Palacio de Minería: 200 años en transformación

Presentarán un libro para celebrar dos siglos de vida del edificio proyectado por Manuel Tolsá y que ha sido sede de diversos colegios y dependencias

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14/02/2014 04:50 Luis Carlos Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO, 14 de febrero.- Hasta 1884 el Palacio de Minería tuvo al menos unos 70 locales que rentaba como negocio o vivienda. “El Palacio mismo era como una pequeña ciudad”, dice Omar Escamilla González, responsable del Acervo Histórico del edificio. Los arrendatarios ocupaban locales en las fachadas que daban a las diferentes calles de la zona, pero también espacios internos que convivían con la vida académica del Colegio de Minería. 

La escuela tenía su propio internado con cocina y habitaciones para los alumnos y funcionarios; tan sólo “la casa del director ocupaba prácticamente la cuarta parte del edificio”, dice Escamilla. El colegio tenía además un horno de fundición y un área grande para llevar a cabo experimentos químicos, “el edificio era muy complicado porque tenía áreas comerciales, de vivienda y de experimentación, más las áreas académicas”, agrega.

Aquella no sería la única mutación que sufriría el edificio a lo largo de su vida: después se convirtió en la Escuela Nacional de Ingenieros, lo que implicó “muchas modificaciones”. Se hicieron nuevos laboratorios, se quitó el internado y se amplió su vocación educativa. La historia detallada de esas y otras transformaciones, así como el origen y la evolución tanto arquitectónica como vocacional del inmueble, han sido reunidas en el libro 200 años del Palacio de Minería. Su historia a partir de fuentes documentales, preparado para celebrar dos centenarios del edificio proyectado por Manuel Tolsá.

A partir de fuentes documentales, como manuscritos, publicaciones de época y otros textos generados a lo largo del tiempo, un grupo de especialistas armó un grueso compendio de 700 páginas, dividido en 11 capítulos y con más de 300 fotografías de las cuales 80 por ciento es material inédito, en las que se aborda la historia del inmueble, desde que fue adquirido el predio para erigirlo, su azarosa construcción y las diferentes modificaciones que ha tenido, así como su vida actual.

“Es la historia del edificio; no es el primer libro que se hace sobre el Palacio, pero sí creemos que es el más completo. Está enfocado en dos ramas: una desde el punto de vista de la disciplina a que ha estado dedicado y otro a la historia de la construcción, no sólo de la estética, sino también de la técnica y los materiales: tenemos documentos que nos dicen con qué fue hecho, quiénes participaron y cuántas personas“, dice Escamilla.

Las fuentes confirman la importancia del inmueble. Escamilla dice que durante algún tiempo fue la construcción civil más alta de la ciudad. Desde las terrazas que tuvo su torreón se dominaba una vista general de todo el Valle de México. La edificación, además, se convirtió en motor para la transformación de todo la metrópoli. Era otra época, el lugar donde se levantó el Palacio de Minería “era, digamos, una zona de hospitales”.

“Estaba el Hospital de San Andrés enfrente (donde hoy está el Museo Nacional de Arte), en lugar del edificio de Correos estaba el Hospital de Terceros de San Francisco y también estaban los Betlemitas en lo que hoy es el MIDE, que era una orden de vocación hospitalaria; era muy distinto todo y Minería, desde el punto de vista de diseño y uso de materiales, fue distinto a todos los que le rodeaban”, agrega.

Escamilla afirma que su construcción detonó el auge de la zona en el porfiriato; en torno a él se construyó la Secretaría de Comunicaciones (hoy Munal), el de Correos y el de Pesos y Medidas (hoy representación de Nuevo León en el DF). La última gran transformación del edificio fue en 1970, cuando la sociedad de ex alumnos de la Facultad de Ingeniería llevó a cabo la última gran restauración y definió la actual extensión de los patios, los ventanales que ahora hay y el perfil cultural y académico que sigue dándole vida.

Libro

Título: 200 años del Palacio de Minería. Su historia a partir de fuentes documentales.

Autor: Varios.

Editorial: Palacio de Minería/UNAM, México, 2014, 700 páginas.

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