adquirir.

Manuel Felguérez ha sido coherente con su pensamiento y su obra; es uno de los creadores del movimiento de Ruptura, un momento en que los jóvenes pintores veían que debían abrirse a nuevos horizontes, y es así que, junto con Vicente Rojo, Lilia Carrillo, José Luis Cuevas, y otros, inició un nuevo movimiento que le dio una nueva dinámica al arte mexicano”, recalcó Tovar y de Teresa.

La pieza se exhibirá hasta el próximo 15 de junio en la explanada del Museo Tamayo, y luego viajará al Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, al Museo de Arte Manuel Felguérez en Zacatecas, y se buscarán más sedes.

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