El Teatro Apollo, 80 años de fabricar leyendas

El escenario ha sido testigo del despegue de Ella Fitzgerald, Billie Holliday y Aretha Franklin, y de memorables recitales de Charlie Parker o Duke Ellington

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26/01/2014 03:52 EFE
El Apollo, en la calle 125, dentro del Harlem. Foto: Especial

NUEVA YORK, 26 de enero.— El legendario Teatro Apollo, uno de los escenarios más relevantes de la música estadunidense y testigo del inicio de la carrera de figuras como Ella Fitzgerald o Michael Jackson, cumple hoy 80 años dispuesto a seguir protagonizando la vida del espectáculo neoyorquino.

El teatro, símbolo de Harlem y una de las joyas de la cultura afroamericana de la ciudad, incluso acogió un mitin de Barack Obama a finales de 2007 dentro de su campaña para la Casa Blanca en las elecciones del año siguiente.

Para celebrar su cumpleaños, el Apollo ha previsto una serie de actos especiales durante las próximas semanas, aunque no ha divulgado los detalles.

Con sus más de mil 500 asientos y su famoso cartel luminoso de letras rojas, el teatro de la calle 125 es un auténtico templo para los músicos de jazz, rythm & blues y soul, igual que el Met es para la ópera o el Carnegie Hall para la música clásica.

Las venerables tablas del escenario de Harlem han sido testigos del inicio de las carreras de Ella Fitzgerald, Billie Holliday, Diana Ross & The Supremes, Aretha Franklin, Steve Wonder o Marvin Gaye, además de memorables conciertos de grandes figuras como Charlie Parker, Duke Ellington o Louis Armstrong.

El Apollo abrió sus puertas un 26 de enero de 1934 y ya desde el principio lanzó sus noches de actuaciones de aficionados, en las que ese mismo año debutó una jovencísima Ella Fitzgerald, entonces de 17 años.

Durante sus primeras décadas, el teatro se convirtió en uno de los puntos clave de la música de la ciudad, especialmente de la comunidad negra.

En los años 50, además de la música popular, destacó la presencia del jazz, con intérpretes que luego se consolidaron: Sara Vaughan, Miles Davis, Thelonius Monk o John Coltrane. Además, abrazó la creciente importancia de lo latino en Harlem, con intérpretes como Tito Puente.

El éxito del disco que James Brown grabó en directo en 1962, Live at the Apollo, puso de moda además al teatro como lugar para realizar grabaciones.

Pero mientras tanto también seguían los concursos de intérpretes aficionados, como Jimmy Hendrix, que ganó uno en 1964, mientras que tres años hicieron lo mismo los Jackson Five, entre los que destacaba el pequeño llamado Michael.

El Apollo vivió su peor momento en los 70, cuando los problemas de la empresa propietaria y el aumento de la criminalidad forzaron a cerrar sus puertas en 1976; luego se reabrió de forma intermitente a partir de 1978.

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