CIUDAD DE MÉXICO, 3 de julio.- En la selección alemana hay alerta: siete jugadores presentaron síntomas de gripe a poco más de 24 horas del cruce con Francia por los cuartos de final del Mundial de Brasil.

Según reveló el entrenador Joachim Löw, ningún caso es grave. “Tienen gripe leve. No quiero dramatizar”, sentenció a un programa de radio alemán.

Löw explicó que los afectados tienen “dolor de garganta” y lo atribuyó a las diferencias de temperatura y el aire acondicionado en el hotel.

 El delicado estado físico del plantel alemán es uno de los problemas que vienen acechando a Löw, que en los octavos de final tuvo que prescindir de Mats Hummels, agripado, y de Lukas Podolski, con una distensión muscular.

En el caso de Hummels, su estado empeoró al segundo día. Espero que no pase eso ahora”, confió Löw.

A pesar de ese riesgo, su asistente Andreas Köpke aseguró que 22 de los 23 jugadores están en condiciones de alinear.

Partimos de la base de que todos podrán volar a Río de Janeiro”, dijo en la concentración alemana en Santo André.

La única excepción para el juego de mañana es el defensor Shkodran Mustafi, quien sufrió un desgarre y se perderá el resto del torneo.

El equipo entrenó ayer a puerta cerrada. “No podemos hacerlo abierto antes de unos cuartos de final de un Mundial. Ahí decidimos detalles”, justificó Köpke.

El equipo se ha visto en la necesidad de replantear su esquema táctico después de mostrar un futbol pobre ante Argelia.

Las consecuencias del partido ante Argelia podrían forzar un profundo cambio en el sistema de Joachim Löw para el próximo duelo en el estadio Maracaná, de Río de Janeiro, indicó el asistente técnico.

Philipp Lahm regresaría a la defensa, su puesto natural, después de dejar ciertas dudas como centrocampista en el pasado encuentro. Mientas que Andre Scürrle, clave en el triunfo germano en la prórroga ante los argelinos, podría entrar de titular en la delantera.

El medio quedaría en manos de Bastian Schweinsteiger, Sami Khedira y Toni Kroos.