RÍO DE JANEIRO, 4 de julio.- Los duelos entre franceses y alemanes siempre han tenido grandes protagonistas en las porterías: Joël Bats y Harald Schumacher, por mencionar algunos. Pero ahora es el turno del teutón Manuel Neuer y del galo Hugo Lloris para hacer su propia historia.

De este partido podemos esperar cualquier cosa; antes, durante y después del juego, hay mucha presión para los dos equipos, pero nosotros estamos listos y haremos todo lo posible para ganarlo. Obviamente daremos nuestro máximo esfuerzo y puede pasar lo que sea en el tema táctico y técnico, pero seguramente sera un desarrollo exigente. El equipo alemán tiene su propia filosofía y la pueden ejecutar tan bien como nosotros lo permitamos. Vamos a seguir las instrucciones de nuestro técnico para seguir con vida en el torneo”, explicó.

Lloris está consciente del compromiso que se les avecina, por lo que aprovechó para dejar claro que la historia no jugará en la cancha del Maracaná sino el talento y el entendimiento que puedan tener sus compañeros y rivales. Añadió que no existe un marco mejor para un duelo de dos selecciones con mucha tradición.

Hay una larga historia entre ambas naciones, pero nosotros vivimos el presente y nos concierne sólo este juego, porque queremos escribir nuestra propia historia. Son unos cuartos de final de un Mundial y lo queremos disfrutar lo máximo posible con la firme intención de ganar.”

Sin embargo, Lloris aceptó que para el actual equipo francés el partido ante los germanos representa la gran oportunidad de dar un salto de calidad en sus respectivas carreras.

El resto del equipo siente exactamente lo mismo y uno no juega una Copa del Mundo cada año, el partido ante Alemania es una gran oportunidad para demostrar nuestra calidad, porque ellos son uno de los equipos favoritos en esta competencia. Tienen gran ambición, pero nosotros también contamos con muchos elementos a nuestro favor y confiamos en que podemos tener un gran juego”, agregó el guardameta.

Medir fuerzas ante una de las favoritas para ganar el título del Mundial no es algo que provoque temor: “No tengo miedo de nada, estamos preparados para jugarnos la vida en un solo partido, no hay vuelta atrás, existe la posibilidad de que éste sea nuestro último juego”.

 

Son viejos conocidos

La historia entre alemanes y franceses incluye tres enfrentamientos en Copas del Mundo: Suecia 1958, España 1982 y México 1986.

En el primero, todavía como Alemania Federal, la escuadra teutona se citó con Francia en el juego por el tercer lugar, en el que cayó por marcador de 6-3 con cuatro tantos de Just Fontaine.

El desempeño de ambos equipos en la fase de grupos fue similar. Los germanos, ubicados en el sector A, avanzaron como segundos tras acumular un triunfo y dos empates, detrás de Irlanda del Norte que sumó cinco puntos.

Por su parte, Les Blues, con Fontaine como principal figura, sumaron cuatro unidades (dos victorias y una derrota) pero terminaron como líderes del Grupo B, por encima de Yugoslavia, Paraguay y Escocia.

Llegaron a la par a las semifinales, pero tanto el Brasil de Pelé (5-2 sobre Francia) como Suecia (3-1 ante Alemania) se encargaron de evitar su paso hasta la final de la competencia. El Scratch terminó como campeón.

En el Mundial del 82 el camino de los dos conjuntos tuvo como punto de encuentro las semifinales, en las que el partido fue llevado hasta los penales  tras 90 minutos de fuego cruzado.

Con las cifras empatadas a tres, luego de los tantos de
Littbarski, Rummenigge y Fisher por parte de Alemania; y los de Platini, Tresor y Giresse apuntados en la cuenta de Francia, fue necesario llegar a la definición desde los once pasos.

Fallaron tanto Didier Six como Maxime Bossis y los germanos aprovecharon para cerrar el encuentro con un triunfo de 5-4.  A pesar de que el campeón fue Italia, los teutones se quedaron con el segundo puesto y dejaron que los galos se conformaran con el cuarto tras perder ante Polonia el juego por el tercer puesto.

Otra vez en semifinales, Alemania y Francia coincidieron en la Copa del Mundo de México 1986.

El escenario en ese entonces fue el estadio Jalisco, donde gracias a los goles de Andreas Brehme y Rudi Völler, los germanos lograron clasificarse a la final para enfrentar a Argentina.

Antes, en cuartos de final, el cuadro teutón eliminó a la Selección Mexicana en penales (4-1) y Les Blues hicieron lo propio con Brasil, con un resultado más cerrado (4-3).

Es así como los antecedentes le favorecen a Alemania con dos victorias y una derrota en tres duelos anteriores. Lo curioso de cada uno es que, como en el Mundial de Brasil 2014, las dos selecciones cruzaron sus caminos en instancias finales y luego pelearon por llevarse el título.