CIUDAD DE MEXICO, 20 de junio.- En 2011 Paula Gómez dejó Madrid y se aventuró a lo desconocido en México, en donde su novio ya tenía viviendo un año. Su pareja encontró un bonito departamento en una gran zona arbolada, donde todo lo tenía a la mano. Así que Paula emprendió el viaje y se despidió de su vida en España, sin saber cuándo volvería.

Junto con su novio, se instaló en un departamento de la Condesa, rodeada de árboles, restaurantes y bares, donde esta semana se ha juntado con amigos para ver el Mundial.

Éste es su pequeño mundo, donde encontró una vida distinta. Para descansar, las playas mexicanas han sido su elección: la Riviera Maya, Puerto Escondido y Veracruz.

Tres años han pasado y su vida ha cambiado bastante, de trabajar en un banco en Madrid, ahora estudia para actriz.

Lo  que se mantiene constante desde pequeña es su afición por los deportes, que adquirió de su padre y su hermano. Su corazón es madridista y apoya a cuanto español se destaque en los deportes, no importa si es tenis, futbol, automovilismo o basquetbol.

Hace cuatro años, cuando España levantó la Copa del Mundo, Paula aún vivía en Madrid. Ahí pudo ver la locura que se vivió. Días de fiesta, todo el mundo en la calle, bebiendo y divirtiéndose.

“Todo fue fiesta y alegría. El título coincidió con la celebración del Orgullo Lésbico-Gay, por lo que las calles eran todo color, marchas por el campeonato y por la diversidad sexual. Nadie sabía bien qué era lo que se celebraba”, recuerda Paula quien ahora ve con gran pesar la eliminación en la primera ronda de su selección.

“Sin hambre no se puede hacer nada”, dice sobre la situación de España en el Mundial. “Es una selección vieja, es la misma base que hace ocho años, era natural que llegara a su fin esta gran generación.”

Ahora vive la tristeza y la desgracia de la Furia Roja lejos de casa y su gente, pero rodeada de sus nuevos amigos que se han convertido en su familia. Aquí puede seguir disfrutando del futbol con la misma pasión que la vivía en Madrid, así como otros deportes que antes era difícil seguir.

“En México, además del futbol, también puedo ver la NBA o la NFL a un horario decente. Aquí tengo todos los deportes que me gustan. Ahora me he aficionado a la MotoGP, que España domina”.

Para ver la Copa del Mundo, Paula se reúne con amigos españoles y de otros países latinoamericanos.

Lo que inicia como una cita para ver los juegos de España, se extiende hasta la tarde para ahogar las penas y disfrutar con la alegría de otras selecciones.

Venir a México le dio la oportunidad de apoyar a otros equipos. Ante la pésima actuación de España en este Mundial, Paula asegura que su corazón ahora se divide entre México, el país que adoptó como su casa, Argentina, o hasta Colombia por las amistades que ha hecho.

Tras la eliminación de la Furia Roja, ahora tendrá que escoger a otro equipo para apoyar el resto del Mundial. Opciones no le faltarán.