Revaloran juego de pelota

Más allá de las coincidencias o diferencias que se puedan encontrar con el futbol moderno, esta actividad prehispánica también generó un importante desarrollo arquitectónico y un complejo entramado social que llegó a toda Mesoamérica

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27/04/2014 03:47 Juan Carlos Talavera

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de abril.- El futbol no existió en la época prehispánica. Al menos no con el mismo significado y la pasión que se vivirá dentro de dos meses en Brasil, con el Mundial de Futbol.

Cierto, en la antigüedad no existieron esos estadios repletos de aficionados, pero lo que sí existió fue el juego de pelota, un ritual prehispánico desarrollado en Mesoamérica, donde la pelota de hule no podía dejar de rodar porque eso significaba el fin del mundo.

Los juegos de pelota se cuentan por cientos en México y van desde la zona arqueológica de Paquimé (Chihuahua), hasta Chichén Itzá (Yucatán), aunque las más abundantes se han localizado en Mesoamérica, particularmente en el centro, la región maya y zapoteca, como lo comentan el arqueólogo Mario Córdova Tello y la historiadora Emilie Carreón Blaine. Pero, ¿existe alguna relación o similitud entre el futbol actual y el juego de pelota prehispánico?

¿Qué coincidencias se pueden resaltar entre el futbol y el juego de pelota?, se le cuestiona al arqueólogo Mario Córdova Tello. “El hecho de que en ambos casos se utiliza una cancha, una pelota, que había un ganador, un perdedor y en algún momento que se realizaron apuestas.”

Sin embargo, lo más claro son sus diferencias. El futbol, por ejemplo, es un deporte popular, de entretenimiento y de alta competencia para el disfrute de miles en todo el mundo, donde sus jugadores utilizan un balón hecho de cuero sintético, poliéster y algodón, con un peso inferior a los 450 gramos.

Mientras que para el juego de pelota, que comenzó a practicarse hace tres mil años, se utilizaba una pelota de hule, casi del mismo tamaño, pero con un peso cercano a los dos kilos. Era exclusivo de las élites y sobre todo se le consideraba un ejercicio ritual donde al menos un jugador era sacrificado para fertilizar la tierra.

“La función del juego de pelota era totalmente ritual. Se representaba al Sol y a la Luna. Era un juego ideológico y se apoyaba bajo la idea de que cuando el balón dejaba de rodar el mundo podría acabar. La cancha era la tierra y cuando uno de los sacrificados moría, su sangre que caía a ese suelo sagrado la fertilizaba para tener maíz y comer”, cuenta.

Según la información recopilada hasta ahora, no cualquier persona podía poner un pie en el juego de pelota, pues sólo estaba reservado a guerreros y sacerdotes; era un ritual exclusivo para la élite de los grupos sedentarios en Mesoamérica, añade.

Según las excavaciones de juegos de pelota a lo largo de los siglos XX y XXI, se ha ubicado que geográficamente, estos se concentraron en los grupos sedentarios de Mesoamérica, aunque también se descubrieron algunos asilados en Paquimé (Chihuahua), La Quemada (Zacatecas) y Centroamérica.

“Pero en Perú los juegos de pelota no existieron, es decir, sólo fueron característicos en Mesoamérica. Y, según los vestigios, hay bastantes en el centro de México, en el área maya y en Oaxaca”, comenta.

El arqueólogo explicó que hay diferentes tipos de juegos de pelota. “Algunos son edificios paralelos, con dos muros inmensos hacia arriba; otros son de distintas plantas, pueden ser cerrados, abiertos, con estructuras terminales hacia las partes largas o estar asociados a los baños de vapor. Como en Xochicalco, donde hay un baño de purificación junto al juego de pelota, donde suponemos que los jugadores se metían al temazcal antes de bajar a la cancha”.

“El juego de pelota de Chichén Itzá es maravilloso, algo fuera de serie, pero en el resto de Mesoamérica se trata de canchas de 60 metros de largo. Esas son las grandes. Pero también hay algunas pequeñas de 15 o 20 metros. Hay de diferentes tamaños.”

¿Qué significado tienen esas diferencias?, se cuestiona. “Reflejan la importancia del asentamiento en determinada época y en el caso de la ritualidad tiene que ver con cuántos sacerdotes había y cómo ejercían el poder”.

Faltan exploraciones

Seguramente el juego de pelota evolucionó a lo largo de mil años. Lo cierto es que de la época olmeca los juegos de pelota no han sido bien explorados. “No tenemos fechamientos para esa época, pero falta obtener más información, pues para el posclásico, cuando los europeos vienen y ven, nos están describiendo cosas del momento, pero falta esa parte de la parafernalia ideológica y religiosa. Eso nos falta estudiar”, dice.

¿Qué podría comentar sobre el tipo de pelotas que se utilizaban?, se le cuestiona. “Algunas de esas pelotas fueron encontradas por la arqueóloga Carmen Rodríguez, del Centro INAH Veracruz, quien realizó una investigación en el sitio del Cerro Sagrado del Manatí, al sur de Veracruz, donde encontraron varias pelotas de hule, junto con varias esculturas de madera y ofrendas en un área pantanosa, relacionadas con la época olmeca.

