Conaculta: ven paso lento en año de transición

Mañana se cumple un año de la designación de Rafael Tovar y de Teresa como presidente del organismo y el balance presenta claroscuros en la opinión de creadores

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06/12/2013 04:15 Luis Carlos Sánchez y Virginia Bautista
Académicos y artistas hacen un balance del primer año de Rafael Tovar y de Teresa al frente de Conaculta. Coinciden en que por ser un año de cambio de gobierno los proyectos han ido lentos
Académicos y artistas hacen un balance del primer año de Rafael Tovar y de Teresa al frente de Conaculta. Coinciden en que por ser un año de cambio de gobierno los proyectos han ido lentos

CIUDAD DE MÉXICO, 6 de diciembre.- Lento, poco sensible a lo que sucede fuera de la capital y con “pequeños avances”, percibe la comunidad cultural del país el primer año de la administración federal en materia cultural. Mañana se cumple un año del regreso de Rafael Tovar y de Teresa a la presidencia del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y el ánimo sigue siendo de expectativa.

“Los problemas son los mismos pero la dificultad del arranque del sexenio, el cambio de gobierno implica cambio de políticas y freno de actividades por lo que se ha percibido un cierto freno en actividades que ya venían siendo una rutina”, opina el economista Ernesto Piedras.

“Es más o menos entendible que se perciba cierta lentitud, nadie podía dar por hecho que el PRI ganaría las elecciones, no siempre es posible anticiparse a los hechos y no había un proyecto previo que se echara a andar cuando se definió el gabinete de transición y sí, las cosas van un poco lentas”, dice el crítico de arte Carlos Blas Galindo. Para el especialista “se han atendido algunas cosas” pero pareciera que la administración de Tovar y de Teresa decidió ignorar las dos administraciones panistas pasadas y “continuar con lo que estaba pasando antes, en qué nos quedamos, (en su primera presidencia, concluida en 2000), quizá por eso da la impresión de que caminan lento las cosas”.

“Las cosas avanzaron demasiado lento o inclusive en algunos aspectos no dieron el salto que tenían que haber dado, siento que el avance fue mínimo”, opina el crítico de danza César Delgado.

Margarita Saldaña, presidenta de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, ve ausencia de rumbo en la política cultural del gobierno federal. “Veo un año con pequeños avances en algunos sentidos, con retrocesos en otros, con indefinición en cuanto al rumbo, no me refiero propiamente al Conaculta, sino a nivel institucional”. El problema, dice, estriba en pretender que la cultura siga siendo un subsector de la cultura, “veo que no hemos avanzado suficiente y que a diferencia del ritmo que llevaban las instituciones de ir subiendo su presupuesto vemos que a partir de 2012 se han disminuido los recursos”, opina.

Los recursos han sido precisamente “la piedra en el zapato” de la actual administración. El gasto no planificado para 2013 de la anterior presidenta, Consuelo Sáizar, provocó que Tovar y de Teresa echara atrás proyectos como la entrega del Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en Español (que se ha atrasado para 2014) o la pausa que se ha impuesto al convenio que México firmó en 2012 para tener una sede permanente en la Bienal de Venecia.

“Los presupuestos como que salieron tarde y esto se nota en la administración federal. La transición básicamente pegó en que el dinero ha tardado en salir en el cambio de timón. Lógicamente, el sector cultural, por el hecho de que a la iniciativa privada le vale un soberano cacahuate, y está muy a expensas de lo que haga el gobierno, claro que hay como una parálisis”, dice el escritor Antonio Ortuño.

La opinión generalizada encuentra también olvidado el resto del territorio nacional. “Hace falta incentivar más proyectos en todo el país y quitarnos de encima esta idea que se refuerza tanto en la política de ver a la Ciudad de México como el lugar desde donde se mira a todo el país con una idea paternalista”, dice el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2013, Carlos Martínez Assad.

