Así trabajaba Pablo Picasso

Una muestra recorre la obra del malagueño a través de los talleres en los que pintó y vivió

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09/02/2014 01:05 EFE

MADRID, 9 de febrero.— Picasso se convierte de nuevo en protagonista de la temporada de exposiciones con la gran muestra que dedica la Fundación Mapfre al malagueño, en la que se recorre su obra a través de los distintos estudios en los que trabajó y vivió.

Picasso en el taller, que se inaugurará el próximo miércoles, hará que el artista vuelva a conquistar Madrid  tras el gran éxito que logró la muestra Picasso. Tradición y vanguardia, que organizaron conjuntamente los museos del Prado y Reina Sofía en 2006 .

En esta ocasión, Maite Ocaña, comisaria de la exposición, reflexionó sobre “la perseverancia de Picasso en unos temas que van y vienen y que van haciendo la evolución estilística hasta llegar al inconfundible estilo Picasso”, a través de 80 pinturas, 60 dibujos y grabados, 20 fotografías y más de una decena de paletas del artista, procedentes de colecciones públicas y privadas.

Entre el Autorretrato con paleta, de 1906, con el que se inicia el recorrido y el también autorretrato Hombre en el taburete, realizado en 1969 y el cual sólo se ha exhibido una vez en el Palais des Papes de Aviñón en 1970, en el que aparece el pintor, sin edad, sentado en un taburete con pantalones rojos de rayas, se sucede toda una trayectoria marcada por el trabajo en sus talleres.

El taller de Picasso “es el escenario donde el artista se mueve, donde transcurre gran parte de su vida; recintos interiores en los que, mediante experimentaciones sin límite, fragua la cristalización de sus sueños”, señaló la comisaria en entrevista.

En un paseo por estos sancta sanctórum en los que se produjo el milagro de su obra se puede apreciar cómo el tema del estudio fue determinante en sus grandes series y cómo la relación del pintor con su taller fue una de sus grandes preocupaciones.

Los del Bateau Lavoir, el Boulevard de Clichy, el Boulevard Raspail, La Boétie, Boisgeloup, La Californie o Mougins fueron los “paisajes interiores”, como los llamaba el propio artista, que representan la crónica de las variaciones estilísticas e iconográficas de Picasso.

La aparición de Marie Térèse Walter en su vida lo hace crear sus más delicadas y sensuales pinturas. “Las formas voluptuosas dan pie a pinturas placenteras y visuales, que transforma con una deformación de rasgos de su modelo”.

Es el momento en que Picasso trabaja sobre el tema del taller del escultor, que lleva a sus obras de la Suite Vollard, o pinta obras como Mujer joven con mandolina. A partir de entonces, “la relación del artista con la modelo se convierte en un género”. En los años de guerra, en el taller Grands-Augustins, donde pintó Guernica, creó “obras de una fuerza enorme que reflejan la angustia por lo que pasa en el mundo.”

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