Avalan privatizar una plaza pública en el DF

Un área con locales especializados en venta de productos de belleza fue levantada en un espacio abierto reservado para parques y jardines

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23/02/2014 08:14 Arturo Páramo

CIUDAD DE MÉXICO, 23 de febrero.- En la Plaza Alonso García Bravo, uno de los pocos espacios públicos de la zona oriente del Centro Histórico, fue construida una plaza comercial con unos 50 locales.

La nueva Plaza de la Belleza está dedicada a locales de productos para estéticas y ya se está construyendo un segundo nivel.

Fue edificada en una de las dos secciones de la Plaza Alonso García Bravo que está catalogada en el Programa Parcial de Desarrollo Urbano para la delegación Cuauhtémoc como

Espacio Abierto reservado para parques, plazas y jardines públicos. Este tipo de espacios, de acuerdo con el Programa Parcial elaborado por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) y aprobado por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), “son pocos y no se cubre la demanda mínima requerida para la población existente, por lo que es necesario asignar otros predios para tal fin”.

En lugar de ello, confiaron fuentes de la Secretaría de Gobierno del DF, la Plaza Alonso García Bravo fue entregada en 2013 por esa dependencia en conjunto con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a la organización de comerciantes informales de Julio Rico (nieto de la dirigente de comerciantes, Guillermina Rico, e hijo de Silvia Sánchez Rico).

Los locatarios, sin embargo, iniciaron la construcción sin contar con los permisos requeridos para efectuarla, relató a Excélsior personal de la Secretaría de Gobierno.

De acuerdo con fuentes de esa dependencia, el INAH y la delegación Cuauhtémoc exigieron que se detuviera la construcción en tanto se obtenían la totalidad de los permisos.

Las licencias y manifestaciones fueron tramitadas y se pudo continuar la construcción, sin embargo, el INAH ordenó detener una vez más la obra debido a que no se respetó el diseño acordado entre las instancias gubernamentales y los comerciantes, puntualizaron funcionarios de esa dependencia.

De acuerdo con personal del gobierno capitalino, se construyeron alerones en el techo de la plaza a manera de marquesinas o toldos que reducían la visibilidad y la apreciación de la plaza.

La intención de la Secretaría de Gobierno era instalar en la plaza a los vendedores que se encontraban en la zona, sin embargo, la calle peatonal Alhóndiga sigue ocupada en su totalidad en el tramo de Manzanares a Corregidora por vendedores de artículos de belleza, y hay puestos que se instalan en el andador de Roldán, entre Manzanares y Uruguay.

Además, la sección de la Plaza Alonso García Bravo que se encuentra en la manzana de Alhóndiga, Jesús María y Manzanares, se encuentra copada por el comercio informal.

De acuerdo con el jefe Delegacional en Cuauhtémoc, Alejandro Fernández, esa plaza fue autorizada por otras autoridades y no por su administración.

“Es un proceso que se trae en revisión jurídica junto con la Secretaría de Gobierno del DF. Lo platicaba con Héctor Serrano (secretario de Gobierno), y quedamos en ver quién, cómo y cuándo autorizó esa obra.

“La revisión jurídica no fue de la delegación, incluso la clausuramos. Una de dos o violaron sellos o finalmente regularizaron su situación”, destacó Fernández.

Piden revisión de uso de suelo

El delegado reiteró que cada instancia de gobierno debe responder en la esfera de sus facultades para determinar quién autorizó la plaza y de encontrarse que se violaron disposiciones de uso de suelo se podría llegar a demoler la

plaza.

“Si se construye sin supervisión del gobierno es una apropiación indebida del espacio público.

“Lo adecuado es que ambos gobiernos y los que están edificando la plaza demos una explicación a la sociedad y yo asumo la parte que me corresponde”, insistió Fernández.

El anterior jefe delegacional en Cuauhtémoc, Agustín Torres, actualmente diputado local, dijo que la construcción no fue autorizada por su administración, y reconoció que en los hechos se trata de la privatización del espacio público autorizada por el Gobierno de la Ciudad.

Puntualizó que la propuesta de dirigentes del comercio en la zona centro era la construcción de corredores  comerciales, cuya obra es más ligera y barata de construir, y no ocupan plazas públicas sino aceras de calles.

Los alrededores de la Plaza García Bravo han tenido un repunte económico gracias a los locales de productos de belleza y a los comercios donde se visten a los Niños Dios.

Desalojarán inmueble

El número 6 de la Plaza Alonso García Bravo está en proceso para desalojar a los inquilinos que lo han ocupado desde hace décadas para dar paso a nuevos dueños que remozarán el inmueble.

Vecinos que aún no han desalojado el inmueble y autoridades capitalinas externaron su temor de que el edificio sea intervenido y su riqueza arquitectónica se pierda.

De acuerdo con Inti Muñoz, titular del Fideicomiso del Centro Histórico, el edificio es un “monumento histórico que ha sido habitado por sus actuales inquilinos desde hace muchísimos años, a pesar de la falta de mantenimiento”.

Se trata del caso más reciente de la pérdida de sus vecinos tradicionales del Centro para dar paso a nuevos inquilinos con mayor poder adquisitivo, un fenómeno conocido como “gentrificación”.

“Hay un nuevo dueño que pretende darle otro uso al inmueble. Ello implica sacar de ahí a los vecinos. La situación nos preocupa. Para el Centro Histórico es muy importante conservar a sus habitantes y evitar dinámicas que tiendan al mono- uso del territorio y la exclusión”, dijo.

Destacó que ya se ha dado aviso a los institutos nacionales de Antropología e Historia (INAH) y de Bellas Artes (INBA), que estarán pendientes de que no se modifique el inmueble.

La ficha del edificio en el catálogo de inmuebles históricos del INAH, el edificio tiene una fachada de cantera de  Chiluca que data de entre 1870 y 1906, su uso fue habitacional y  de comercio.

-Arturo Páramo

 

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