Especialistas brindan apoyo sicológico por teléfono en el DF

Más de mil llamadas al mes de estudiantes de entre 16 y 25 años, que viven problemas emocionales recibe el call center de la Sedesa

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25/05/2014 08:09 Cintya Contreras
Cuando el joven está en una crisis, puede llamar a cualquier hora al 51320909 para recibir ayuda; lo hacen por sentimientos de soledad, desesperación y bullying y les dan intervención en crisis para solucionarlo. Foto: Stock

CIUDAD DE MÉXICO, 25 de mayo.- Con una llamada telefónica, desde la privacidad de su habitación, hablando sinceramente de sus problemas y con la confianza de  que son ayudados por un profesional, cientos de jóvenes capitalinos utilizan los servicios de sicología que ofrece la Secretaría de Salud, a través del programa de Medicina a Distancia.

Al marcar el número 51320909, a cualquier hora del día, personal capacitado los escucha y atiende de manera gratuita en momentos en que se sienten profundamente tristes por alguna situación personal; ansiosos por el estrés en casa o el trabajo; enojados con la vida misma; rechazados en su entorno social o si fueron víctimas de algún tipo de violencia.

Cuando el joven está en una crisis, nos llama. Puede ser por acumulamiento de sentimientos de soledad, desesperación, casos de bullying y damos intervención en crisis en ese momento, la resolvemos,  restablecemos a la persona a su estado óptimo y empezamos un proceso de seguimiento”, explicó Rafael Rodríguez Patricio, encargado del proyecto de Medicina a Distancia en el Centro de Atención telefónica de la Secretaría de Salud.

Tras haberlos apoyado en el momento más difícil, les proponen realizar una terapia breve, igualmente vía telefónica, en la que los ayudan a identificar la causa de sus problemas y, de ser posible, resolverlos o de lo contrario, referirlos a servicios especializados de sicología o siquiatría de la dependencia local, los cuales ya son presenciales en centros de salud o en hospitales.

Al acceder al tratamiento, les abren un expediente y les asignan una cédula que permite su seguimiento. El esquema de terapia breve tiene una duración aproximada de tres meses en las que se llaman por teléfono una vez a la semana, aunque hay casos que requieren dos veces en dicho periodo, o una cada 15 días.

Cada sesión es de 45 y hasta 60 minutos y pese a que la comunicación se realiza sólo a través de un aparato, los orientadores con capaces de percibir con la voz del paciente si algo más ocurre.

Es una desventaja que no podamos verlos durante la sesión, tampoco podemos verificar algunas reacciones, sin embargo, eso lo suplimos con un entrenamiento especializado para detectar inflexiones en la voz, detectar ciertas motivaciones a través del discurso de los jóvenes y eso nos ayuda al tratamiento”, señaló Rodríguez Patricio.

Al mes, los Servicios de Medicina a Distancia atienden en promedio mil llamadas de jóvenes, quienes también solicitan orientación en temas como salud sexual, planificación familiar, interrupción legal del embarazo, trastornos de la alimentación, nutrición y violencia en el noviazgo, entre otros.

Estadísticas del servicio de salud indican que a partir de las cinco de la tarde y hasta las nueve de la noche se concentra la mayor cantidad de llamadas y en fines de semana ocurren durante todo el día.

La mayoría son estudiantes de entre 16 y 25 años de edad, y algunos además trabajan, casi todas son mujeres y de diferentes clases sociales en las que experimentan problemas emocionales derivados de su quehacer diario.

Entendemos que no a todos les resulta fácil acudir a un sicológo, por eso la línea es un excelente apoyo para ir sensibilizándolos y muchas dificultades se resuelven por el trabajo en línea. El teléfono nos proporciona la confidencialidad, el usuario no tiene que salir de casa y decide cuándo hacer uso del servicio. Es una excelente estrategia para que reciban asesoría”, señaló.

Los servicios que ofrece este call center en el tema de jóvenes se difunden en redes sociales  como Twitter, con la cuenta @medistancia.

La desintegración familiar con “familias monoparentales, habitualmente sólo la mamá, o en donde hay violencia, uso excesivo de sustancias como el alcohol, generalmente por parte del esposo y también el trastorno de adaptación a los sistemas escolares” son las causas más frecuentes por las que jóvenes presentan problemas sicológicos, explicó José Agustín Vélez, coordinador del programa de Salud Mental de la Sedesa.

Comentó que además de los servicios vía telefónica, también cuentan con una amplia red de apoyo en Centros de Salud y  hospitales de la dependencia, a los que la población beneficiaria de los programas sociales del GDF puede acudir y recibir atención de manera gratuita.

