La ópera pierde al polémico Gérard Mortier

El director belga, considerado un verdadero innovador, falleció la noche del sábado a los 70 años en su domicilio de Bruselas a consecuencia de cáncer

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10/03/2014 03:24 EFE y DPA

MADRID, 10 de marzo.- El mundo de la ópera perdió al belga Gérard Mortier, un innovador polémico, que falleció la noche del sábado a los 70 años en su domicilio de Bruselas a consecuencia de un cáncer de páncreas que le fue detectado el pasado verano, cuando todavía estaba al frente de la dirección artística del Teatro Real de Madrid.

Mortier (Gante, Bélgica, 1943) estuvo acompañado desde siempre por la controversia y tenía claro que su papel al frente de las instituciones musicales que dirigió a lo largo de su carrera fue ampliar el horizonte musical al público y hacerle reflexionar.

“Dicen que me gusta provocar, pero lo que me gusta es agitar, y veo a mucha gente contenta. Lo único malo para el teatro es la indiferencia”, aseguró Mortier hace un año y medio.

Bruselas, París, Salzburgo y Madrid, cuyos escenarios operísticos dirigió, recordaron ayer la figura de Mortier.

El Teatro Real de Madrid, del que era consejero artístico, dedicó a Mortier la representación de Alceste, de Gluck, en la que se guardó un minuto de silencio en su memoria, mientras las banderas de su fachada en el exterior ondeaban a media asta en señal de luto.

El director general del Teatro Real, Ignacio García-Belenguer, dijo que lamentaba esta “profunda pérdida” para la ópera y la lírica del que, añadió, fue un “revolucionario e innovador” que fue capaz de movilizar a todo el público y “sobre todo al más joven”.

Hace apenas unas semanas Mortier llevó al Real su adaptación a la ópera de la famosa película Brokeback Mountain.

Mortier fue director general de La Monnaie de Bruselas y de la Ópera Nacional de París y también estuvo al frente el prestigioso Festival de Salzburgo entre 1992 y 2010.

   Tras su paso por el certamen austriaco y después de renunciar a la Ópera de Nueva York –al ver reducido el presupuesto para su proyecto con ésta a la mitad– el innovador director asumió en 2010 la dirección artística del Teatro Real de Madrid.

A la capital española llegó con apuestas arriesgadas y contemporáneas que le valieron tanto alabanzas como críticas del sector más conservador.

Cuando llevaba tres años al frente del coliseo español, unas polémicas declaraciones hechas al diario El País le llevaron a ser destituido. En la entrevista con el periódico español, Mortier amenazaba con irse si se le dejaba fuera de las deliberaciones para elegir a quien lo sucedería en 2016, cuando finalizaba su contrato.

La destitución fue fulminante, mientras se encontraba en Alemania recibiendo tratamiento para el cáncer.

Pero más adelante llegó a un acuerdo para ejercer como “consejero artístico” del Real, lo que le permitió seguir peleando para garantizar su legado. De hecho, su sucesor en Madrid, Joan Matabosch, mantuvo algunos de sus proyectos, como el reciente estreno mundial de Brokeback Mountain.

El Festival de Salzburgo, a través de su presidenta, Helga Rabl-Stadler, subrayó la labor de Mortier en la década (1991-2001) que estuvo al frente de esta institución.

La Ópera de París informó de que le dedicará la reedición de su Tristán e Isolda, mientras que el Real de Madrid prepara un espectáculo en el que los jóvenes tendrán una presencia destacada.

El director general de la Metropolitan Opera House de Nueva York, Peter Gelb, lamentó el fallecimiento.

El tenor Plácido Domingo lamentó también el fallecimiento del director, del que destacó que “nunca tuvo miedo a ser distinto o a asumir riesgos”.

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