Pinta García Bustos las raíces mexicanas

El alumno de la artista plástica Frida Kahlo afirma que nunca trató de imitarla, sino de ser heredero de su ideología: hacer obras de arte para el pueblo

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27/05/2014 04:34 Redacción
Arturo García Bustos, en su casa de Coyoacán.
Arturo García Bustos, en su casa de Coyoacán.

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de mayo.- Para Arturo García Bustos (1926) haber sido alumno de la pintora Frida Kahlo no ha sido un problema para su carrera, sino “una enorme fortuna”. Y no lo ha sido porque, asegura, nunca trató de imitarla, sino de ser heredero de una ideología que mantiene hasta la fecha: pintar las raíces mexicanas y hacer pintura del pueblo para el pueblo.

Así se revela el artista plástico al hablar del libro Arturo García Bustos. En el espacio mágico del muralismo mexicano, editado por el Conaculta, que será presentado este jueves en el Palacio de Bellas Artes.

“Estoy feliz porque es un libro bellísimo. Es una muestra de lo que ha sido mi trabajo en la parte del muralismo, porque también he hecho pintura de caballete y algo de gráfica, pues tuve la suerte de haber sido parte del Taller de Gráfica Popular que, en mis años de juventud, tenía un impulso formidable”, expresó García Bustos en entrevista.

El volumen ofrece un recorrido por la obra mural de este artista nacido en los años 20. Sus murales son una expresión del nacionalismo cultural y del anhelo de justicia social de su época, donde la búsqueda de las raíces culturales se dibuja como hilos conductores de su obra.

Además de estar profusamente ilustrado con las fotografías de sus murales, el libro contiene textos de Miguel León-Portilla, Andrés Henestrosa, Eduardo Matos Moctezuma, Ricardo Pérez Escamilla, Alberto Híjar, José Narro Robles, Rafael Tovar y de Teresa y el propio García Bustos, entre otros.

“Agradezco a todos los que participaron en la realización de este libro, porque es un trabajo que sí logra representar lo que ha sido mi pensamiento de muchos años: hacer que el trabajo del artista llegue al gran público, al pueblo mexicano, no pensando en los coleccionistas, sino en la gente común”, refirió.

Al hablar de sus raíces, el pintor cuenta que quedó huérfano de madre desde que era un niño, cuando vivía en el Centro de la Ciudad de México y estaba al cuidado de sus hermanos. De camino a la escuela primaria pasaba todos los días por el edificio de la Secretaría de Educación Pública, donde conoció los murales de Diego Rivera y de otros maestros de la disciplina. Ahí descubrió la pasión que lo marcaría de por vida.

“A los diez o 12 años de edad ya pintaba sobre las paredes de mi casa con agua y me hacía la ilusión que creaba un mural; pero, bueno, como eran con agua, se trataba de murales efímeros. Lo hacía así para que no me regañaran mis hermanos mayores. Cuando era adolescente pasaba seguido frente a la iglesia de Jesús, donde José Clemente Orozco pintaba un mural. Yo me atreví a pedirle que me dejara subir al andamio para ayudarle, pero no para pintar ni mucho menos, pero sí acercándole los colores, los pinceles, etcétera. Así empecé en esto”, narró el artista.

García Bustos estudió en la Academia de San Carlos y más tarde en La Esmeralda, donde tuvo a maestros como Agustín Lazo, Frida Kahlo, Alfredo Zalce y María Izquierdo, entre otros.

“Recuerdo a Frida como una persona y una artista maravillosa, que nos invitó a su casa de Coyoacán a seguir con las clases porque, a causa de una de sus tantas operaciones, no podría seguir asistiendo a la escuela. Ella fue mi gran maestra. Era un ser encantador, nada qué ver con la forma en la que la han representado en las películas. Frida fue la que nos impulsó al muralismo a Fanny Rabel, Arturo Estrada, Guillermo Monroy y a mí”, comentó.

En uno de los textos del libro, Rafael Tovar, titular del Conaculta, asegura que no es arriesgado decir que García Bustos es el último de los grandes muralistas de México. “Un artista que, de la mano de su mujer, la también destacadísima pintora Rina Lazo, ha mantenido vivo el aliento de una plástica que nos define. Celebremos, en vida, a un pintor que nos llama a no olvidar y a no dejar de imaginar los rostros de nuestro país”.

A decir del autor de murales ubicados en el Palacio de Gobierno de Oaxaca, en el Museo Nacional de Antropología, hoteles y escuelas diversas, el éxito del muralismo radica en que todos sus expositores lo hicieron con pasión.

“El muralismo es una expresión profundamente mexicana que buscaba las raíces. Surge luego de un importante movimiento social, como fue la Revolución Mexicana, y este impulso lo recibieron los artistas y crearon una nueva pintura, porque, aunque en el mundo prehispánico y colonial ya se había hecho, no tenía la misma pasión para pintar lo mexicano para los mexicanos”.

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