Rompen récord piezas cuestionadas
Sin oír el reclamo de naciones, Sotheby´s recaudó 9.12 millones de euros; el INAH declaró falsas unas figuras

CIUDAD DE MÉXICO, 23 de marzo.- Si el valor artístico puede medirse en metálico, el arte precolombino goza de gran estima en Europa. Con un precio de más de dos millones de euros (unos 33 millones 895 mil pesos), una figura de la cultura chupícuaro, procedente de Guanajuato y datada en el 400 antes de Cristo, alcanzó un precio récord para una cerámica mexicana al ser subastada ayer en París por la casa Sotheby’s.
Los reclamos internacionales para evitar la venta tuvieron poco efecto, la sede en París de la casa subastadora logró recaudar 9.12 millones de euros por la venta de 77 de los 162 lotes de arte precolombino que pujó en la primera de dos sesiones en las que remata la Colección Barbier-Mueller. La segunda sesión se llevara a cabo el día de hoy.
De acuerdo con información entregada por Sotheby’s a la agencia EFE, la almoneda logró batir tres récords mundiales más: el primero por la venta de una estatuilla antropomorfa de la cultura olmeca, de entre el 900 y el 600 a. C, que alcanzó un precio de 481 mil 500 euros (más de ocho millones 154 mil pesos), batiendo el récord para una pieza olmeca en piedra.
Otros récords correspondieron a una cerámica brasileña dedicada a la inhumación, de entre el 400 y el 1350 d. C. que se colocó por 325 mil 500 euros (unos cinco millones 512 mil pesos), el mayor precio para una cerámica sudamericana; así como el de una escultura costarricense de una divinidad con cabeza de felino, de entre el año 1000 y 1550 d. C., que se vendió en 721 mil 500 euros (unos 12 millones 218 mil pesos).
La venta incluye una pieza de cerámica de la cultura tarasca, de Tzintzuntzán, Michoacán, datada entre el 1200 y 1521 de nuestra era, que alcanzó un precio de un millón 609 mil 500 euros (unos 27 millones 256 mil pesos). La pieza de 17.6 centímetros representa un pato en vuelo.
Tanto Venezuela, como Perú, Guatemala y México trataron de evitar que la subasta se llevara a cabo. Tras realizar un análisis de las piezas desde el catálogo en línea, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) determinaron que de las 130 piezas identificadas como mexicanas, sólo 51 son de origen precolombino, el resto son “artesanales de reciente manufactura”.
El miércoles pasado, la dependencia informó a través de un comunicado, que el 8 de marzo había enviado una nota diplomática al Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia, en la cual solicita su intervención “para hacer del conocimiento de las autoridades francesas competentes las conclusiones asentadas en el dictamen técnico elaborado por el INAH” y ofreció cooperación y asistencia técnica para dilucidar cualquier duda respecto a las mismas.
Tres días después, la Embajada de México en Estados Unidos dirigió al director general de Sotheby’s, cuya matriz se encuentra en Nueva York, un comunicado donde le pidió retirar las piezas y le informó sobre las conclusiones de los expertos del INAH. Como sucedió en 2011, cuando ya Socorro Villarreal fungía como coordinadora Nacional de Asuntos Jurídicos del INAH, con la subastadora Binochegiquello, Sotheby´s ignoró las recomendaciones mexicanas. En aquel año se subastó la colección de arte precolombino H. Law que recabó siete millones 452 mil 914 euros. El mayor precio correspondió a una supuesta divinidad del período clásico de la cultura maya, de entre el 550 y 950 d.C., que se vendió en dos millones 912 mil euros (más de cuatro millones de dólares). Como ahora, el INAH determinó entonces que la pieza era apócrifa.
El gobierno peruano, informó ayer la agencia EFE, también envió una demanda desde su Embajada en París, a las autoridades francesas y a Sotheby’s, a quienes pidió repatriar 69 piezas que corresponderían a su territorio. Venezuela por su parte, reclamó cinco piezas de las culturas Trujillo y Timotocuica y expresó su rechazo a la subasta.
A la queja de las naciones, se sumó la del Grupo de Estados Miembros de América Latina y el Caribe en la Unesco, que apeló a la responsabilidad de los marchantes de arte y les pidió que apliquen “de manera estricta sus reglas deontológicas para verificar el origen de las piezas”.
Sotheby’s respondió que en los últimos meses investigó la procedencia de las piezas y aseguró que “tiene confianza en el hecho de que pueden ponerse a la venta”.