Centro de la Imagen, vida de claroscuros

Además de ser el mes en el que el espacio cumple 20 años, mayo es también la fecha en que el recinto especializado en fotografía cumple dos años cerrado. La comunidad fotográfica aún espera que se reinicie el proyecto de remodelación que comenzó en 2012. “Yo no soy quien decide”, afirma en entrevista su titular actual.

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03/05/2014 05:25 Luis Carlos Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO, 3 de mayo.- El “flamante” Centro de la Imagen, recinto que abrió sus puertas hace dos décadas como el primer espacio especializado de la fotografía en México, tendrá un triste aniversario.

Mañana, cuando se cumplen exactamente veinte años de su inauguración, sus puertas permanecerán cerradas; los muros que antes exhibieron imágenes de importantes fotógrafos como Sebastião Salgado o Manuel Álvarez Bravo seguirán desolados y sin iluminación; una parte de su edificio incluso permanecerá en obra negra, esperando que se reinicie el proyecto de remodelación y ampliación que comenzó en 2012, cuando el espacio fue cerrado al público.

Las palabras del entonces presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar y de Teresa —quien retornó a la dependencia en diciembre de 2012—, parecen ahora sólo un registro histórico: el Centro de la Imagen, registró Excélsior el 6 de mayo de 1994, será “un foro de encuentro de los fotógrafos entre sí y con el público interesado en la fotografía. Su propósito es brindar apoyo a la investigación, (…) a la formación de fotógrafos (…) y a la difusión de la fotografía de calidad nacional e internacional”, dijo entonces el funcionario en la inauguración.

Además de ser el mes en el que el espacio cumple 20 años, mayo es también la fecha en que el Centro de la Imagen cumple dos años cerrado. En marzo de 2012 (Excélsior 21/03/2012) la entonces presidenta del Conaculta, Consuelo Sáizar, presentó la remodelación y ampliación del espacio como parte de su ambiciosa creación de lo que llamó la Ciudad de los Libros y la Imagen.

Las obras, que tendrían un costo de 30 millones de pesos, estarían listas “en el otoño próximo” de ese año. A la fecha no existe certeza de cuándo iniciarán los trabajos y menos todavía del momento en que concluirán.

Crecer al Patio de la imagen 

Hay ciertas cosas que rebasan mi capacidad de operación en el sentido de que estoy supeditada a una instrucción que tiene toda una estructura compleja; el Centro de la Imagen, para llevar a cabo su reapertura, requiere que coincidan una serie de factores, decisiones importantes y la operatividad de los recursos que no es sencillo”, afirma Itala Schmelz, quien fue designada en octubre de 2013 para dirigir el espacio, que también ha estado a cargo de Patricia Mendoza, Pablo Ortiz Monasterio y Alejandro Castellanos.

La tarea de Schmelz ha consistido por ahora en reorganizar un proyecto para el espacio especializado, que la administración de Consuelo Sáizar dejó prácticamente abandonado.

La exdirectora del Museo de Arte Carrillo Gil ha elaborado y presentado un plan que se desarrolla en tres vías: el de la aplicación arquitectónica, encargada a Isaac Broid; el de equipamiento tanto de las salas de exhibición como de las bóvedas y espacios tecnológicos que el lugar requiere, y el del aspecto museográfico, que busca devolverle al lugar la importancia que tuvo.

Schmelz se refiere al tercero; los otros dos, afirma, no dependen de ella sino de toda la institución. Sin embargo, el proyecto que podría reiniciar las obras en el Centro de la Imagen ya se encuentra en el escritorio de Rafael Tovar y de Teresa, contempla una inversión de más de 60 millones de pesos que plantean dividirse en poco más de 30 millones para equipamiento, más de 25 millones para la parte arquitectónica y el resto para la programación permanente del espacio.

Pero las obras requieren más que sólo recursos: el que fue denominado Patio de la Imagen, uno de los cuatro grandes espacios que integran la Biblioteca de México, permanece ocupado por mobiliario y material que se ha ocupado en la remodelación de todo el edificio de la Ciudadela.

La ampliación para el Centro de la Imagen planteada por Sáizar a partir de la propuesta de Isaac Broid requiere ampliar el corredor central de la galería hacia ese sitio.

