CIUDAD DE MÉXICO, 4 de julio.- Armando Archundia, el exárbitro de los récords dentro de las Copas del Mundo y el mejor juez mexicano en la última década, según la Federación Internacional de Historia y Estadística de Futbol, tiene una visión muy particular del arbitraje en el Mundial de Brasil 2014. Distinto a la perspectiva general, le da una calificación positiva e incluso, en algunos aspectos, le ha parecido sobresaliente su labor.

“En mi opinión, sí (han tenido una buena actuación), porque han hecho grandes trabajos. Hay que ponernos la camiseta del árbitro, ver todo el contexto, jugada por jugada, porque el trabajo del árbitro se analiza así. A veces somos demasiado severos en buscar el defecto y no la virtud”, afirma Archundia, quien junto al uruguayo Jorge Larrionda y el francés Joel Quiniou llegó a compartir la cima de encuentros pitados en Mundiales con ocho. Los tres serán superados por el uzbeko Ravshan Irmatov, quien dirigirá su noveno partido  en el Holanda-Costa Rica.

Archundia no rechaza que han existido errores que han generado polémica, aunque matiza que la tecnología ha servido para poner en evidencia dichas pifias. Argumenta que el cambio generacional dentro del gremio ha sido satisfactorio, con resultados interesantes.

“La preparación que tuvieron los árbitros fue muy completa, están trabajando bien. Los juegos han tenido mucha continuidad; los árbitros han aplicado mucho la ventaja.

“A veces criticamos que el árbitro está lejos de la jugada y ahora lo hacemos porque está muy cerca y porque estorbó.

“Los árbitros han estado cerca de las jugadas para tratar de tomar las mejores decisiones”, explica el exjuez internacional mexicano, quien en Alemania 2006 pitó cinco encuentros.

Exculpa a Pedro Proença

Respecto al penal de Rafael Márquez sobre el holandés Arjen Robben, Archundia enfatiza que  la acción fue bien interpretada. Pedro Proença, que estuvo cerca de la jugada, tuvo suficientes elementos para marcarlo.

“Hay una zancadilla que pone el jugador de México y la regla no habla de que haya zancadillas grandes, pequeñas o gigantes, simplemente una zancadilla de forma imprudente o temeraria y en este caso el árbitro la interpretó que fue en forma temeraria por lo que mostró la tarjeta amarilla. Como fue al final del partido y te cambia todo el curso, pues te hace pensar. Nos ponemos la camiseta de México y perdemos la objetividad, porque la pasión nos está ganando.

“Cuestionamos esta jugada, pero dejamos de largo la acción donde se le comete un penal a Robben”, señala Archundia en entrevista telefónica.