Macuilxóchitl: zapotecos, herencia viva

La zona oaxaqueña es considerada la región viva con vestigios zapotecas de mayor longevidad en Mesoamérica, ya que no sólo sobrevivió al colapso de Monte Albán y a la Conquista española, sino que con casi tres mil 500 años de historia aún conserva algunas de sus tradiciones, como la adoración del dios Cocijo y la procesión a la cima del Cerro Danush

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15/04/2014 03:51 Juan Carlos Talavera

CIUDAD DE MÉXICO, 15 de abril.- Macuilxóchitl, en Oaxaca, es la zona viva con vestigios zapotecas de mayor longevidad en Mesoamérica, ya que no sólo sobrevivió al colapso de Monte Albán en el año 800 d.C. y a la Conquista de 1521, sino que a lo largo de sus casi tres mil 500 años de historia ha conservado algunas de sus tradiciones, como la adoración del dios Cocijo y la procesión del 3 de mayo a la cima del Cerro Danush, donde se pide por la lluvia y la cosecha del maíz.

Así lo detalla a Excélsior Ronald Faulseit, arqueólogo de la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans, quien asegura que de acuerdo con sus investigaciones, los primeros vestigios en esta zona datan del año 1500 a.C. y, aunque ha pasado por distintas etapas, Macuilxóchitl ha mantenido la misma unidad territorial desde entonces.

“Particularmente, tengo interés en comprender cómo se organizó esta zona tras el colapso de Monte Albán en el año 800 d.C., debido a que en aquel tiempo la mayor parte de los sitios prehispánicos del Valle de Oaxaca fueron abandonados”, comenta el investigador vía telefónica desde Chicago.

Aunque Macuilxóchitl fue un sitio dominado por Monte Albán, su importancia radica en las conexiones que mantiene con el pasado, explica, así que este sitio no sólo da fe de la fundación del estado zapoteca –pasando por Monte Albán– sino que muestra la evolución de su cultura hasta nuestros días, siendo un referente para comprender los cambios en la región a lo largo de su historia, argumenta.

Esto quiere decir que desde hace mucho Macuilxóchitl ha sido un espacio importante en el Valle de Oaxaca, y pese al contacto con el mundo europeo, “me parece que la comunidad moderna es la heredera legítima de quienes ocuparon este sito durante la época prehispánica, pues en la mayoría de las casas se han registrado diversos vestigios arqueológicos, como casas que vienen desde el periodo posclásico tardío, abunda.

Y destaca que hasta el momento sólo se cuenta con un mapa que alude a la relación geográfica de la zona, el cual data del año 1580, donde se aprecia a tres individuos centrales, cobijados por la montaña y sus principales rasgos geográficos.

Petroglifos y ceramica

De momento, Ronald Faulseit asegura que continuará excavando en Macuilxóchitl y Cerro Danush, debido a que hasta el momento sólo se ha explorado el 20% del sitio, esto debido a la falta de recursos financieros, pues la investigación se sostiene del capital extranjero.

Entre los trabajos que el investigador realizará en los próximos años, están: ubicar con precisión los distintos asentamientos arqueológicos, así como  los cambios entre las distintas épocas de la historia zapoteca.

También se deberá concluir el mapeo de la zona, realizando un recorrido a lo largo de sus 60 hectáreas, donde hasta el momento se han detectado casi 150 montículos y 230 terrazas domésticas en las laderas del Cerro Danush, además de un templo en la cima del mismo.

“Y en el fondo quiero hallar de dónde provino esa reticencia de los pobladores para no abandonar su comunidad y corroborar cómo se organizaron cuando llegaron los europeos, ya que es importante saber si desde entonces adoptaron un cacicazgo que prevalece hasta hoy, ya que se trata de un pueblo que se guía bajo el concepto de usos y costumbres”, agrega.

¿Cuáles han sido los principales hallazgos en esta zona de Macuilxóchitl?, se le pregunta a Faulseit.

“Entre los hallazgos tenemos cientos de piezas de lítica, decenas de petroglifos, un número importante de cerámica, agujas hechas a base de huesos de animales, fragmentos de sahumadores y ofrendas de comida, como tazas y cajetes del periodo posclásico tardío, así como malacates para la preparación de tela, navajillas prehispánicas de obsidiana y un horno hecho a base de estuco que no se ha podido rescatar totalmente”, comenta.

Pero además, detalla, entre los hallazgos más interesantes del sitio está una pirámide situada en la cumbre del cerro Danush, donde más tarde se construyó una capilla encima.

“Cabe señalar que los vestigios prehispánicos fueron saqueados durante muchos años, aunque recientemente los arqueólogos del INAH encontraron una piedra que muestra una máscara de Cocijo, el dios de la lluvia en la tradición zapoteca, el cual ya fue trasladado a un museo de sitio”, detalla.

“Aunque en la actualidad los habitantes de Macuilxóchitl continúan llevando distintas ofrendas a este lugar, donde algunos de sus pobladores mantienen viva la ceremonia para pedir la lluvia y una buena cosecha de maíz”, añade.

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