CIUDAD DE MÉXICO, 22 de junio.- Mustapha Sahali, ciudadano argelino que llegó a México hace casi 18 años, confía en que hoy celebrará el triunfo de su país frente a Corea del Sur en el Ángel de la Independencia, como suelen hacerlo los aficionados mexicanos cuando el Tricolor obtiene un resultado destacado. Por eso que haya elegido que la cita fuera en ese sitio y no en Polanco, una de las zonas que más le gusta de la Ciudad de México.

Sahali, que tiene un español fluido, perfeccionado en su estadía en el país aunque aprendido en la Madre Patria, tiene fe que Argelia sumará sus primeras tres unidades en Brasil para recuperar lo que dejó ir ante Bélgica en su primer partido (su país ganaba 1-0 y terminó abajo 2-1). Argumentos le sobran cimentar su sentir, al grado de que  piensa que está frente a la mejor selección de su país en su historia.

“Hay una muy buena generación gracias a la aportación de los migrantes argelinos. Quiero pensar que tenemos la mejor generación de futbolistas. En Argelia mucha gente piensa que la mejor ha sido la del Mundial de 82, pero, para mí, a excepción de Rabah Madjer, nadie logró hacer una gran carrera en el futbol europeo. Hoy Sofiane Feghouli es un jugador indiscutible en el Valencia, Yacine Brahimi es codiciado por varios clubes... Nabil Bentaleb. Creo que hay una muy buena generación de jugadores, todos muy jóvenes, que tienen muchos años para aportar al futbol de Argelia”, comenta.

Todos los días, Mustapha se levanta muy temprano, a las seis de la mañana para preparar su jornada laboral -es director de una empresa de servicios-, aunque también lo hace para informarse del acontecer mundial. Por eso su soltura al hablar de futbol y  el conocimiento de sus paisanos que triunfan en Europa. Le gusta de adentrarse en los  diarios que presentan temas deportivos, pero especialmente de Cataluña por el cariño que le tomó al Barcelona.

Asegura que en su país el gusto por el futbol es tan grande y  compartido tanto por hombres como por mujeres. “Es gente muy apasionada. El futbol en Argelia es una religión, conjuntamente con el Islam”, aclara, previo a recordar la fiesta que armó un puñado de compatriotas suyos en el partido frente a los Diablos Rojos, en el estadio Mineirão: “A pesar de ser unos pocos miles en la cancha se logró escuchar el canto del himno nacional, con una gran fuerza. Cuando los rivales tenían el balón los silbidos eran impresionantes”.

Comenta que en Argelia hace años que se juega buen futbol y se remonta hasta antes de la Independencia de su país.

“Desde que estaba la ocupación francesa hasta 1962 ha habido mucha tradición de futbol. Hubo grandes futbolistas y podemos mencionar a (Rachid) Mekhloufi, que fue un gran jugador de la selección francesa y que jugaba con el Saint Etienne”, detalla. Al que hace referencia, Mekhloufi, decidió no jugar el Mundial de Suecia 1958 con Francia y optó por formar parte del equipo de Liberación Nacional de Argelia, el cual realizó una gira por el mundo para ganar adeptos a la Independencia.

Sin embargo, Mustapha reconoce que la influencia francesa se mantiene y se puede ver reflejada en su representativo. También la selección gala se ha visto beneficiada, al grado de que uno de los mejores jugadores de su historia, Zinedine Zidane, es de padres argelinos. 

“Después de la independencia, con una economía frágil y sin infraestructura, hubo un gran flujo migratorio de Argelia hacia Francia, principalmente de la clase obrera. Dichas personas tuvieron hijos como Zinedine Zidane, como Karim Benzema, como Samir Nasri, que juegan con la playera de Francia”, explica. De los que optaron por jugar con Argelia, a pesar de que nacieron en territorio galo, “son Hassan Yebda y Mourad Meghni, que son campeones del mundo Sub 17 con el equipo francés, y la actual generación como Sofiane Feghouli, Nabil Bentaleb, Yacine Brahimi, Riyad Mahrez, Madjid Bougherra, entre otros”, detalla, sin dejar pasar que Zidane es reconocido como un “héroe” para la gente de su país.