RÍO DE JANEIRO, 3 de julio.- La policía y la Fiscalía de Río de Janeiro investigan una red ilegal de venta de boletos del Mundial de Brasil en la que estarían involucrados miembros de la FIFA y de las federaciones de futbol de Argentina, Brasil y España, informó ayer el diario Folha de Sao Paulo.

Once integrantes del grupo, que llegó a facturar hasta un millón de reales (unos 454 mil 500 dólares) por partido, fueron arrestados el pasado martes en Río de Janeiro y Sao Paulo, asegura el diario.

La banda estaba liderada por el argelino Mohamadou Lamine Fofana, de 57 años, a quien se investigaba desde hace tres meses.

La policía interceptó llamadas telefónicas de Lamine a la Granja Comary, donde se concentra la selección brasileña en Teresópolis, región metropolitana de Río.

“Lamine hizo varias llamadas a la Granja Comary en busca de entradas. Sospechamos que alguien le entrega a él los boletos después de que los jugadores renuncien. Todavía estamos investigando”, dijo el fiscal Marcos Kac a Folha de Sao Paulo.

“Tenemos elementos que indican que las selecciones desvían entradas para vendedores ilegales a través de alguien que se beneficia con esa venta. Ya tenemos el testimonio de un investigado que trabajaba para esas tres selecciones”, dijo el comisario responsable por el caso, Fabio Baruk, en referencia a los planteles de Argentina, Brasil y España.

Baruk también sospecha de que el argelino “estaría asociado a un integrante de la FIFA”, puesto que se constataron varias llamadas a Zúrich, donde está localizada la sede del organismo rector del futbol, en Suiza. Además, Lamine utilizaba un automóvil con credencial de la FIFA.

La red, según lo investigado hasta ahora, funcionaba desde el Mundial de Corea-Japón 2002.

El grupo utilizó empresas ficticias para obtener entradas, entre ellas las gratuitas y las de valor medios, que son para estudiantes y jubilados y que están en poder de la FIFA. También obtuvo entradas asignadas a la Confederación Brasileña de Futbol (CBF), la Asociación de Futbol de Argentina (AFA) y la Federación Española de Futbol (FEF). Los boletos se revendían por mil  cada uno. Los 11 detenidos están bajo sospecha por delitos de reventa ilegal, lavado de dinero y asociación delictiva, y pueden ser condenados a 11 años de prisión.

FIFA solicita evidencias

En otro asunto, la FIFA manifestó “dudas sustanciales” sobre lo publicado por la revista alemana Der Spiegel en el sentido de que un partido de la Copa del Mundo pudo estar amañado.

El organismo solicitó a la publicación que le proporcione detalles de todas las conversaciones que sus periodistas sostuvieron con un sujeto convicto por arreglar encuentros de futbol. Esas conversaciones constituirían evidencias sobre la afirmación hecha por la revista acerca de que el convicto Wilson Raj Perumal pronosticó con exactitud el resultado e incidentes del encuentro entre Camerún y Croacia, y que por lo tanto, ese partido pudo estar amañado.

“El artículo ha puesto en duda la integridad de los partidos de la Copa Mundial de la FIFA, lo que constituye una acusación muy seria”, señaló el director de seguridad del organismo, Ralf Mutschke, en un comunicado que leyó Delia Fischer, la portavoz, en la conferencia diaria con la prensa en el estadio Maracaná

Mutschke dijo que la FIFA ha monitorizado los 56 partidos mundialistas que se han realizado hasta ahora y “no ha encontrado indicios de alguna manipulación de encuentros por el mercado de las apuestas”.

Por ende, la FIFA tiene “dudas sustanciales sobre la presunta manipulación mencionada por Der Spiegel”.