Así se planeó también hace 20 años, cuando a Tovar y de Teresa le tocó inaugurar el espacio. Patricia Mendoza, la primera directora del lugar, cree que será esencial crecer el Centro de la Imagen hacia ese lugar: “Así está proyectado, beneficiaría en muchos sentidos. Primero, en que haya una bóveda apropiada para la colección, pero además en el sentido de que para la imagen es muy importante tener espacios de exposición y de proyección muy distintos a sólo la sala de galería”, dice en entrevista.

Yo no soy quien decide —insiste Schmelz—. Todo lo que a obra arquitectónica se refiere depende de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural (a cargo de Raúl Delgado Lamas)”.

En la decisión también intervendrá Fernando Álvarez del Castillo, director General de Bibliotecas, quien junto con Delgado presentó el proyecto de la Ciudad de los Libros y la Imagen, que contemplaba la ampliación del Centro de la Imagen y a quienes la administración de Tovar y de Teresa decidió conservar en el cargo con el fin de concluir las obras de remodelación iniciadas por Sáizar.

La disputa por el espacio no es nueva. Mendoza recuerda que cuando el Centro de la Imagen amplió sus actividades al segundo patio, hoy denominado de los Militares, el entonces director de la Biblioteca, Jaime García Terrés, no quería concedérselo. “Después de una plática y una comida maravillosa en el Danubio, le dije que tenía un proyecto para ciegos y fotografía, él me dijo que era muy tramposa porque el segundo patio lo quería para extender el Fondo México y hacer más grande el espacio de lectura para ciegos, pero si tú prometes que el Centro de la Imagen va ser algo importante para ciegos, pues quédate con él”.

Iniciativa gremial

Mendoza recuerda que el Centro de la Imagen nació por iniciativa del gremio fotográfico. “Se crea a partir de una noción gremial, el gremio de los fotógrafos es el que pide y exige un espacio para la imagen, este es un sueño que viene desde los 80, de algún modo se interrumpió por una serie de cuestiones políticas y renace cuando Víctor Flores Olea está como presidente del Conaculta. Él como fotógrafo tuvo interés en recobrar el proyecto, pero fue el gremio el que lo empuja y el que exige”, dice.

A la salida de Flores Olea, Tovar y de Teresa en su primera gestión retoma el proyecto. “México requería y requiere aun en el presente, un espacio de reflexión, de educación y de cultura sobre la imagen”, dice Mendoza.

El impulso del gremio ya venía avanzando. El Instituto Nacional de Bellas Artes realizaba una Bienal de fotografía que fue retomada; otros espacios como el Consejo Mexicano de la Fotografía, que dirigió Armando Cristeto, también contribuyeron con su experiencia.

Mendoza, quien dirigió el espacio hasta su renuncia en 2003, agrega: “Los primeros nueve años se consolidaron proyectos fundamentales como Fotoseptiembre, que formó una red internacional; se rescató la Bienal que había desaparecido y además se hace una bienal internacional. México se vuelve líder en los festivales internacionales de foto y la revista Luna Córnea, que se inicia con la iniciativa de Pablo Ortiz Monasterio en 1993, se consolida y continúa”.

Trabajando mayormente a través de internet y “de manera extramuros”, Schmelz ha enfocado su trabajo en reforzar esos pilares con los que cuenta el Centro de la Imagen, mientras los presupuestos y las obras se liberan. “Lo más importante  es poder dar continuidad a todas estas iniciativas porque tienen ya un carácter nacional, son una forma de ordenar la actividad en torno a la fotografía; en eso es en lo que he estado trabajando”, dice.

 

Lamentan futuro incierto

Un sentimiento ambivalente produce en la comunidad fotográfica mexicana el aniversario número 20 del Centro de la Imagen; por un lado está la coincidencia de que su creación fue y ha sido esencial para el desarrollo de la fotografía nacional y, por el otro, hay tristeza, preocupación e indignación ante el futuro “incierto” del espacio.

Es deprimente que esté cerrado”, dice Rogelio Cuéllar; “a mí me preocupa que permanezca así”, opina Pedro Valtierra; “hay que abrirlo ya, pero ese ya es un problema de las instituciones culturales”, dice Lourdes Grobet; y para Armando Cristeto, “la comunidad fotográfica está esperando una notificación” de la autoridad cultural sobre la situación del espacio que “fue fundamental” para la actividad fotográfica.

