Viene la musa del violín Sarah Chang

La reconocida violinista estadunidense de origen coreano, que fue elogiada cuando niña por músicos de la talla de Zubin Mehta y Riccardo Muti, asegura en entrevista telefónica con Excélsior que se siente feliz de volver a presentarse en México y piensa que la música clásica es un derecho de la infancia que todos debemos impulsar

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30/05/2014 04:36 Juan Carlos Talavera
En entrevista con Excélsior, la excepcional violinista estadunidense, que se presentará en Bellas Artes, dice que “un músico es como un atleta de alto rendimiento”

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de mayo.- Sarah Chang es una de las mejores violinistas en todo el mundo y anuncia a Excélsior en entrevista telefónica que se presentará el próximo 8 de junio en la sala principal del Palacio de Bellas Artes. Lo hará en una gala única, donde interpretará a Paganini, Vitali, Bernstein y Prokófiev, algunos de sus compositores favoritos.

A los seis años, Sarah Chang fue considerada niña prodigio, a los ocho debutó con la Orquesta Filarmónica de Nueva York y con el tiempo le llegó el reconocimiento de directores de orquesta como Zubin Mehta y Riccardo Muti. Ahora está por cumplir 34 y dice que “un músico es como un atleta de alto rendimiento”, confiesa que se siente feliz de volver a México y piensa que la música clásica es un derecho de la infancia que todos debemos impulsar.

“Ya he estado antes en México. Es la tercera vez, y la más reciente fue hace dos años. Me la pasé fantástico porque el país es maravilloso, las personas son muy amigables y cálidas, además me encanta su comida y la música es deliciosa… Créeme, recuerdo a la gente, porque realmente me hace sentir bienvenida, como en casa. Hace tanto que quería volver y ahora estoy feliz de hacerlo.”

Sarah Chang (1980) es una violinista estadunidense de ascendencia coreana que estudió en la afamada Academia Julliard, con la célebre Dorothy DeLay, maestra de violinistas excepcionales como el israelí Itzhak Perlman y el ruso Shlomo Mintz.

Vía telefónica desde Nueva York, la intérprete detalla que para esta ocasión tocará un recital acompañada del pianista Julio Elizalde, con piezas como: Cantabile, de Nicolò Paganini; Chacona, de Tomaso Vitali; la Suite de West Side Story, de Leonard Bernstein; así como la Sonata núm. 2, de Sergei Prokófiev.

“Éste será un programa muy divertido porque tendrá un gran balance en el sentido que combina la música tradicional de Bernstein como West Side Story o piezas mucho más melodiosas como Cantabile y Chacona. Tendremos un balance entre lo clásico, lo popular y lo moderno. Será un programa muy completo y me encanta”, dice con una voz que suena a alegría.

Sobre su violín, Chang comenta que cuando ella sube al escenario no baila ni canta porque su violín es la única voz que deja escuchar. “Cuando estoy en el escenario no bailo ni canto, así que el violín es mi voz y eso me agrada. Me gusta porque representa mi voz”.

Asegura que utiliza varios violines para distintos conciertos. Sin embargo, hay un principal que utiliza en sus grabaciones y para los conciertos más importantes. Se trata de un Guarneri del Gesù de 1717.

“Lo conseguí con uno de mis maestros; es especial porque mi maestro también lo tocó y después me lo heredó. Aunque también tengo un Stradivarius que refleja mucho de mi personalidad y es parte de mi esencia”.

¿Qué es lo que más aprecia de su instrumento? “El violín es un instrumento especial y sin duda me gusta trabajar con directores y pianistas…  viajando; es muy emocionante esta profesión porque conoces todo tipo de gente y puedes conocer muchos lugares.”

Pero sobre todo, explica, es su existencia misma: “He dedicado toda mi vida a la música clásica, a prepararme como músico. Ésta es una profesión que no se parece a cualquier otra, aquí no hay descansos los fines de semana ni empiezas a trabajar cada lunes. Yo lo comparo con la disciplina de un atleta que practica todo el tiempo y debe estar pendiente de su estado físico y de su alimentación. Realmente la música se convierte en toda tu vida, aunque antes siempre está mi familia, pero luego viene la música”.

En su opinión, ella no es una artista famosa y de hecho le causa gracia saber que alguien lo piense. “Yo no me considero famosa. Si uno quiere ser famoso se inscribe a un reality show en televisión. Pero la carrera musical es diferente: es muy conservadora y nuestros seguidores siempre son muy leales. No es como si esas estrellas de rock, que cierto día son populares y después se olvidan de ellos. En nuestro caso, la música clásica es diferente y quizá por eso nuestros fans son tan leales.”

¿Cuál es su búsqueda personal cuando ejecuta una pieza? “Me encanta captar y reproducir un sonido dramático y apasionado, algo con mucho color y personalidad, un sonido que sea a la vez poderoso y muy dulce, es decir, me gusta alcanzar el balance entre ambos”.

Una de las mayores preocupaciones es que los niños tengan acceso a la música. Por esa razón fue nombrada embajadora artística por el gobierno de Estados Unidos y ahora mismo trabaja para distintas instituciones educativas.

“Pienso que cada niño tiene la oportunidad de aprender música, arte y ser creativo. Los deportes también son importantes. Ambos lo son. Pero la música es imprescindible, y en eso los padres juegan un papel importante, aunque también los gobiernos deberían fomentarlo y permitir que los niños tengan la oportunidad de decidir lo que más les gusta”.

Y añade: “A mí también me gusta el deporte, incluso tengo un hermano que es deportista… y pienso que todos los niños deberían tener la posibilidad de elegir entre deporte, ciencia y arte; por eso cada que subo al escenario recuerdo que como músico tengo la responsabilidad de aportar algo para las siguientes generaciones”.

De Shakira a Vivaldi

Finalmente, la intérprete pide a las nuevas generaciones que no dejen de creer en la música. “Puede gustarles lo que sea, clásica o no, pero lo importante es que forme parte de sus vidas. Yo debo decirles que me gusta todo tipo de música, desde Shakira, Rihanna y Beyoncé, pero también Bach, Shostakóvich, Vivaldi, Tchaikóvski, Brahms… Crean en la música”.

Chang cuenta con una larga discografía, destacando sus grabaciones del Concierto No. 1 de Prokófiev y de Shostakóvich, y ha sido premiada con el Avery Fisher Career Grant, el Nan Pa y el Gramophone como Artista Joven del Año. En 2005 la violinista fue reconocida por la Universidad de Yale.

¿Dónde y cuándo?

Sarah Chang se presentará el domingo 8 de junio en la sala principal del Palacio de Bellas Artes, a las 17:00 horas. Boleto: entre $155.00 y $620.00.

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