Abecedario del amor de Federico Reyes Heroles

Para el escritor y analista político el amor es el gran tema de la literatura universal, que “ha sido analizado poco seriamente”, por lo que se convirtió en el eje central de su más reciente libro El Abecedario, su quinta entrega literaria, donde conviven la novela y el ensayo

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30/12/2013 05:25 Virginia Bautista

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de diciembre.-  “Beso”, es un universo; “Mirada”, la verdadera puerta del alma; “Piel”, qué misterio; “Celar”, es cuidar; “Amor”, hacerse a la mar con disposición al naufragio.

Estas son algunas de las palabras que integran el Abecedario, la “libreta íntima de apuntes para releer la vida”, del filósofo y catedrático Samuel Urquiaga, el protagonista de la nueva novela-ensayo de Federico Reyes Heroles.

El amor o, en plural, los amores, “irrepetibles, mutantes, trastocados”; ese gran tema de la literatura universal, que “ha sido analizado poco seriamente”, es el eje central de El Abecedario (Alfaguara), la quinta entrega literaria del escritor nacido en 1955.

Al también analista político le intriga si en verdad el amor es uno, así, en singular; si es el mismo el amor de un adolescente, que el de un hombre maduro o el de un anciano; y, sobre todo, cómo mantener viva la llama si el erotismo y la pasión evolucionan.

“Creo que, de entrada, habría que decir que el amor está en una crisis de definición. Y quizá el problema comienza desde el singular, porque en realidad son amores, en plural. Y hay una mutación, un cambio, en los amores. Creo que parte del asunto es ir reinventando el amor”, afirma.

En entrevista con Excélsior, el narrador admite que, en pleno siglo XXI, los amorosos deben revisar todos los conceptos que tienen que ver con su singular y misterioso ejercicio: el abrazo, el beso, la caricia, el calor, el deseo, la desnudez, la fantasía, el gozo, la ilusión, el juego, la lágrima, la mano, el olvido, la pasión, el placer, el tacto, la ternura y hasta la vorágine.

“La intención narrativa era dar cierto orden en temas que pueden parecer incómodos. Había que rascar qué es lo que hemos dicho. Había que hurgar en esos misterios que están detrás de las palabras que utilizamos a diario y que muchas veces, en lugar de delatar, ocultan. Esa era la motivación”, explica.

El Abecedario narra la historia de un joven viudo, el profesor Samuel Urquiaga, quien debe enfrentar la pérdida de su esposa Marisol y, al mismo tiempo, buscar el reencuentro con la vida y el amor.

“En la novela hay muchas pistas para la reinterpretación del amor. Para eso que llaman el desamor o el cansancio. Si las parejas no se reinventan sistemáticamente, se van agotando.

“Debe haber un esfuerzo cotidiano, un esfuerzo de sensibilidad, de no permitir que la rutina aplaste, de volver a sentir la carne con una nueva visión, con una nueva lectura de lo que implica el acercamiento físico, y la necesidad de la compañía de la otra persona”, añade.

Pero el Abecedario que va concibiendo poco a poco el protagonista, que aparece al final de cada pequeño capítulo, está integrado por textos vivos, por definiciones cuya redacción se hace a la par de los hechos amorosos; no son conceptos abstractos, sino reflexiones y experiencias de vida. “Intenta dar una ruta crítica de cómo podríamos reinventar esa gran pasión que nos mantiene vivos”.

Profesor de epistemología durante muchos años, Reyes Heroles quiso ser serio con el amor y sus conceptos lingüísticos. “Porque el tema del amor tiene que ver con la felicidad. Tiene que ver con la forma como las personas cruzan por esta vida. Tiene que ver con la satisfacción. Sobre eso hay muchos estudios, incluso estadísticos, que lo demuestran. Entonces seamos serios con el tema, retomémoslo”, invita.

Tres pasiones

 El autor de Ante los ojos de Desiré une en El Abecedario sus tres grandes pasiones: la escritura, la cátedra y la música; pues en la trama explora la relación que se da entre profesor y alumnos, enmarcada por la constante presencia y las notas de un piano, Herr Piano, que se convierte en un personaje esencial.

“Era importante describir a ese otro interlocutor permanente que son los alumnos. Cómo ellos van retroalimentando el pensamiento de Samuel y cómo él aprende de los jóvenes. Y cómo a veces los derroteros que uno tiene imaginados de una conversación con los estudiantes se modifican y terminan impactando al profesor.

“Creo que, después de escribir, lo que más me apasiona es precisamente la clase, porque intelectualmente es un reto. Y Samuel reta y cae en la trampa del reto de los alumnos. Y eso es un estimulante intelectual fantástico”, asegura.

Con esta tercera novela-ensayo, después de Canon y El abismo, el narrador ratifica su fe en este género híbrido que le resulta útil para el lector.

“Creo que ayuda a que el lector pueda aprender. Que no es poca cosa. Yo no digo que sea siempre necesario aprender. Pero eso no está reñido con la buena literatura. He intentado esto en mis últimas tres novelas, porque es parte
de mí mismo.

“En Canon, por ejemplo, abordo la infidelidad femenina, que siempre ha sido mal tratada; la masculina ha sido tolerada, pero la femenina siempre termina mal. Y en El abismo, se describen la depresión y los ataques de pánico”, indica.

En El Abecedario existe una fórmula, abunda, en la que el personaje central está construyendo los conceptos, definiendo las palabras, junto con el lector. “Si el lector no está de acuerdo puede hacer sus propias anotaciones. Tan no termina, que al final Samuel propone los términos que no quedaron incluidos en esta versión del Abecedario, los que le faltaron”.

Dice que, para muchos, la novela puede resultar un poco fuerte. “La sociedad no es tan liberal como decimos, es bastante conservadora. Creo que en ese sentido la novela es una provocación de hasta dónde eres abierto lector, hasta dónde de veras has hablado de estos temas con tu pareja”.

El alma y la muerte son dos conceptos sobre los que también hace reflexionar esta historia. “El ser humano ha convivido con el alma durante los últimos 25 siglos. Pero a partir de la aparición de La interpretación de los sueños de Sigmund Freud, en 1900, como que se le puso tache al alma. Navegamos medio siglo dándole la espalda al alma y a finales del siglo XX volvimos a retomarla”.

Y en cuanto a la pérdida de un ser querido, cuyo recuerdo al principio “nos invade, nos acongoja, entristece y desgarra”, la novela comienza con esa convivencia con la muerte; pero después coloca a la memoria en el centro y Samuel añora esos recuerdos de su esposa, que quiere recuperar y conservar.

Reyes Heroles confiesa que su protagonista descubre al final cómo mantener viva la llama del amor, “pero para conocer la fórmula hay que consultar El Abecedario”, que ya está en librerías.

Libro

Título: El Abecedario

Autor: Federico Reyes Heroles

Editorial: Alfaguara, México, 2013, 275 pp.

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