El propio Cristeto recuerda que el lunes pasado Claudi Carreras, uno de los investigadores más importantes de la fotografía latinoamericana, dijo —durante un encuentro organizado por ExpositoPhoto— que, a diferencia de España, México logró abrir un espacio especializado para la fotografía que se convirtió en un referente, por lo que resulta doblemente triste haberlo tenido y haberlo perdido durante los casi dos años que ha permanecido cerrado.

El Centro de la Imagen, agrega, “fue un centro de reunión, de dinamismo y donde se desataron otras acciones y ejemplos en estados de la República, como en Tabasco, o en Venezuela que retoma lo que ha desarrollado el Centro de la Imagen, su Bienal y sus otros proyectos, su programa educativo, siguen siendo el ejemplo a seguir dentro de la fotografía autoral de México”.

Cuando se inauguró hace un año en el Cenart la exposición de la XV Bienal, Conaculta prometió que los 20 años se iban a festejar ya con la apertura del Centro de la Imagen, así lo esperábamos, pero los trabajos están detenidos por asuntos presupuestarios; la comunidad fotográfica está esperando una notificación”, dice.

Para Lourdes Grobet, la creación del espacio en el edificio de la Ciudadela “fue fundamental y tuvo repercusiones no sólo aquí sino en Latinoamerica; fue un centro energético, pasaron muchas cosas, se dieron talleres muy importantes y de repente se murió. Ahora la situación es muy triste porque no ha pasado nada, está en un gran impasse. Ahora tendrá que ser diferente a cuando fue su inicio en 20 años, creo que hay que darle un giro, hay que abrirlo ya”.

Lourdes Almeida recuerda que hace 20 años el Centro de la Imagen fue “el primer lugar especializado en manejar la fotografía, dio la oportunidad de que nacieran otras escuelas, investigación, tenía una biblioteca muy interesante y además todas las exposiciones que ha tenido a lo largo de este tiempo que han sido muy importantes”.

Hoy, agrega, “al parecer es un problema de presupuesto y que en medio de todas las políticas no ha habido el dinero para arreglar las cosas, pero eso son las políticas culturales, lo ideal es que ya tuviera el presupuesto que se necesita”.

También para Rogelio Cuéllar “es deprimente” que permanezca cerrado: “La librería era un referente, se encontraban muchas publicaciones, era un centro vivo”.

Cuéllar recuerda que junto con otros fotógrafos firmó un documento que formalizaba la creación del espacio, “desde su fundación fue importante para su desarrollo y difusión, para la producción de los fotógrafos mexicanos, los talleres, las espléndidas exposiciones que se lograron integrar —salvo los últimos seis años que fue el principio del declive porque se eliminaron los talleres, los encuentros—, era un centro interactivo y lo dejaron caer”.

Pedro Valtierra también firmó aquel documento, junto con Pedro Meyer, Graciela Iturbide y Pablo Ortiz Monasterio, entre otros. Dos décadas después afirma: “El proyecto es muy importante, pero lamentablemente hay errores de la burocracia, se cometió el error de dejarlo cerrado; nosotros esperamos que no vaya quedar cerrado, en una de esas nos agarra la crisis y como ahora ya no tenemos Pemex, el riesgo de que el Centro ya no abra es latente, llevamos dos años así y la promesa era de que en seis meses se iba a acabar la obra; a mí me preocupa que esté cerrado y que la comunidad este un poco pasiva”.

Otros fotógrafos como Lizeth Arauz ven el espacio como su lugar de formación: “muchísimos fotógrafos nos formábamos en el Centro de la Imagen, fue fundamental por sus talleres internacionales, eran de muy bajo costo y con fotógrafos de primer nivel. La importancia del Centro de la Imagen no sólo es de un espacio de reunión, para compartir la imagen fotográfica, sino también de un espacio de difusión de la imagen y sobre todo de su enseñanza”.

Que esté cerrado, agrega, “es terrible, desde hace un año trabaja sólo de manera virtual; ha sido una pausa terrible”.

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