A pesar de todo, la comunidad no ve con malos ojos el “reciclaje” de funcionarios. “Se ve que hay una base de capital humano reducida para la política cultural que hace que regularmente sean los mismos, que sean hombres con trayectoria quienes van ocupando posiciones, eso le da cierta trayectoria de estabilidad a la política cultural en México”, dice Ernesto Piedras.

El escritor Hernán Lara Zavala opina en el mismo sentido: “hay una ventaja muy grande, que Rafael tiene una gran experiencia e hizo un excelente papel en su primer periodo. Con esa experiencia y con el equipo que tiene hay muchas posibilidades. Yo creo que él ya ha contemplado varios cambios y será sano que pueda hacer una refundación del Conaculta”, dice. Para el escritor Alberto Ruy Sánchez, Tovar y de Teresa regresó orden “a la lógica de las cosas”, pero opina “que más arriba de él se necesita mucho más sensibilidad para la cultura”.

Marcó al INAH cambio en su dirección

La salida nunca aclarada del etnólogo Sergio Raúl Arroyo al frente del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) marcó el primer año en la institución. “Creo que lo que sucedió en el INAH nunca debió haber pasado. Había un excelente director que fue destituido”, dice el editor y escritor Alberto Ruy Sánchez.

Apenas medio año después de llegar al cargo, Arroyo fue sustituido por María Teresa Franco, quien ya había cumplido una polémica dirección en el pasado. Inmediatamente que en la Secretaría de Educación Pública (SEP) se dio a conocer la decisión, comenzaron las especulaciones. Trabajadores e investigadores del organismo atribuyeron la salida a la negativa del etnólogo para aprobar proyectos criticados como el teleférico que se construye en la ciudad de Puebla.

A Franco tocó inmediatamente reaccionar ante la construcción que se pretendía realizar del Museo del Chocolate en un predio aledaño a la zona arqueológica de Chichén Itzá. La funcionaria ordenó la demolición y meses más tarde también determinó (a partir de un dictamen de expertos) que la escultura de El Caballito había sido afectada en más de un 50 por ciento por la restauración fallida ordenada por autoridades del Gobierno de la Ciudad de México.

A pesar de esas reacciones, el arquitecto Javier Villalobos opina que la actitud del INAH no ha sido adecuada ante problemáticas como las que vive el Centro Histórico de la ciudad. “No se ha visto nada en este año, parece como que el Centro Histórico ha desaparecido para el INAH”, dice.

Se reciclaron funcionarios en el INBA

En el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) se percibe el reciclaje de funcionarios. María Cristina García Cepeda optó por no arriesgar a la hora de elegir a su equipo cercano. “El actual presidente del Consejo y la directora del INBA han recuperado a integrantes del equipo que trabajo con ellos en el último lapso del priismo en el poder, eso es en general bueno, porque nos permite ver que hay predilección por no correr excesivos riesgos”, dice Carlos Blas Galindo.

La percepción respecto al primer año en la dependencia es similar a la que se tiene con el Conaculta. “Hay mucho centralismo todavía en el Distrito Federal y hay áreas a las que les urgen apoyos y que haya una redistribución a través de la cultura. Sobre todo en estados donde la actividad cultural es muy tenue o casi mínima. Los pocos proyectos consolidados, como la FIL o algunos programas del INBA, no dejan de ser chipotes y cumbres en un panorama que en realidad está muy bajo”.

César Delgado, piensa que en el campo de la artes escénicas, por ejemplo, el INBA tuvo un año en el que quedan “muchos” pendientes. “La Compañía Nacional de Danza está celebrando 50 años y estos festejos no están a la altura del aniversario (…); con el deceso de Guillermina Bravo queda pendiente qué va a pasar con el Centro de Danza Contemporánea de Querétaro, que en el sexenio pasado estuvo a punto de desaparecer, es importante que el INBA y el Conaculta le den impulso a ese trabajo”, dice. 

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