FORTALEZA, 30 de junio.- Fueron 88 minutos de un sueño, de ilusiones, de creer en que esta vez por fin se lograría romper los estigmas; pero no, dos goles en los últimos suspiros del partido acabaron con la proeza que el equipo mexicano estaba fraguando. El tricolor impuso condiciones pero no supo cerrar una actuación épica. México se despidió de Brasil con el coraje de que tuvo a la Holanda de Van Gaal en la lona y lo dejó vivir. Se repitió la historia y por sexta ocasión consecutiva el sueño se difuminó en cuartos de final.

El sol cayó a plomo en el Castelao. Desde el arranque del encuentro los holandeses se preocuparon más por guardar las energías y no se acordaron de ese futbol total que llevan en su ADN. Louis Van Gaal tuvo que mover sus piezas rápidamente por la lesión de Nigel de Jong, su baluarte en el medio campo, el aporte de la experiencia del guerrero tulipán se fue al vestidor y los europeos dejaron de morder en el medio campo, situación que le permitió a los de Herrera crecer y generar mayor confianza. México terminaba sus jugadas, un suelto Miguel Layún llegó a línea de fondo en tres ocasiones sacando disparo o centrando y las genialidades de Héctor Herrera dejaban atónitos a los centrales rivales.

Se acercaba el final del primer tiempo y un error del Maza Rodriguez despertó al gigante, el sinaloense entregó largo un pase a Márquez justo en la salida tricolor, Robben tomó la pelota rumbo a la portería de Ochoa. El capitán mexicano se recuperó, lo alcanzó para incomodarle haciéndole falta dentro del área acción que no marcó el silbante portugués y mucho menos se percató del golpe de Héctor Moreno al talentoso futbolista al momento de tapar su disparo. Fue un error costoso porque ese esfuerzo de Moreno terminó por pasarle factura; el central del Espanyol no pudo seguir en el terreno de juego debido a un duro golpe, su lugar fue ocupado por Diego Reyes. Terminó el primer tiempo con un México superior a Holanda pero que no supo reflejarlo en el marcador.

En el complemento el ritmo del partido subió, tres minutos después del pitazo apareció un iluminado Giovani dos Santos, con el pecho recepcionó, se buscó el espacio y con todo el vuelo de su pierna izquierda y con el corazón de más de ciento veinte millones de mexicanos venció la portería holandesa, un grito de gol que forjó más esperanzas de romper con la maldición de los cuartos de final.

Con el marcador a su favor y el calor a tope, Herrera decidió refrescar al equipo con el ingreso de Javier Aquino que tomó el lugar de Giovani dos Santos, mientras Van Gaal decidió sacar a un Van Persie que pasó desapercibido todo el partido.  Pero la estirpe de los grandes apareció en los últimos suspiros del tiempo regular, los fantasmas regresaron bajo el cobijo de un Wesley Sneijder que de volea conectó un balón inatajable para Ochoa, el empate llegó para los holandeses y ahí el equipo mexicano se bajó del sueño mundialista. Ya en tiempo de reposición Robben
asaltó el área tricolor, Rafael Márquez le cometió una falta, el penal fue marcado y Huntelaar culminó la obra; en cuestión de seis minutos México perdió el partido y la oportunidad de trascender.

Holanda enfrentará a Costa Rica en cuartos de final.