CIUDAD DE MÉXICO, 26 de junio.- Tiene tiempo que la selección de Bélgica sacude las esperanzas de los aficionados al futbol que siguen la pista de sus integrantes. Se trata de una generación emergente y exquisita con el trato de la pelota. Varios de sus futbolistas juegan, por ejemplo, en clubes de prestigio de la Liga Premier, y en Brasil 2014 es la segunda selección más joven, sólo detrás de la de Ghana, con un promedio de edad de 25.7 años. Los Diablos Rojos, ya clasificados a los octavos de final gracias a dos victorias, se citan hoy con Corea del Sur, en el cierre del grupo H, dando además el cerrojazo a la primera ronda mundialista.

Aunque nada garantiza nada, como los casos de España, Inglaterra e Italia, que partieron antes de lo previsto de suelo brasileño, el equipo belga está señalado como el caballo negro de este torneo, pero “de tanto cantar lo de ‘revelación’, ‘sorpresa’, ‘caballo negro’, podríamos sentirnos desilusionados”, señala Olivier Dubois, que llegó a México de su Bélgica natal en 1980.

Sin embargo, es la primera vez que la selección belga está conformada en su mayoría de futbolistas exportados, con mucho talento, muy jóvenes y la mayoría ya son futbolistas más que probados como Hazard, Company, Lukaku, Witsel, Van Buyten... Si el entrenador Marc Wilmots alcanza a conjuntarlos y motivarlos lo suficiente, creo que se verá un equipo espectacular. Donde sí veo posibles revelaciones es en jugadores como Adnan Januzaj y Kevin De Bruyne si llegan a ser alineados. Ambos son verdaderas joyas”.

Dice Dubois que está en México por dos razones. “La primera fue por una mujer belgo-argentina, la mamá de mi hija. La otra razón fue comprobar in situ un mito familiar de que nuestros orígenes eran mexicanos. Luego, una cosa llevó a la otra; inicié un negocio al año de haber llegado y el mito familiar se hizo realidad. ¡Sí, era cierto! Del lado paterno mi bisabuelo era mexicano y su familia estaba establecida en Veracruz, entre Gutiérrez Zamora y Tecolutla. O sea que me asumo como belgicano”, señala.

Desde su llegada, Olivier Dubois siempre ha trabajado en las artes gráficas. Actualmente se dedica a la edición, diseño e impresión, principalmente en el sector educativo.

Fue testigo privilegiado de la Bélgica que compitió en el Mundial de México 86 y que conquistó el cuarto lugar. Fue un equipo que impactó. Por ello, porque dejó una impronta imborrable, es que debe quedarse en su tiempo.

Un sobrino mío es cronista deportivo y él, junto con los medios especializados de allá, se enfocan a la selección actual y sus posibilidades en este Mundial. El cuarto lugar del 86 sirve de referencia, no más.”

Del DF, a Dubois le gustan las pequeñas plazas, en particular la Conchita, en Coyoacán, y la plaza Luis Cabrera, en la Roma.

Me encantan los espacios de paz con algo de naturaleza donde puedes pasear, sentarte, platicar, tomar una copita, chismear. Esas plazas son lugares muy distintos a los de Bélgica, más vivos”, señala.

“Ahora mi deseo es que Bélgica llegue a la final contra México. Sería el colofón más irónico para un Mundial tan controvertido y una FIFA tan obviamente corrupta.”