Santillana busca calma tras su venta

Los directivos del sello español aseguran que continuarán con sus planes

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21/03/2014 04:32 Virginia Bautista

CIUDAD DE MÉXICO, 21 de marzo.- En el grupo editorial Santillana tratan de mantener la calma ante el sorpresivo anuncio, dado a conocer el miércoles pasado, de que los sellos de ediciones generales que tienen en 22 países de Iberoamérica fueron adquiridos por el consorcio multinacional Penguin Random House, por 72 millones de euros (cien millones de dólares).

Ayer, en la ceremonia del fallo del XVII Premio Alfaguara de Novela, el presidente del grupo editorial español, Ignacio Santillana, explicó que la transacción anunciada “es una operación empresarial que se enmarca en la transformación tanto del sector educativo como del editorial y que busca lo mejor para los relacionados con ambas actividades”.

Y resaltó “la idea de normalidad empresarial en las operaciones que venimos haciendo y el espíritu de continuidad en nuestra actividad en el periodo de transición”.

Por su parte, Marcela González Durán, directora de Alfaguara en México, el sello que festeja este 2014 sus 50 años de vida, y que formó parte de la venta, dijo que no hay nada qué agregar a la información que ambos grupos dieron a conocer desde España en sendos comunicados.

“Lo que anunciamos en enero pasado para este año sigue su curso. Las metas se van a cumplir”, detalló.

Y dijo desconocer aún fechas específicas para la transición y que aún no les han comentado nada sobre si ambos consorcios ocuparán una misma sede.

El Grupo Planeta, el otro gigante editorial español, comentó su directora de Comunicación en México Myriam Vidriales, no fijará postura alguna hasta que la operación anunciada sea una realidad.

Pero para Tomás Granados, director editorial del Fondo de Cultura Económica, el sello del Estado mexicano con fuerte presencia en Iberoamérica, esta venta que hace Santillana “es una expresión de la crisis global que está teniendo España, no sólo en el ámbito editorial. Las cifras de ventas de libros tienen tres o cuatro años a la baja. Entonces está claro que es un pastel que se está haciendo chico y ya no queda espacio para tantos editores grandes”.

Dice que Santillana “se queda con el pedazo más jugoso de su actividad editorial, que es la de texto escolar y obras para niños y jóvenes (que en 2013 supuso el 87 por ciento de sus ingresos)”.

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