Peligra en la ciudad patrimonio histórico

Los altos costos para darles mantenimiento, así como la violación al uso de suelo, las causas

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20/04/2014 02:36 Kenya Ramírez
Excélsior documentó en 2011 que una casona ubicada en Insurgentes Sur comenzaba a ser demolida a pesar de su historia y riqueza arquitectónica. Foto: Eduardo Jiménez/Archivo
Excélsior documentó en 2011 que una casona ubicada en Insurgentes Sur comenzaba a ser demolida a pesar de su historia y riqueza arquitectónica. Foto: Eduardo Jiménez/Archivo

CIUDAD DE MÉXICO, 20 de abril.- Algunos inmuebles con valor patrimonial en la Ciudad de México están en riesgo por la falta de mantenimiento, pues significa altos costos que no pueden sufragar sus propietarios, pero también por violaciones de uso de suelo.

Casonas protegidas ubicadas en colonias como Roma, Narvarte, Del Valle, Condesa, Polanco, San Ángel y Villa Coyoacán lucen con daños en las fachadas, otras fueron derrumbadas o modificadas para habilitar restaurantes, bares, hoteles boutiques y edificios con departamentos.

María Bustamante Harfusch, directora de Fomento Universal para la Difusión Arquitectónica de México (Fundarqmx), y académica del departamento de Arquitectura de la Universidad Iberoamericana, señaló que la estrechez económica de los particulares y los Planes y Programas de Desarrollo Urbano contribuyen a que donde antes había casas de dos pisos, ahora se  construyan edificios de hasta 10 niveles.

Señaló que por la demolición de casas patrimoniales catalogadas se pueden imponer multas de hasta 300 mil pesos, pero muchos desarrolladores inmobiliarios prefieren derribar y pagar la sanción que no representa ni uno por ciento de las ganancias que obtendrán.

La académica apuntó que la pérdida del patrimonio histórico en la capital del país es consecuencia de una falta de cultura urbano-arquitectónica que impide a los ciudadanos identificarse con sus inmuebles, y por ende, los hace carecer de identidad con su entorno.

“En México muchos arquitectos demuelen inmuebles patrimoniales por creer que para construir hay que destruir, mientras otros tantos son partícipes de conservarlos, por lo cual se debe encontrar un equilibrio entre no destruir nuestra identidad, esencia y calidad patrimonial, ni tampoco impedir el desarrollo urbano.

“Debe evitarse el deterioro de inmuebles patrimoniales en colonias con mucho valor, riqueza e historia, y fomentar la construcción de edificaciones nuevas en las zonas de la ciudad deterioradas, abandonadas y sin buena arquitectura”, opinó la ganadora de la Mejor Obra del Año 2013, en restauración, otorgado por la revista Architectural Digest (AD), por el proyecto de remoción de El Palacio de Hierro del Centro Histórico.

La Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) tiene identificadas 180 zonas patrimoniales –colonias y barrios antiguos–, donde hay más de 40 mil inmuebles patrimoniales, pero muchos de éstos se encuentran en mal estado por la falta de apoyo económico a los particulares para que puedan restaurarlos.

Sólo algunas iglesias y edificios gubernamentales, como el del Banco de México en el Centro, corren con mejor suerte.

Bustamante Harfusch dijo que el GDF apoya a los propietarios para restauraciones, pero mediante estímulos fiscales poco eficientes, pues consiste en no pagar el predial en tanto duren las obras en fachadas y techos.

En cambio, en París, Francia, destinan uno o dos por ciento de todos los impuestos captados por turismo para apoyar el mantenimiento de los inmuebles.

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