“Claro, están desinfladas por los años que tienen. Son materiales de tres mil años de antigüedad que se lograron conservar. Son pelotas de tamaño similar a las del futbol actual, pero eran pelotas grandes, que pesaban dos kilos, es decir, muy pesadas porque eran de hule natural”, cuenta.

El material de la pelota era de hule natural. La planta del hule es una resina y de ahí la iban sacando. “Es como el queso hebra, que lo iban enrollando hasta formar esas pelotas de hule, que son sólidas pues por dentro no tenían aire.”

¿Cuántos juegos de pelota se han descubierto en la antigua Tenochtitlán?, se le pregunta. “No se sabe con certeza. Se dice que en varios barrios había, pero sólo tenemos la certeza del recinto sagrado de Tenochtitlán, que está ubicado a un costado de la Catedral Metropolitana, asociado al Tzompantli.”

“Sin embargo, te diría que en la época mexica no se ha explorado muy bien el juego de pelota que existió en Tenochtitlán, es decir, hasta el momento no ha sido posible explorarlo y determinar sus dimensiones. En lo personal no creo que haya sido muy grande”, añade.

¿Y en Teotihuacán? “Ahí no se ha encontrado ni uno. Es rarísimo pero no se ha encontrado alguno.

¿Se sabe con precisión cómo sucedía el juego de pelota?, se le inquiere. En realidad no contamos con esos registros. Es demasiado pedir. En el occidente se han descubierto algunas maquetas de arcilla con figurillas donde se ven las dos estructuras paralelas y algunos personajes que están observando el juego desde arriba, mientras los jugadores van botando la pelota de un extremo a otro y portan una especie de rodilleras y protecciones en los antebrazos, dice.

Sobre el tema de los sacrificios, Córdova Tello comenta que no se cuentan con evidencias físicas que revelen si era sacrificado el vencido o el vencedor, aunque sí existen representaciones en las inscripciones de Tajín, en sus juegos de pelota, donde hay gente decapitada.

“Pero pienso que si se trataba de un ritual, como creemos, debió ser sacrificado el vencedor porque era un honor. El vencedor era el sacrificado porque su sangre iba a irrigar ese suelo sagrado porque todo estaba asociado a la agricultura y la fertilidad, son conceptos más de religión y filosofía prehispánica”, argumenta Córdova Tello, quien  ha trabajado en el juego de pelota de La Quemada, en proyectos de superficie de La Huasteca, en Xochicalco y Chalcatzingo, en Chimalaca-tlán, y recientemente  en la restauración de la pared lateral de Chichén Itzá.

Finalmente asegura que aún falta mucho por estudiar y resolver en torno al tema del juego de pelota. “Hay que seguir estudiando los edificios asociados al juego de pelota, con base en esos serían los registros materiales y estudiar también lo que nos dejaron las crónicas de los españoles”.

Prohibición y contradicciones

De acuerdo con las fuentes históricas, comenta Emilie Carreón, el juego de pelota fue prohibido con la llegada de los españoles en 1521, dado que era considerado “un acto idolátrico”, sin embargo, las fuentes no lo retratan como un acto ritual propiamente.

Motolinia, por ejemplo, cuenta que el lugar donde se realizaba el juego de pelota se llamaba Tlachtli, el cual estaba ubicado en la plaza, donde se ponía el mercado, y también cuenta que aunque había un juego principal otros se desarrollaban en barrios menores, donde los jugadores golpeaban la pelota con el cuadril o la media nalga.

Por su parte, el historiador dominico Diego Durán, recuerda Emilie Carreón, reconoce que los lugares donde se jugaba la pelota habían sido destruidos y narra detalles de lo que vio en algún juego, “donde utilizaban las asentaderas o las rodillas, teniendo por falta el tocarle con la mano u otra parte del cuerpo”, y según su apreciación los jugadores más talentosos, además de ser tenidos en estima, eran llevados a casa de los reyes para ser honrados con particulares insignias.

Incluso, los registros de Fray Bernardino de Sahagún aseguran que antes de la llegada de los españoles el juego de pelota era un pasatiempo y un ejercicio para los principales y el gobernante, quien tenía un terreno especial y hombres que jugaban en su presencia, con pajes que guardaban las pelotas.

Esto quiere decir que no se puede afirmar que el juego de pelota fuera propio y distintivo de uno grupo en particular, fundamentalmente porque había una especie de jugadores profesionales y se pensaría que la práctica del juego de pelota sería necesaria desde temprana edad para tener éxito.

Según Blaine, existen registros en el centro de México, anteriores a la llegada de los españoles, donde se indica que en 1418 Teciuhtzin jugó a la pelota dentro del tlachtli y se menciona el partido entre Moctezuma II y Nezahualpilli quienes, al finalizar la contienda ganada por este último, fueron al palacio a comer. Aunque también se tiene noticia del partido entre Xihuitlémoc el señor de Xochimilco, quien era un gran jugador y Axayácatl el señor mexica.

Éstas son narraciones de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl y de Domingo Francisco de San Antón Muñón Chimalpáin.

¿Qué hay de Hernán Cortés?, se le inquiere. “Él no menciona el juego de pelota en ninguna de sus Cartas de Relación. Eso muestra que justamente el juego de pelota no fue lo que al principio de la Conquista más le llamó la atención, aunque después seguramente sí.”

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