Órganos de Catedral de México volverán a sonar tras prolongada restauración

Los trabajos en las piezas musicales tardaron alrededor de siete años debido a que estaban dañadas por un incendio registrado en 1967

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05/03/2014 04:05 Virginia Bautista
Los trabajos en los órganos de la Catedral Metropolitana tardaron alrededor de siete años debido a que estaban dañadas por un incendio registrado en 1967
Los trabajos en los órganos de la Catedral Metropolitana tardaron alrededor de siete años debido a que estaban dañadas por un incendio registrado en 1967

CIUDAD DE MÉXICO, 5 de febrero.- El “alma”, el sonido que tenían hace 200 años los órganos monumentales de la Catedral Metropolitana, ha sido recuperado, y anoche se les escuchó juntos por primera vez, después de casi medio siglo, como lo que son, instrumentos musicales gemelos.

El alemán Jürgen Essl y el español Andrés Cea fueron los organistas que dieron vida al concierto de reinauguración del Órgano de la Epístola que, construido en 1697, fue sometido a una restauración que comenzó en 2011 y concluyó en 2013.

De esta manera, su armonía pudo unirse al del Órgano del Evangelio, creado en 1696, cuyos trabajos de rehabilitación se iniciaron en 2007 y terminaron en 2009, año en que se reinauguró.

Es decir, después de siete años de labores ininterrumpidas, ambos instrumentos lucen casi como nuevos, pues, además de la recuperación del sonido, se restauró en su totalidad la estructura de madera que contiene sus más de cuatro mil tubos.

“Este es el más antiguo conjunto de órganos gemelos que se conserva no sólo en América, sino en el mundo; no hay ningún otro ejemplo parecido”, afirma tajante Andrés Cea.

El músico explica que la riqueza cultural de los instrumentos gemelos es una tradición que “parece haber comenzado en España con los órganos de la Catedral de Santiago de Compostela y luego su reflejo en la Catedral de Sevilla, que posteriormente llegó a la de México. Los de Compostela y Sevilla sólo conservan sus cajas, sus muebles, pero los instrumentos se perdieron. La experiencia como organista es única, al tocar estos instrumentos de altísimo nivel, excepcionales”, agrega.

El Conaculta y la Fundación Alfredo Harp Helú hicieron posible la rehabilitación de este patrimonio histórico musical, con una inversión, en cada instrumento, de cuatro millones 800 mil pesos para el restaurador de la carpintería —el del Evangelio a cargo de Roberto Ramírez, y el de la Epístola de Agustín Espinosa—, y 816 mil euros para el restaurador del sonido, que en los dos casos fue en el taller de Gerhard Grenzing, ubicado en Barcelona.

Un largo proceso de rescate

Raúl Delgado, director de Sitios y Monumentos del Conaculta, detalla que el largo proceso de rescate de los órganos monumentales comenzó tras un lamentable suceso ocurrido en enero de 1967, cuando se incendió el Altar del Perdón, atrás del cual se encuentra el Coro Catedralicio, flanqueado por los dos instrumentos.

“A partir de ese momento se iniciaron los esfuerzos, primero de rescate de lo que había quedado, y luego el análisis y la investigación. Esa vez se hizo una restauración superficial, epidérmica. Hoy se han recuperado todos los elementos del aparato ornamental”, agrega.

El funcionario narra cómo encontraron a estos órganos que “son casi edificios dentro del edificio de la Catedral, pues tienen 10 metros de frente, alcanzan los 15 metros de altura y ocupan una anchura de 4.50 metros.

“Nos encontramos con unos instrumentos cuyas maderas estaban carbonizadas. Tienen una veintena de ángeles musicales que habían perdido sus instrumentos y estaban dispersos dentro del propio órgano, los relieves dorados estaban ampollados. Por eso decidimos entrarle realmente a la parte neurálgica, a los secretos construidos con madera de ayacahuite, a las flautas de plomo que se habían fundido y las pieles dañadas se repusieron”, indica.

Por su parte, Gerhard Grenzing, quien posee una experiencia de 40 años restaurando órganos ibéricos, añade que estos instrumentos novohispanos son únicos en su fisonomía. “Son gemelos, se repiten casi uno enfrente del otro. Expresan el espíritu ibérico. Si su sonido es capaz de fascinarnos, deben tener un alma y ésta es algo muy sagrado, el sonido que existe en cada tubo. Nuestro trabajo fue volver a buscar el camino original de este sonido”.

El experto señala que las dificultades a las que se enfrentaron tuvieron que ver con lagunas de información histórica. “Hemos llegado al conocimiento casi total de los órganos, que son como un libro abierto, pero siempre falta una página intermedia. Hemos vencido las grandes dificultades de las lagunas. Hemos podido rellenar lo desconocido. Pero está bien que se conserve alguna incógnita”.

Los tres organistas de la Catedral Metropolitana, adelanta el padre Felipe Galicia, harán sonar a diario los órganos gemelos durante el culto religioso. Y además habrá tres conciertos de organistas mexicanos: el 7, 9 y 11 del presente mes.

Un Museo Catedralicio

El Conaculta planea la creación del Museo Catedralicio, que se ubicaría en la Catedral Metropolitana, “aprovechando los espacios de la curia”, adelantó ayer Raúl Delgado, director de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural de esa dependencia.

“Rafael Tovar y de Teresa (titular del Conaculta) tal vez nos instruya en este sexenio para dar vida a este proyecto. Reuniría diversas piezas prehispánicas y otros objetos que se encuentran afuera de la Catedral, así como el contenido de la cápsula de tiempo que fue encontrada hace años en la Torre Oriente”, explicó.

Mencionó que sería un museo pequeño y su finalidad sería explicar a los visitantes los tesoros que alberga la Catedral en sus distintos espacios. “Pero apenas lo echaremos a andar, falta consultarlo con las autoridades religiosas”.

Comentó que el Conaculta seguirá atendiendo al máximo recinto religioso del país, pues aún falta restaurar, por ejemplo, los cerca de 60 Libros del Coro, que datan del siglo XVIII, y que están en una bodega.

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