Ignacio Padilla examina el miedo

En su más reciente libro, que trata sobre el temor y lo terrible, el ensayista examina desde distintas perspectivas “una de las emociones humanas más profundas y primitivas” y la forma en que cobra vida en las sociedades

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26/12/2013 02:16 Virginia Bautista
Foto: Notimex/Archivo

CIUDAD DE MÉXICO, 26 de diciembre.- “La sociedad en México está asustada. Tenemos miedo. Y está bien tener miedo, mientras sepamos a qué y por qué”, afirma tajante el escritor Ignacio Padilla (1968).

“Le tenemos a algo que no tiene centro, el narcotráfico. Es la cabeza de la hidra: cortan una célula y surgen tres más. Somos una sociedad profundamente amedrentada por la violencia, que no enfrenta sus miedos”, reconoce.

El maestro en letras inglesas por la Universidad de Edimburgo explica en entrevista que el miedo en México ha sido poco reconocido y aclara que una sociedad que no reconoce aquello a lo que teme queda plenamente vulnerada para que otros controlen su propio miedo.

“Debemos enfrentar nuestros miedos, admitirlos, enunciarlos, hablar de ellos, buscar espacios para decirlos en voz alta. Que surjan más Chupacabras. Debemos enfrentarlos, pero todos juntos. No se trata de esperar a que el héroe gobierno resuelva todo”, añade.

Lo anterior es a propósito de su nuevo tratado sobre el miedo y lo terrible El legado de los monstruos (Taurus), en el que el ensayista examina desde distintas perspectivas “una de las emociones humanas más profundas y primitivas” y la forma como cobra vida en determinada sociedad.

El doctor en filología hispánica por la Universidad de Salamanca destaca que “ojalá el motor de la humanidad hubiera sido el amor o la búsqueda de las utopías o de la felicidad, pero, por desgracia o por fortuna, el miedo es la emoción que nos permite sobrevivir”.

Padilla parte de la premisa de que ‘miedo tenemos todos’. “De hecho, somos nuestro miedo, tanto individual como colectivamente. Todo miedo es un deseo y todo deseo es un miedo, y esta dialéctica entre lo temible y lo amable o deseable es lo que nos impele. Es un sentimiento que no es ajeno para nadie”.

Puede más que el amor

El novelista y cuentista señala incluso que el miedo es más fuerte que el amor. “Las dos emociones, amor y miedo, están relacionadas con la supervivencia de la especie. El amor, si nos vamos a un punto de vista muy instintivo, desde luego es un impulso, es una energía que nos mueve a multiplicarnos y conservarnos como especie.

“Pero el amor no puede ir en términos naturales sobre el miedo, porque éste nos permite sobrevivir ante el depredador. Es el miedo ante la pérdida de la cría lo que genera el instinto materno y paterno de protección. El miedo nos paraliza cuando debemos paralizarnos. El miedo produce la adrenalina que necesitamos para no sentir dolor, para poder huir más rápido, respirar mejor para estar más lúcidos, reaccionar más pronto.”

El catedrático de la Universidad Iberoamericana dice que “lo maravilloso” del ser humano es que puede racionalizar su miedo y su amor. “Los animales instintivamente temen y huyen. Pero el ser humano, para resolver la angustia que le provocan sus miedos, le da caras a sus terrores, de la misma manera en que le da caras a sus amores”.

El hombre, prosigue, acude a la ficción para exorcizar sus temores y ha creado monstruos en todas las épocas: ogros, vampiros, momias, secuestradores de niños, zombies. “Éste es un mecanismo de defensa maravilloso, que nos otorga la ficción para poder resolver miedos que de otro modo no entenderíamos”.

Padilla asegura que los grandes pensadores creen que hoy se teme más que antes. “Yo pienso que siempre se ha tenido miedo. Siempre ha habido monstruos y éstos varían poco a lo largo de la historia. Hoy sentimos que, como estamos más informados, tenemos más miedo: las comidas, se afirma en internet, provocan cáncer; tememos mucho a la vejez, por eso están las cirugías plásticas; y nos han hecho creer, desde los atentados de 2001 en Nueva York, que el enemigo está en casa”.

El narrador, cuya obra ha sido traducida a más de 20 idiomas, concluye que los miedos son los mismos. “Lo que varía es la cantidad y la calidad de los monstruos que concebimos para enfrentar el miedo eterno de la humanidad, que es la muerte. Pero también, las grandes obras de arte se han generado en momentos de crisis, no en el esplendor o la tranquilidad o paz de las civilizaciones. Ese es el poder del miedo”.

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