Edvard Munch el autor de El Grito murió en el silencio

La muerte del pintor expresionista habría de llegar un día como hoy, pero de 1944, dos años después de que comenzó a convertirse en un artista famoso

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23/01/2014 03:05 Luis Carlos Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO, 23 de enero.- A un mes de que el mundo entero celebró al pintor noruego Edvard Munch por los 150 años de su natalicio, hoy su figura y obra vuelven a ser recordadas a 70 años de su fallecimiento. Ocurrida en la soledad, la muerte del expresionista habría de llegar un 23 de enero de 1944, dos años después de que comenzó a convertirse en un artista famoso tras exponer por primera vez sus cuadros en Nueva York.

La muerte, sin embargo, siempre estuvo presente en la vida del autor del famoso El grito. Él mismo dejó constancia en sus cartas y notas de la presencia perturbadora de la expiración: “En la casa paterna se alojaban la enfermedad y la muerte. Creo que nunca logré superar la desdicha de ese periodo de mi vida. También fue decisiva en lo que a mi arte respecta…”, escribió.

La salud de Munch, han escrito sus biógrafos, siempre fue frágil y la enfermedad apareció constantemente siendo pequeño. “Cuando nací se apresuraron a bautizarme, pues creían que moriría”. Hijo del médico militar Christian Munch y de Laura Cathrine, el artista tuvo una infancia difícil marcada por la muerte de su madre y su hermana (Sophie) a consecuencia de la tuberculosis y por la rigurosa personalidad del padre, dominada por ideas religiosas.

Los personajes de mirada ausente y rostro irreconocible de sus cuadros más famosos parecen encontrar ancla en ese pasado. Un pasaje de sus textos describe la relación con la muerte, la desdicha y su obra: “En la misma silla en la que pinté La enferma (La niña enferma), nos sentamos yo y mis seres amados —comenzando por mi madre— invierno tras invierno, anhelando el sol… hasta que la muerte se los llevaba…todo eso constituye el fundamento de mi arte”.

El temor a dejar de existir se acrecentó en la mente del artista en 1889, cuando su padre murió. “Me atenazaba el miedo de morir; el miedo me acosó durante toda la juventud”. La crisis que provocó la partida de la figura paterna no obstante sería productiva. De esa época son tres obras con el tema del deceso: Muerte en la habitación del enfermo, Junto al lecho de muerte, ambas de 1893, y La niña enferma, que contiene el recuerdo de la muerte de su propia hermana.

A partir de 1885, Munch pudo viajar a Francia y establecer relación con el grupo de pintores impresionistas. Manet habría de ser su ídolo y gurú. El contacto con otros artistas no sólo habría de significar para el pintor una nueva forma de concebir el arte, sino habría de sumergir a Munch en una vida bohemia, neurótica, agobiada por el alcoholismo y el desesperado enamoramiento por una dama.

Tenía 22 años y conoció a Emilie (Milly) Thaulow. Para aquel entonces el artista también ya exhibía de manera regular su trabajo en las llamadas Exhibiciones de Otoño de Oslo; la frecuente evasión que la crítica hacia de su obra y el descubrimiento de que Milly le era infiel le llevaron a la neurosis.

Su inspiración estaría influenciada por la ansiedad y el miedo. Sus obras habrían de ser censuradas por el nazismo por considerarlas perturbadoras y sería hasta en plena Segunda Guerra Mundial, en 1942, cuando una exposición en EU lo lanzó a la fama mundial.

Con motivo de las conmemoraciones en su honor, la ciudad de Oslo comenzará este año la construcción de un nuevo edificio —encargado al arquitecto español Juan Herreros— que será la nueva sede del museo dedicado al pintor.

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