Diana Puente, sicóloga del Instituto de la Juventud del DF dijo que los jóvenes, justo en la etapa de la vida que atraviesan, son vulnerables y propensos a sufrir situaciones de violencia y conflictos en escuela, pareja, familia y amigos, que requieren tratar de entender, y a veces sólo con ayuda profesional lo logran.

Es de gran importancia su estado de salud e implica un gran esfuerzo hacer uso de todas sus redes de apoyo para buscar ayuda y salir adelante”, aseguró.

Explicó que en Injuve ofrecen asesorías individuales y grupales, en las que realizan distintas actividades, como sesiones de arteterapia, alternativa terapéutica que permite abordar situaciones y sentimientos que a los jóvenes interesan, a partir de recursos artísticos y visuales como la pintura, el modelado, proyecciones de películas, entre otros.

“Los resultados obtenidos a partir de cada una de las actividades han sido realmente satisfactorios, pues los jóvenes reconocen en ellos un cambio significativo que impacta la forma en que viven y se relacionan con el medio, hay cambio importante y positivo en su calidad de vida”, apuntó.

También guía a los papás

La línea de Medicina a Distancia es también una especie de escuela para padres, ya que éstos buscan ayuda para los momentos más difíciles por los que atraviesan.

En esos casos, los especialistas que atienden la línea telefónica los orientan para resolver o sobrellevar el momento de crisis por el que pasan sus hijos y también reciben información que les ayuda a mejorar la comunicación con ellos.

“Les recomendamos estrategias para que puedan acercarse a sus hijos y empezamos con los papás un trabajo de modelamiento, como una especie de escuela para padres, en la que vamos explorando las mejores formas de acercamiento con sus hijos”, explicó Rafael Rodríguez Patricio, encargado del Centro de Atención telefónica de la Sedesa.

Comentó que cuando logran que los papás establezcan una buena comunicación con sus hijos, éstos también se abren a recibir apoyo sicológico y la terapia termina ayudando no sólo al joven, sino a la familia completa.

Al respecto, José Agustín Vélez, del programa de Salud Mental, dijo que los padres deben informarse para identificar que ciertas conductas y respuestas exageradas a eventos como una ruptura sentimental o reprobar una materia escolar no son normales y requieren atención de especialistas.

Destacó la participación de los maestros en la detección de problemas de comportamiento, los cuales reportan a los sistemas de salud y eso permite que se emprendan campañas directamente en las escuelas y así prevenir que se  incrementen los casos y atender los que ya existen, especialmente el bullying.

Aclaró que en el caso de menores de edad, los padres o tutores tienen la responsabilidad de llevarlos a los servicios de salud, incluso contra su voluntad, ya que la finalidad es ayudarlos a estar sanos mentalmente. 

 

“El bullying es síntoma de algo más”

En la práctica privada, los adolescentes que acuden a los consultorios de sicología lo hacen obligados por las propias escuelas o los padres de familia, ante la falta de resultados en temas como conducta, bajo rendimiento escolar y dificultades familiares.

Claudia Sotelo, directora del Centro de Especialización en Estudios Psicológicos en la Infancia (CEEPI), comentó que después del primer periodo de calificaciones, en el mes de octubre, se incrementan los casos, lo mismo ocurre al pasar las pruebas semestrales y al final del ciclo escolar.

“No vienen ellos por una motivación, generalmente son maestros o la gente que está con ellos en la escuela quien los manda. Ellos llegan con poca o cero conciencia de la enfermedad”, explicó.

Dijo que en muchos casos, los jóvenes tienen condicionada la inscripción al siguiente ciclo escolar, a menos que comiencen una terapia y aunados a aquellos que agotaron las oportunidades de negociación con sus padres en busca de un mejor comportamiento, engrosan la lista de pacientes diarios.

La especialista comentó que el trasfondo de los problemas de los jóvenes, al menos los que atienden en el CEEPI, son los padres ausentes ya sea por divorcio o por trabajo, la falta de límites y la culpa de los progenitores por no tener tiempo con sus hijos, lo cual buscan compensar permitiendo ciertas conductas.

Comentó que el bullying que hacen o padecen los chavos en las escuelas, si bien es un problema serio que hay que atender, es tan sólo el síntoma de algo más serio que ocurre con ellos.

“Los adolescentes no llegan a terapia por bullying, es un síntoma de lo que están viviendo”, señaló.

Sotelo dijo que a partir de los 12 años, cuando comienza la adolescencia, se presentan actitudes impulsivas, pero si le suman una conflictiva familiar fuerte, se acentúan los problemas que pudieron superarse casi de manera natural y las probabilidades de que requieran una terapia sicológica para superarlos, son altas.

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