Lanza semilla de Trainspotting

El narrador escocés Irvine Welsh presenta ahora Skagboys, una novela en la que relata cómo sus personajes se engancharon en las drogas en los años 80

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10/05/2014 04:11 EFE

BARCELONA, 10 de mayo.— Casi veinte años después de haber lanzado su novela Trainspotting, el escritor escocés Irvine Welsh presenta ahora Skagboys, una precuela en la que relata cómo los protagonistas de aquel éxito literario se engancharon a las drogas en los ochenta, una década desde la que “todo se ha paralizado y momificado”.

El novelista y dramaturgo decide regresar ahora a una época que considera “clave para la conformación de su país” y, a partir de la cual, “a nivel político y económico, todo sigue prácticamente igual”.

Welsh explicó, en una rueda prensa en Barcelona, que ya hacía “mucho tiempo que quería escribir sobre los 80”, porque, a su parecer, fue entonces cuando empezó “la economía neoliberal, el desempleo, las drogas y la masiva redistribución de la riqueza entre los más ricos”, una situación que le hace sostener que “desde los ochenta todo se ha paralizado y momificado”.

Considerando ese contexto, Welsh se dio cuenta de que los personajes de Trainspotting eran “ideales” para hacer el análisis de esa época, por lo que el autor decidió retomar todas las notas y el material que había escrito durante el proceso de creación de su debut literario.

A pesar del tiempo transcurrido, la nueva novela del escocés, publicada por Anagrama, mantiene su fuerza arrolladora, ahora mezclada con más conciencia política y carga social.

Se trata, según el editor de Anagrama, Jorge Herralde, de un “libro polifónico contado a modo de monólogos de la pandilla”, que muestra un “fresco demoledor de un país conducido al desastre” por las políticas neoliberales y el “no-futuro de los punk”.

Desamparo social

Con las políticas de la llamada Dama de Hierro (Margaret Tatcher) como telón de fondo, las huelgas mineras y el aumento del desempleo a un ritmo enloquecido, la heroína empieza a correr por las calles de
Edimburgo y se lleva por delante la vida de sus jóvenes.

“Para ellos, caer en la heroína significaba sentirse parte de alguna cosa”, señaló el escritor, quien descartó que sus acciones respondieran a un espíritu kamikaze, sino más bien eran fruto de una “locura por haberse encontrado los unos con los otros”.

Este es uno de los motivos por los cuales Renton y Sick Boy, dos de los protagonistas de la novela, se enganchan a las drogas y empiezan una de las relaciones más destacadas de toda la obra, que va madurando con el paso del tiempo.

“La suya —explicó— es una amistad que te arrastra hacia un mundo destructivo; al final son relaciones que o bien acabas con ellas o bien acaban contigo”.

Preguntado por la comparación entre los jóvenes descritos en el libro y los de hoy en día, Welsh dijo que no es la juventud la que cambió sino los “problemas a los que se enfrenta”.

En este sentido, criticó que ahora los jóvenes “pierdan la oportunidad de consumir cultura local”, pues están demasiado concentrados en producir cultura “global”, lo que negaría la existencia hoy de un movimiento “punk” como lo hubo en la década de los ochenta.

Considera el escocés que en la actualidad las cosas “no tienen tiempo de incubar” donde nacieron, y pronostica que llegará un momento en que los “jóvenes se saturen de la era digital y vuelvan a girar la mirada hacia lo analógico”, pues necesitarán material local para “hablar de sus problemas y sus vidas”.

Robar libros, la mar de bien

Asimismo, Welsh se mostró condescendiente con los jóvenes que roban sus libros de la biblioteca o las librerías, porque “mantiene ese espíritu más underground”, lo que le parece “la mar de bien”.

Welsh explicó que ya ha analizado la posibilidad de llevar Skagboys a la gran pantalla, aunque todavía no se ha concretado nada al respecto.

De momento, Welsh está de gira presentando Skagboys y acaba de lanzar novela más reciente, Las vidas sexuales de las mellizas siamesas, que según anunció Herralde, Anagrama publicará en espñaol en 2015.

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