Inspira secuestro novela colombiana, ganadora del premio alfaguara 2014

El mundo de afuera de Jorge Franco, que relata con humor negro el inicio de la violencia en Medellín, será presentado en Madrid y luego en México

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27/05/2014 04:43 Notimex
Franco recrea el  plagio de Diego Echeverría, en 1971.
Franco recrea el plagio de Diego Echeverría, en 1971.

MADRID, 27 de mayo.- Los diálogos entre una víctima y su victimario, en un caso de secuestro, son el eje central de la novela El mundo de afuera, del escritor colombiano Jorge Franco, en la que retrata el inicio de una larga y más cruel etapa de violencia en Medellín.

En entrevista, el autor precisó que este libro, con el que ganó el Premio Alfaguara de Novela 2014 y será presentado este viernes en la Feria del Libro de Madrid, que se llevará a cabo hasta el 15 de junio, también resalta la desigualdad y los contrastes que son parte de la evolución social y la violencia en su país.

La historia narra la vida de la pequeña Isolda, que vive con sus padres en un castillo en Medellín, y el secuestro del que es víctima su padre, don Diego, por parte del Mono (el Güero) Riascos, lo que muestra cómo es el mundo dentro y fuera de esa casa.

Franco (Medellín, 1962) aclaró que para esta novela se inspira en un hecho real, el secuestro de Diego Echeverría en 1971, un suceso que impactó a esa ciudad y marcó un antes y un después en la violencia que se vería años después.

“La historia me ayudó a plantear personajes y los diálogos entre víctima y victimario son la columna principal. Quería presentar esos papeles y sacarles del blanco y negro; ver la zona gris donde se mueven y que llegan a un punto de necesitarse”, abundó.

Sostuvo que los dos personajes, a pesar de la circunstancia en que están, se hablan sobre sus debilidades, miedos y, al final de esa relación, saben uno va a matar y otro a morir, “pero se llegan a entender”.

Explicó que la tensión de la novela recae principalmente sobre don Diego y es en elementos de algunos los diálogos donde podría resquebrajarse la posición de cada uno de los dos: la esposa y familiares para la víctima y lo inexperto de sus colaboradores para el Mono.

“Siempre tuve la entereza de don Diego, aferrado a que nada iba a pasar si él no lo decidía”, enfatizó el también autor de otras novelas como Rosario Tijeras o Maldito amor.

Franco comentó que la poesía juega un papel intermedio entre los dos personajes, ya que el secuestrador tiene nociones del poeta romántico Julio Flores, que no gustaba a don Diego, pero resurgen frases de su poesía en los diálogos.

“Me parecía que el Mono podía tener un poeta y un libro que lo llevaran a querer estar cerca de ese mundo (de riqueza) que le era ajeno y una forma de verbalizar su obsesión, que es la hija de don Diego”, destacó.

Sobre el contexto donde se desarrolla la historia, señaló que Medellín en 1971 era todavía un sitio donde “todo estaba en orden”, en el que la gente estaba concentrada en otras cosas; pero crecía la industria y eso se hizo llamativo para la migración rural en esa ciudad.

Se generó una clase trabajadora con hijos sin acceso a servicios básicos, como educación, cultura o recreación, y muchos de ellos años después pasaron a formar parte del narcotráfico, que iniciaría después en el país.

Reiteró que tanto Colombia como Medellín están marcados desde entonces por los fuertes contrastes y la desigualdad, reflejada en la novela a través del castillo en que vive don Diego y su familia, como en un cuento de hadas, y la pobreza de quienes desde fuera los veían, como el Mono (el Güero).

“Se da la obsesión del Mono, que mira a la princesa Isolda y la quiere para él y se da una realidad que es la violencia, el secuestro, como busca tenerla”, aseveró.

La novela, agregó, tiene toques de humor negro, principalmente de los cómplices del Mono, lo que le ayudó a “ablandar la violencia” y es “un ingrediente para diferenciar el tratamiento” que hace único a este libro respecto a los anteriores.

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