“Duermo tranquila”, confiesa Mataviejitas

A ocho años de su aprehensión, Juana Barraza Samperio dice que se siente contenta con su vida

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17/03/2014 04:17 Gerardo Jiménez
Excélsior entrevistó a La Mataviejitas (de azul marino), sentenciada a 759 años a la cárcel,  en el penal de Santa Martha Acatitla, durante la boda comunitaria de su mejor amiga en prisión. Barraza echó porras a la novia y repartió comida.
Excélsior entrevistó a La Mataviejitas (de azul marino), sentenciada a 759 años a la cárcel, en el penal de Santa Martha Acatitla, durante la boda comunitaria de su mejor amiga en prisión. Barraza echó porras a la novia y repartió comida.

CIUDAD DE MÉXICO, 17 de marzo.- Su rostro adusto y facciones toscas se han transformado a ocho años de su aprehensión aquel 26 de enero de 2006. Ahora Juana Barraza Samperio, La Mataviejitas sentencia que el tiempo ha dado la respuesta: los agentes judiciales que la inculparon, uno está muerto, y otro procesado y el principal responsable de su proceso al fincar todas las pruebas en su contra, Guillermo Zayas, exfiscal de Homicidios de la PGJDF, se encuentra dentro de los responsables de la tragedia del New’s Divine.

“Sí, sí se los puedo decir y estoy dispuesta a carearme con todos esos que estuvieron en la Procuraduría de Justicia, que ahora ya no están. Ya ve, ¿de qué les sirvió? Los policías que supuestamente recibieron reconocimientos (por mi captura) a uno ya lo mataron y otro estaba en proceso (José Ismael Alvarado Ruiz y Marco Antonio Cacique), el ese mentado (Guillermo) Zayas que estaba de fiscal, que se acuerde todo lo que me hizo y ya vio de que le sirvió. Aquí abusan del poder, abusan de nosotros”, dice en entrevista con Excélsior.

Esta mujer, sentenciada a 759 años de prisión por 16 homicidios y 12 robos contra señoras de la tercera edad, se ve más delgada, con la piel blanca y el cabello teñido casi al hombro, de lentes que reducen su mirada, pero con brazos firmes.

En un primer momento duda en hablar: “No me ponga en aprietos, ¿eh?”, y continúa repartiendo el menú para la boda de su mejor amiga: arroz, sopa de codito y rajas con crema.

En esa fiesta de bodas comunitarias del penal de Santa Martha Acatitla, sobresale ella, por su altura y sus risas. El reportero pregunta para confirmar si se trata de Juana Barraza Samperio, La Mataviejitas.

“¡Sí, es doña Juanita, es muy amable y muy buena gente…”, confirma otra interna.

Minutos antes, entre la euforia de los matrimonios, Juana Dayanara Barraza Samperio –como se encuentra registrada–se hace notar por su voz chillona y las porras que lanza a una interna recién casada, su mejor amiga del penal: “¡María de los Ángeles, felicidades, bravo, bravo!”

¿Se siente contenta con su vida?, se le cuestiona.

“Claro que sí, por qué no. Así como me ve riendo, así ando riendo siempre.”

¿La veo más fuerte?

“Sí, claro que sí, se imagina un golpe tan duro sin saber... y sin algo que usted no hizo.”

¿Usted no lo hizo (los 16 crímenes que se le imputan)?

“¡Claro que no! Yo no me cansaré de repetirlo; por qué se ensañó la justicia así conmigo, porque la señora (que la inculpó, Ana María de los Reyes, de 82 años) no sabía leer, no sabía escribir, ¿por eso?, no se vale. Aquí no hay leyes y esos judiciales que se ensañaron conmigo tarde que temprano van a tener su recompensa igual”, advierte.

Al hacer un balance de cómo han sido estos años tras prisión, Juana Barraza dice que la gente es amable, aunque todavía encuentra amenazas en su camino.

“Mucha gente me quiere, pero han habido agresiones todavía.Yo no caigo en su juego, porque yo sé lo que soy, tengo unos hijos allá afuera que me esperan.”

¿Vienen a verla?, se le cuestiona al ver su mirada iluminada cuando habla de su familia, que en esta celebración no se le observa.

“Sí, hasta eso, tengo unos hijos que valen oro. Tengo dos solteros que valen mucho.”

Antes de dejarla continuar sirviendo el menú se le lanza la pregunta: ¿Duerme tranquila?, y La Mataviejitas responde de inmediato.

“Sí, sí duermo tranquila porque yo no hice nada; lo repito no hice nada y estoy dispuesta a carearme con todos los de la Procuraduría (desl Distrito Federal) y decirles lo que me hicieron, porque esa violación no se vale”, detalla antes de que la mirada de un custodio advierta la retirada del penal.

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