CIUDAD DE MÉXICO, 22 de agosto.- El equipo alemán Mercedes es hoy el rival a vencer dentro de la Fórmula 1. Con 11 carreras disputadas en el campeonato, el título de constructores es casi de ellos al sumar 393 puntos contra 219 de su más cercano perseguidor, Red Bull. En la cuestión de pilotos todo parece reservado a sus dos integrantes: el teutón Nico Rosberg y el inglés Lewis Hamilton.

La flecha plateada parece imparable y, aunque pocos lo saben, la oportunidad de manejar uno de estos monoplazas existió para el mexicano Sergio Pérez, incluso antes de la opción de firmar con McLaren, como sucedió a final de cuentas.

La campaña 2012, apenas el segundo año de Checo en la máxima categoría del automovilismo y donde consiguió tres podios (dos de ellos en la primera mitad en Malasia y Canadá), despertó la inquietud de algunos jefes de equipo de grandes escuderías como Ferrari, con quien ya tenía un contrato como piloto de desarrollo, y que espera llevar al siguiente nivel para hacer pareja con Fernando Alonso en 2013, pero también revivió viejas relaciones con el inglés Nick Fry, en aquel entonces director ejecutivo de la casa alemana.

“Estábamos en negociaciones (con Mercedes), en pláticas, pero al final escogieron a (Lewis) Hamilton. El destino. Existía en esos momentos la oportunidad con Ferrari para 2014 (tras el final del contrato de Felipe Massa) y decidimos llegar a McLaren”, expresó el piloto originario de Jalisco durante su última visita a México.

Pero las negociaciones con las flechas plateadas estaban más avanzadas de lo que parecía. Nick Fry conoció a Checo en 2008 por dos factores: primero por la amistad del expiloto Adrián Fernández con la marca japonesa, Honda, a la que pertenecía Fry, y de la cual El Cuate recibía motores para su proyecto de American Le Mans. El segundo era porque en aquel año Pérez corría con plantas de poder Mugen-Honda en la Fórmula 3 Británica.

Cuando Honda decidió vender su equipo de Fórmula 1 en 2008 a Ross Brawn y posteriormente éste lo vendió a Mercedes, Fry se mantuvo a la cabeza y sabía del potencial de Checo, a quien por cierto, le debía un entrenamiento dentro de un monoplaza de la máxima categoría, mismo que se arruinó cuando la marca nipona de coches decidió abandonar el Gran Circo, justo unos días antes de la prueba del tapatío.

El desenlace lo conocemos: Sergio firmó con McLaren para 2013, una historia que terminó en noviembre pasado. Sin embargo no quita el dedo del renglón y las puertas en Mercedes no se encuentran cerradas del todo, tal vez sea ahí donde un día pueda consumar su sueño: “Quiero llegar a mi meta, que es ser campeón del mundo”.

Por ahora no se de desespera con regresar a una escudería de punta: “Como puede ser que regrese a un equipo grande en un año o en cinco, el tiempo que sea necesario... estaré ahí sin cesar”.