Buren interviene el Hospicio Cabañas

El artista francés, reconocido por sus piezas in situ, propone un diálogo multicolor con el edificio diseñado por Tolsá y los murales de Orozco; de un patio a otro: Laberinto-trabajos in situ, 2014

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14/03/2014 05:35 Sonia Ávila

CIUDAD DE MÉXICO, 14 de marzo.- Un laberinto formado por puertas de vidrio de colores se despliega en la explanada central del Instituto Cultural Cabañas. La suerte de biombo es un juego de colores primarios, de formas geométricas sobre madera o plástico, y una ilusión visual que transforma el espacio a partir de espejos.

Ésta es la pieza que recibe al público en el recinto de Guadalajara intervenido en más de dos mil metros cuadrados por Daniel Buren (París, 1938) a manera de reinterpretación del inmueble construido por Manuel Tolsá a finales del siglo XVIII, y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997.

La lectura que Buren, considerado uno de los mayores exponentes del arte contemporáneo in situ, hace del Hospicio Cabañas es sobre las cualidades arquitectónicas, históricas y sociales; pero lejos de una revisión académica, la del artista es una mirada de juegos ópticos.

Así el color y la geometría del galardonado con el Premio Imperial 2007 transforma 18 de los 23 patios del recinto y la Capilla Tolsá en la exposición De un patio a otro: Laberinto-trabajos in situ, 2014 que abre al público hoy, con una inversión de ocho millones de pesos aportados por la Fundación Iberoamericana para el Arte y la Cultura A.C., el Consejo Nacional para la Cultura y las Arte, el gobierno de Jalisco, y aportaciones de empresas privadas.

“Él peleaba mucho cuando era estudiante que el arte saliera de los museos,  que las obras fueran más libres; entonces cuando llega a México a finales de los 50 se enamora de los muralistas e influyen en su obra. Hace unos años regresó a México con la idea de hacer una exposición y me presenta el proyecto.

“Ahora nos presenta un (Instituto) Cabañas diferente, la gente se encontrará con una cúpula llena de espejos y hace unos juegos de color y encuentros visuales maravillosos. El cambio de colores, las formas, y el juego visual provoca una luz y una dimensión diferente”, señala Olga Ramírez Campusano, directora del recinto, donde la muestra permanecerá seis meses.

Con un equipo de 20 personas, Buren colmó los muros de los patios de líneas de 8.7 centímetros exactos, figura que hace de su insignia en sus diferentes intervenciones como en las columnas que hizo para el Palais de Tokyo, en Francia, en 1989, que recientemente amenazaba con destruir si no se restauraban.

Para los patios utilizó las líneas lo mismo en blanco y negro que en color, las cuales resaltan sobre los muros de tonalidades en verde agua, azul cielo, naranja y rojo que pintó sobre muros falsos a fin de no dañar la estructura original del edificio; incluso la intervención fue supervisada por académicos del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Aún cuando el artista no trabajó directamente con los murales de José Clemente Orozco, sí consigue un diálogo con los frescos a partir de reflexionar conceptos como el edificio histórico, la democratización del arte, el trabajo in situ y el color, y sobre todo por promover el arte plástico como herramienta política capaz de activar e interactuar con espacios arquitectónicos.

Este diálogo adquiere mayor sentido, principalmente, entre la Capilla Tolsá y la Antigua Capilla –en esta última están los murales de Orozco–, pues mientras el espectador hace el recorrido encontrará paralelismos en el color, las formas y la estética.

“El maestro Buren ha trabajado en todo el mundo haciendo intervenciones llamativas, dan una relectura de los espacios, la mayoría de las veces espacios muy tradicionales, antiguos; es un desmitificar la obra, el edificio, diciendo sí puedo tocarlo, sí puedo darle mi propia lectura, sí puedo hacer que sea divertido, pero guardándole todo el respeto que se merece, en este caso un edificio Patrimonio de la Humanidad”, afirma Myriam Vachez, secretaria de Cultura de Jalisco.

La presencia del artista en el Hospicio Cabañas destaca porque su producción de más de cuatro décadas se identifica por una intervención de espacios públicos y de edificios históricos, resignficando su arquitectura e historia.

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